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El Salvador, el país con la mayor deuda pública en Centroamérica

En comparación con los demás países de la región, el país posee los indicadores fiscales con menor eficiencia

El Estado ha fallado en su administración de fondos públicos y por años se ha mantenido en constante endeudamiento. Foto EDH

El Estado ha fallado en su administración de fondos públicos y por años se ha mantenido en constante endeudamiento. Foto EDH

El Estado ha fallado en su administración de fondos públicos y por años se ha mantenido en constante endeudamiento. Foto EDH

Los indicadores fiscales de El Salvador se ubican entre los más controversiales de la región: Pese a que el país ha experimentado tres reformas tributarias desde 2009, aumentando así sus ingresos corrientes; y el Gobierno ha contratado créditos por más de $5,000 millones desde esa fecha para acá, no se han visto avances en el tema fiscal ni un deseo real del aparato estatal por alcanzar la tan anhelada sostenibilidad fiscal.

Se calcula que la deuda pública salvadoreña sobrepasa los $15,000 millones.

Según el informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), denominado Perspectivas y Desafíos de Política Económica para América Latina y el Caribe, hasta abril de 2015, El Salvador fue el único país centroamericano en el cual su deuda pública alcanzó el 56.5 % del PIB durante 2014.

La nación que le sigue a El Salvador fue Honduras con una deuda pública de 46.1 % del PIB.

A continuación le siguen Panamá con el 45.6 % del PIB y Costa Rica con el 39.8 %.

Posteriormente, va Nicaragua con el 32.2 % y finalmente Guatemala con el 23.7 % del PIB.

Por otra parte, durante 2014 se reportaron déficit fiscales del 5.6 % del PIB para Costa Rica, 4.4 % para Honduras, 4 % Panamá, 3.9 % en El Salvador, 2 % para Guatemala y 0.8 % en Nicaragua.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe de perspectivas económicas "Las América: Desafíos crecientes" establece que temas fundamentales como sostenibilidad, transparencia y eficiencia fiscal; "requieren ser fortalecidos aún más" en países como El Salvador; de tal forma que el cierre del ejercicio fiscal del año pasado dejó incertidumbre sobre el panorama de las finanzas públicas nacionales, en particular, y de Centroamérica en general.

La tendencia ha sido similar en países que están experimentando ingresos tributarios con bajo crecimiento, un gasto público amarrado a la posibilidad de mayor endeudamiento, y un incremento constante del déficit fiscal.

Es por eso que diversos organismos multilaterales, especialmente el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han recomendado la aplicación de reformas que impulsen la sostenibilidad fiscal y políticas más eficientes.

Sin embargo, según datos de estos organismos, 2015 se observa con un panorama oscuro e incierto. Para El Salvador, el FMI proyecta que la deuda cerrará en el 59.1 % del PIB; en Honduras será del 48.3 %, Panamá 47.3 % del PIB, Costa Rica 42.4 %, Nicaragua 31.6 % y Guatemala 24.6 % del PIB.

Y lo peor es que la tendencia de endeudamiento podría crecer aún más. En el pasado mes, días antes del cambio de esta Asamblea Legislativa, se emitieron diversos préstamos que ensancharán el ya fuerte endeudamiento y provocarán un aumento del déficit fiscal.

Aumenta gasto corriente de la región

Otro problema que presentan varios países de la región centroamericana es que han sobreestimado sus ingresos, en concepto de recaudación tributaria, como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB).

Lo anterior indica que los gobiernos están calculando ingresos tributarios parecidos o menores a los que reportaron en 2014.

Esto crea un problema de sostenibilidad para los gobiernos regionales, ya que la carga tributaria promedio del Istmo sería de 13.6 %, lo que indica una contracción en la capacidad de generar ingresos para enfrentar el gasto gubernamental.

Lamentablemente, estas perspectivas presentan que la tendencia de los países de Centroamérica estará enfocada en incrementar el gasto público, lo que viene a ofrecer mayor incertidumbre sobre lo que podría suceder a lo largo del año, especialmente porque el gasto será mayor que la recaudación de impuestos.

Si analizamos los indicadores de cada país podemos ver que Honduras fue el país con el gasto público más alto de la región en 2014, con un gasto que representa el 23% del PIB.

A este le siguen Costa Rica (19.5 %), Panamá (19.2 %), Nicaragua (17.8 %), El Salvador (16.8 %) y Guatemala (13.4 %).

No obstante, la deuda pública de cada país, pese a que sus gastos son más altos que los de El Salvador, no superan el endeudamiento de El Salvador.

Esto también creará un resultado aún más agravante y es el crecimiento de déficit fiscal que será más alto de lo observado el año anterior.

Los déficit fiscales en la región tendrán un aumento entre el 0.1 % y 1.3 % del PIB, siendo Guatemala el país con menor incremento y Costa Rica con el más alto.

La alerta que los gobiernos deben ver tener es que ese desbalance entre ingresos y gastos demuestra una deficiencia en las finanzas públicas que, de no buscarse una solución, continuará encarando recaudaciones bajas y crecimiento lento.

En El Salvador, los aspectos fiscales han ido deteriorándose a pasos agigantados mostrando un alza en el endeudamiento y un déficit creciente.

Al analizar los datos de ingresos tributarios en el país, se puede observar que entre 2013 y 2014 hubo una disminución en la recaudación; sin embargo, se proyecta que esta incremente en un punto porcentual para 2015.

No obstante, los gastos totales del gobierno tuvieron una disminución para 2014, pero se prevé que aumente en este año. Según cifras oficiales, en 2013 el gasto del Estado fue de 18.1 % con respecto al PIB, este disminuyó a 16.8 % e incrementará en 17.2 % para 2015.

El FMI sugiere que durante los próximos dos o cuatro años algunos países deberán hacer frente a una caída sustancial y prolongada de sus ingresos fiscales. Esta presión sobre las finanzas públicas típicamente requerirá prudencia fiscal a los efectos de evitar un aumento desestabilizador de los déficit. Asimismo, señala que algunos países que han acumulado espacio fiscal durante los años de auge y que pueden obtener financiamiento a un costo todavía bajo podrían suavizar el ajuste necesario; pero, otros países, en cambio, han quedado sin margen fiscal y, por lo tanto, deberán contener sus déficit en el corto plazo, en una penosa evocación de la prociclicidad histórica de la política fiscal en la región.

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