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Recomiendan llevar debate de la RSE al área de políticas públicas

Representantes de agencias de cooperación dan sus valoraciones

El conversatorio generó un gran compromiso por parte de Fundemas para seguir impulsando la RSE en el país. Foto EDH / Luis Cerón

El conversatorio generó un gran compromiso por parte de Fundemas para seguir impulsando la RSE en el país. Foto EDH / Luis Cerón

El conversatorio generó un gran compromiso por parte de Fundemas para seguir impulsando la RSE en el país. Foto EDH / Luis Cerón

Representantes de cuatro agencias de cooperación internacional se reunieron, ayer, en la Fundación Empresarial para la Acción Social (Fundemas), para compartir sus apreciaciones sobre la responsabilidad social empresarial (RSE) en El Salvador.

Este conversatorio, organizado por Fundemas, buscó conocer una perspectiva internacional sobre el impacto que tiene la RSE en El Salvador.

Además, el evento buscó recopilar y escuchar las recomendaciones de cómo llevar las prácticas de RSE a un nivel de calidad global. Las agencias de cooperación internacional invitadas fueron: GIZ, PNUD, Unicef y la Embajada de Canadá en El Salvador.

Por parte de la agencia de cooperación alemana GIZ, estuvo presente Mauricio Chacón, coordinador nacional para El Salvador. Como representante del PNUD asistió Claudia Dubón de Morales, coordinadora del área de reducción de pobreza e inversión social. En el caso de Unicef participó Gordon Jonathan Lewis, representante país. Y por parte de la embajada de Canadá en El Salvador asistió el mismo embajador Pierre Giroux.

Elena María de Alfaro, presidenta de Fundemas, tuvo el agrado de moderar dicho conversatorio. Fundemas es la fundación pionera en promover la Responsabilidad Social Empresarial en el país.

Para la presidenta de dicha institución es importante reunir una visión internacional en una sola mesa de discusión para aprender de la experiencia de países que tienen una cultura de RSE más avanzada y que están marcando tendencia a nivel mundial.

Elena de Alfaro destacó la labor de los gobiernos de Canadá y Alemania en cuanto al proceso de integración de las prácticas de la RSE a un nivel de políticas públicas, donde sus gobiernos juegan un papel de facilitadores y generadores de incentivos para la empresa privada, con especial énfasis en la pequeña y mediana empresa.

El conversatorio tuvo dos grandes enfoques, el primero fue dar a conocer cuál es el rol actual de las agencias de cooperación en promover la RSE en El Salvador y, el segundo, qué recomendaciones hacen al país para facilitar que la RSE alcance una calidad internacional.

Uno de los principales consensos fue el hecho de que la RSE no tiene que limitarse a cumplir un conjunto de normativas impuestas por el gobierno o instituciones privadas. De hecho, advirtieron que al hacer esto se promueve una auto complacencia, ya que esto no promueve la innovación y la búsqueda de la excelencia.

Otro de los consensos de los representantes de agencias de cooperación internacional fue que no se puede dejar la labor de la promoción de la RSE a un solo actor.

La mayoría de ellos hizo énfasis en que sería deseable que las demás gremiales empresariales asumieran el mismo nivel de compromiso que tiene actualmente Fundemas en promover el tema de RSE.

Además, los invitados coincidieron en que la RSE ha evolucionado bastante en El Salvador en cuanto a presencia mediática, pero advirtieron que hace falta difundir la RSE en sectores estratégicos como las pequeñas y medianas empresas.

Uno de los principales riesgos que los expertos comentaron es que si solo se vincula las prácticas de RSE a la gran empresa del país se crea la sensación de que son proyectos que únicamente pueden ser implementados por compañías internacionales o de gran tamaño, cuando en realidad hay prácticas de alto impacto que pueden ser implementadas por cualquier tipo de empresa, sin importar su tamaño o rubro.

Experiencias y recomendaciones

La ronda para compartir la experiencia de cada agencia de cooperación y sus recomendaciones para impulsar la RSE de El Salvador a un nivel de calidad internacional comenzó con la participación del Embajador de Canadá, Pierre Giroux.

Para Giroux la clave del éxito en Canadá es que ellos siempre comprendieron la RSE como un proceso de comunicación permanente entre diferentes sectores, en palabras del embajador, "un dialogo permanente", que les permitió reducir cualquier tensión entre los involucrados: sector privado, gobierno y las comunidades.

