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La región impulsa a medias el Proyecto Mesoamérica

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El Plan Puebla-Panamá que luego se convirtió en el Proyecto Mesoamérica, empezó con grandes oportunidades para el desarrollo de infraestructura para la región de Centroamérica; sin embargo, presentó varios obstáculos desde el principio.

Aparte del financiamiento, y de marchar a paso lento, uno de los problemas del plan es que nunca involucró al sector privado en el desarrollo de los diferentes proyectos.

Otro grave obstáculo, es que el plan ha continuado trabajando a un ritmo lento, ejecutando solo tres proyectos y obviando otros de gran importancia para la infraestructura de los países centroamericanos. Según la página web del Proyecto Mesoamérica se ha enfocado en trabajos de desarrollo social, dejando en estancamiento los importantes sectores de puertos, aeropuertos y ferrocarril.

Jorge Zablah, empresario salvadoreño, considera que era fundamental que el sector privado fuera tomado en cuenta para este proyecto. Zablah representó al sector privado durante la presentación del plan en Mérida, México, en 2001, aquí expuso al entonces presidente Vicente Fox sobre puntos necesarios para el entonces "PPP" —Plan Puebla-Panamá—.

El primero y más importante era la participación del sector privado, el segundo era que la dirección ejecutiva se ubicara en El Salvador y, finalmente, que se desarrollara un mercado de capitales en toda Centroamérica para democratizar la tenencia de acciones de las empresas en los países.

Este último punto estaba pensado para que la Bolsa de Valores de México se asociara con las bolsas de valores de Centroamérica, para que los empresarios centroamericanos pudieran comprar valores mexicanos.

De estos tres puntos, solo se logró uno: establecer la dirección ejecutiva en el país.

El Plan Puebla-Panamá tenía un objetivo claro, que era mejorar la infraestructura de Centroamérica para que "los costos de producción fueran similares a los costos que tienen los países con los que competimos", explica el empresario.

Para esto se involucraban varios sectores que incluían las telecomunicaciones, electricidad, carreteras, puertos, aeropuertos y un ferrocarril. Para el empresario "dos de estos (telecomunicaciones y electricidad) se han hecho bastante bien porque el sector privado se ha involucrado".

No obstante, el involucramiento del sector se debe a iniciativas por parte de empresarios y no porque el plan contempló la participación de este. Después de esto, no se ha visto avance en los otros proyectos, llevándolos a un punto de estancamiento.

Eventualmente, al plan se le agregó un Plan Social, el cual está bien desarrollado, pero no le corresponde al proyecto, según indica el empresario. Esto significó que el Plan Puebla-Panamá adquirió sectores que no le competía, debido a que está diseñado para enfocarse meramente en infraestructura.

Jorge Zablah comenta que el Plan Social "es bueno, pero no le corresponde al Plan Puebla-Panamá, este es de infraestructura". La presencia del sector privado era esencial para el manejo del proyecto, no solo en términos de inversión, pero también por la constante participación que tendría.

El expresidente de Fusades postula que los Gobiernos cambian, pero los empresarios se mantienen, y era así como se vería mayor consistencia en la elaboración de los trabajos planteados. La idea en aquel entonces era que se escogieran dos comisionados por país, uno representando el sector privado y otro por el sector público. Sin embargo, esto no se llevó a cabo y se eligió a viceministros de relaciones exteriores y un representante de cancillería de cada país como comisionados.

"La razón es que hay una frustración de las cosas que se deben hacer y no se están haciendo", puntualiza Zablah. En Centroamérica se presenta una diversidad de problemas que han frenado la competitividad de muchos de sus países.

Por ejemplo, el proyecto de ferrocarril tenía como objetivo abaratar los costos del transporte en la región, los cuales, por el momento, son altos. La preocupación de muchos empresarios ha sido el incremento en costos de transporte, más allá de eso también sería un ahorro en términos de seguridad, ya que un ferrocarril necesitaría menos seguridad para operar, ya que solo haría una parada en cada frontera sin pasar por revisión.

En la región, los furgones viajan a un promedio de 15 kilómetros por hora, esto se debe a que desde Panamá hasta Guatemala, un furgón debe atravesar 10 fronteras y en cada paso fronterizo le realizan revisiones o se encuentran con problemas de logística.

De los proyectos ejecutados se encuentra el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac) con el cual se está construyendo 1,830 kilómetros de tendido eléctrico que recorre desde Panamá hasta Guatemala.

Hasta el mes pasado, el proyecto reportaba tener el 98.7 % completado, con perspectivas de concluirlo en octubre de este año. En el comunicado emitido en junio por el Proyecto Mesoamérica, se confirma que los tramos de la red Siepac en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá se encuentran en operación plena; es decir que están terminados y energizados.

Por otra parte, el segundo proyecto que realizó fue la Autopista Mesoamericana de la Información (AMI), la que consiste en una red de fibra óptica regional, con la se permitirá la conformación de un mercado regional de telecomunicaciones de alto impacto económico y social.

Este proyecto tenía como objetivo abrir las oportunidades a la reducción de costos, la generación de economías de escala, mayor acceso a telecomunicaciones y reducción de la brecha digital.

En estos dos proyectos, una parte del monto de inversión fue aportado por empresas privadas, las cuales decidieron participar debido a que eran sectores que buscaban desarrollar.

También se ejecutó la Red Internacional de Carreteras Mesoamericanas (RICAM), en donde se llevó a cabo la construcción y reparación de carreteras y puentes con el fin de fortalecer la interconexión entre los países.

Pero este fue el último proyecto de infraestructura que el Proyecto Mesoamérica reportó en su página web, y desde el año pasado solo ha anunciado avances de estos tres trabajos y enfocándose en el Plan Social, como el programa "Mesoamérica sin hambre".

Es aquí en donde las empresas encontraron un obstáculo debido a que los otros proyectos disponen de un gran involucramiento del Gobierno. Los trabajos relacionados con la construcción de carreteras, puertos y aeropuertos necesitan de concesiones o permisos aprobados por el Gobierno, motivo por el que las empresas no pueden simplemente invertir y participar de esto.

Curiosamente, un documento presentado en 2007 sobre todos los planes llevados a cabo en el Plan Puebla-Panamá, menciona los asocios público-privados, pero estos no se pusieron en marcha como se esperaba. Esta fue la última presentación que se le dio a la empresa privada.

"Me siento frustrado que hay cosas que se pueden hacer y no se están haciendo", reitera el empresario. "Los empresarios queremos que el país crezca y salga adelante con más inversión, mejor crecimiento económico y más empleos. El problema del desfinanciamiento del Gobierno se resuelve con más crecimiento", así postula Zablah el problema de no incorporar a la empresa privada al proyecto.

Si la empresa privada participara del Plan se pudiera percibir más desarrollo, así como también mayor conocimiento sobre el proyecto y se lograría conseguir más inversionistas interesados en diferentes áreas de trabajo.

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