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Recortan 16 millones de dólares al presupuesto de Agricultura los últimos dos años

Pese a adversidades, el MAG cuenta con menos recursos para brindar asistencia.

La situación de los agricultores en el campo es complicada, ya que hay quienes no tienen ni para su comida.

La situación de los agricultores en el campo es complicada, ya que hay quienes no tienen ni para su comida. | Foto por archivo

La situación de los agricultores en el campo es complicada, ya que hay quienes no tienen ni para su comida.

Pese a que los últimos dos años han sido una constante lucha para el sector agrícola nacional, en los que se han tenido que enfrentar a adversidades climáticas, plagas, bajas en la producción, pérdidas de sus cosechas, incremento de sus deudas y hasta amenazas de hambruna; la ayuda de parte del Gobierno se ha venido  reduciendo.

Según lo detalla el presupuesto general de la nación de 2016, la asignación para el ramo de Agricultura y Ganadería es de  $73.7 millones, es decir, $2.2 millones menos que el aprobado en 2015 ($75.9 millones); y $16 millones menos respecto al 2014 ($89 millones).

Aunque en reiteradas ocasiones funcionarios de Gobierno han hablado de la importancia de ayudar al agro, y del apoyo que brindan a través de diferentes programas, la realidad es que para este próximo 2016 la cartera de Estado tendrá menos fondos para ayudar a los agricultores.

El cambio climático ha dado un giro inesperado para la mayoría de productores de granos básicos y café, quienes hoy sufren cuantiosas perdidas, y aunque en reiteradas ocasiones han clamado a las autoridades gubernamentales para que se tomen las medidas necesarias para evitar un mayor impacto, hasta la fecha hay quienes aseguran que no se les ha prestado atención.

Agricultores agremiados a la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Campo) afirman que solamente este año los productores de granos básicos perdieron 291.3 millones de dólares, a raíz del daño que sufrieron las cosechas.

Lo que preocupa a los agricultores es que, por segundo año consecutivo, la mayoría de ellos se vio en la necesidad de recurrir a préstamos bancarios para poder sembrar, con la esperanza de tener con que alimentar a sus familias, y hoy no tienen la capacidad para poder cancelar esas deudas.

Según lo han advertido las gremiales que representan a los agricultores, con el impacto que ha tenido el cambio climático, la vida en el campo se ha tornado más complicada.

“La situación se está agravando más en el campo, dado la falta de empleo, la falta de comida y creemos que esto puede generar una migración de gente, tanto a la ciudad como fuera del país. Son 116 mil familias que pueden estar padeciendo hambruna”, advirtió la gremial Campo.

Durante el último Foro Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe llevado a cabo este año, la especialista de la ONG Oxfam, Giovanna Vásquez, lamentó  que, a excepción de Bolivia, la mayoría de países latinoamericanos invierten solo entre el 2.5 y 3 % del producto interior bruto (PIB) en agricultura, “la actividad que produce el 60 % de los alimentos” que se consumen.

Riesgo de hambrunas

Las cifras presentadas por diferentes gremiales, sumadas a las que han presentado organismos internacionales, advierten que la situación de las personas que viven de la agricultura puede agravarse aún más.

Organizaciones como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), advirtió este año  que el fenómeno de El Niño ya está afectando considerablemente en varias zonas del mundo, entre ellas Centroamérica, donde hay 3.5 millones de personas en riesgo de padecer hambre y enfermedades entre El Salvador, Honduras y Guatemala.

En nuestro país, las cifras presentadas por las gremiales de productores apuntan a que 81 mil agricultores perdieron el 100 % de sus cosechas  y el resto ha tenido serias afectaciones.

Pese a esto, el titular del Ministerio de Agricultura y Ganadería de El Salvador, Orestes Ortez, ha salido al paso en reiteradas ocasiones, asegurando que la situación no es tan compleja como parece.

“¿Qué quieren que diga que hay un Apocalipsis, y que hay un desastre?, eso no le ayuda a El Salvador, nosotros tenemos que apoyar a los agricultores”, señaló meses atrás el representante del MAG.

Ante estas declaraciones varios productores lamentaron que pese a los discursos de apoyo, no se les dé un espaldarazo y no se quiera reconocer la triste realidad que les toca vivir.

Sobre todo cuando han surgido pronósticos como los de la FAO, que alertan de una reducción de 4.7 millones de toneladas de cereales este año, lo que mantiene en vilo al sector, ya que al no contar con el dinero para asegurar su alimento ni con la producción de granos básicos, sus familias estarán en riesgo de padecer hambre.

Según la Oficina Regional de la FAO, el cambio climático en la región generará cambios en los patrones de lluvias y en las temperaturas que afectarán el rendimiento de cultivos básicos como el trigo, arroz y frijol y aumentará la presión por convertir zonas no agrícolas en superficies productoras de alimentos.

Todo esto preocupa a los agricultores locales, quienes se quejan de no contar con el apoyo suficiente para salir adelante junto a sus familias.

El Gobierno orientará menos fondos al Plan de Agricultura Familiar 2016

Aunque el Plan de Agricultura Familiar y Emprendurismo Rural (PAF) ha sido el programa insignia del Gobierno del Fmln, desde la administración del ex presidente Funes, y a través del cual han hecho alarde del apoyo al sector agrícola; para este 2016 el Gobierno destinará menos fondos para su funcionamiento, y lo hará sobre todo con préstamos.

Según detalla el apartado de asignación de recursos del presupuesto para Agricultura en 2016, del Fondo General de la Nación no se destinará ni un centavo para el Plan de Agricultura Familiar, los únicos fondos que se otorgarán serán $5.5 millones provenientes de préstamos externos.

Esto se aleja del discurso brindado por el ex mandatario Funes, que en febrero de 2011 señaló que dicho plan era la gran apuesta del Gobierno del Fmln para el desarrollo de la familia rural. “Esta es la apuesta del Gobierno a la modernización definitiva del campo y a la lucha contra la pobreza y el atraso en las zonas rurales”, dijo Funes en el lanzamiento de ese programa.

Sin embargo, los presupuestos de los últimos dos años dejan entrever que el proyecto de la cartera de Estado va quedando relegado en jerarquía de importancia.

La partida presupuestaria para 2014 detallaba que el Plan de Agricultura Familiar contaba con una asignación de $20.7 millones, de los cuales, $2.4 millones provenían del Fondo General y $18.3 millones de préstamos externos.

Los ejes principales del plan en el 2014 estaban basados en la seguridad alimentaria y nutricional, para lo cual se orientaron $3.8 millones; el encadenamiento productivo al que se le otorgó $9.8 millones; la innovación agropecuaria con $6.7 millones y el enlace con la industria y el comercio, donde se destinaron  $299 mil.

Ahora, pese a la critica situación que ha pasado el sector agrícola, los fondos para este próximo año se reducirán significativamente.

El presupuesto 2016 aprobado por la Asamblea Legislativa expone que dentro de los  $5.5 millones asignados para el plan de agricultura familiar, solamente se financiará el encadenamiento productivo con $1.8 millones y para la innovación agropecuaria se entregarán $3.6 millones.

Este es el principal recorte de fondos que ha hecho la cartera de Estado dentro del presupuesto que planifica ejecutar para el agro en el 2016.

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