Para Giroux, cualquier proyecto de RSE debe ser comprendido como un proceso de adaptación de la empresa a las normas sociales, culturales y económicas de la zona donde opera.

Esta idea la justificó por medio del ejemplo del sector minero en Canadá, el cual fue el sector que propició el inicio de un cambio cultural de la RSE en el país, de las 1,800 empresas de minería que existen en Canadá, casi su totalidad están alineadas a programas de RSE que van más allá de los estándares que exige la ley, y aun más importante fue que todos ellos adoptaron esos programas antes de que fuera imposición legal.

El embajador concluyó su participación recomendando que El Salvador se tiene que ver como un proveedor internacional de productos y servicios, esto le exigirá llevar a otro nivel su calidad operativa y no solo competir en términos de precios, sino en términos de prácticas de RSE.

Para el representante de la Agencia de Cooperación alemana GIZ, Mauricio Chacón, la RSE es una búsqueda constante de calidad, tiene que ser un factor clave de competitividad para las empresas.

Chacón fue enfático en que no se puede dejar toda la responsabilidad de difundir la RSE a una sola fundación, e invitó a otras gremiales y asociaciones a promover con mayor fuerza a nivel comunicacional las prácticas de RSE.

Chacón resaltó la importancia de iniciativas como "Marca Positiva", que es una premiación anual organizada por Fundemas para las mejores prácticas de RSE en el país, ya que para él, esto permite posicionar a pequeñas y medianas empresas desde un incentivo de RSE. Al mismo tiempo invitó a que las grandes empresas sirvan de apoyo a las pequeñas para transferir buenas prácticas o integrar a los proveedores de las grandes empresas a una cultura compartida de RSE.

Luego fue el turno de Claudia Dubón de Morales, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Para Dubón, no se trata de cumplir requisitos legales o normativas que imponga un gobierno o determinados actores, lo realmente importante son los valores corporativos relacionados a la RSE que asume e interioriza cada empresa, esto al final ayuda a cambiar la cultura de un país en términos sociales y económicos.

Para la representante del PNUD, la RSE no se puede desligar de los conceptos de derechos humanos y del desarrollo sostenible. Además, agregó que el enfoque de inclusión social es vital para no dejar de fuera a sectores económicos que tradicionalmente no son tomados en cuenta en este tipo de procesos de cambio de cultura empresarial.

Para Claudia Dubón es importante pasar el debate sobre la RSE al campo de las políticas públicas, además recomendó que el gobierno debe ver la RSE como una forma de impulsar un diálogo país, de vitalizar la marca país y mejorar la competitividad.

La representante del PNUD recordó que su institución siempre ha estado dispuesta a mediar para generar y propiciar ese diálogo entre sector privado y gobierno. Dubón considera que existe una gran oportunidad para fomentar un diálogo entre los sectores privado y público en el tema de RSE.

Jonathan Lewis de Unicef, agregó un concepto muy innovador a la discusión: la "RSE 2.0". Para Lewis, este concepto responde a la necesidad de dejar de concebir la RSE como donaciones a causas sociales del sector privado y pasar a una nueva forma de vincular la RSE con el impacto de las políticas públicas.

Para el representante de Unicef, existe un reto en diseñar los programas de RSE de una forma que incluyan la realidad social actual para tener un verdadero impacto de largo plazo.

Jonathan Lewis invitó a los medios de comunicación a que asuman un rol más estratégico en impulsar la RSE y generar un ambiente propicio para ese diálogo.

Lewis finalizó planteando la idea de que si bien es cierto no es necesario que la RSE sea una obligación, es importante establecer ciertas condiciones, en especial a los sectores que aún tienen prácticas que infringen los derechos laborales y humanos.

Elena María de Alfaro, presidenta de Fundemas, concluyó el conversatorio asumiendo varios retos, que como promotores claves de la RSE en el país se comprometían a dar seguimiento. Uno de esos compromisos fue buscar más coordinación entre el mismo sector privado.

"Nuestro rol será impulsar al más alto nivel el tema de la Responsabilidad Social Empresarial en el país", expresó Elena María de Alfaro a todos los participantes.

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