Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Puerto La Unión perdió otros cinco años más

El actual gobierno no pudo hacer funcionar la terminal marítima a pesar de tener suficiente tiempo

Puerto La Unión perdió otros cinco años más

Puerto La Unión perdió otros cinco años más

Puerto La Unión perdió otros cinco años más

El "inmenso parqueo" que el presidente Mauricio Funes recibió en 2010, cuando inauguró el Puerto La Unión, sigue siendo el mismo a pesar de que ya pasaron cinco años desde que la obra terminó.

Aunque el Gobierno actual lo incluye en los principales logros de su administración, lo cierto es que solo inauguró una obra que ya había concluido en 2009 y logró la aprobación de una Ley de Concesión que tardó dos años en ser discutida en la Asamblea Legislativa, a pesar de que el Gobierno tenía la aritmética necesaria para aprobarla en menos tiempo.

Y así, se han pasado otros cinco años que a juicio de economistas, le pasarán una factura a la competitividad del país frente a sus vecinos de la región.

"No hubo decisión, se tardaron mucho en esto. Se desperdiciaron otros cinco años más", dijo Roberto Rubio, director ejecutivo de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde).

Aunque es cierto que la decisión de concesionar el puerto estuvo en manos de la Asamblea Legislativa, economistas como Rigoberto Monge creen que todo el proceso administrativo fue muy largo. "No hemos hecho gala de ser muy eficientes en este proceso", opinó.

Rubio agregó que pese a que el Gobierno tenía los votos necesarios para que el tema se aprobara con rapidez en la Asamblea, los diputados lo mantuvieron en discusión por mucho tiempo. "Lo pudieron haber hecho desde el inicio", dijo.

El tiempo perdido también ha significado millonarios gastos al Estado. Su construcción prometió ingresos millonarios para el país, pero al estar inactivo, ocurre todo lo contrario. Cada día que pasa sin operar, el puerto consume más de 30 mil dólares que son pagados con los impuestos de los salvadoreños.

En la última rendición de cuentas que realizó la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), sus gastos totales de enero a mayo 2013 fueron de $5.2 millones, que significaban, en promedio, un millón de dólares al mes.

Sin embargo, sus ingresos por servicios portuarios apenas fueron de $169,543. Su déficit es financiado por terceros, en este caso por las otras empresas que maneja CEPA: Puerto de Acajutla y Aeropuerto Internacional.

Según esta rendición de cuentas, a mayo tenía un financiamiento de terceros de $92 millones.

Sin la concesión, el puerto seguirá absorbiendo dinero al Estado todos los días. Eso sin contar que el Gobierno ha decidido mantener como gasto propio el azolvamiento del canal de acceso, para el que se necesita una inversión de $30 millones con la que comprarían una máquina de dragado.

"Sé que es bastante complicado, pero hemos invertido cinco años y todavía no tenemos los resultados", dijo Monge.

"Es lamentable que se hizo esta inversión y hoy todavía se tenga que estar pagando", añadió el economista.

La construcción del puerto fue financiado con un préstamo de $101 millones otorgados por el Banco Japonés de Cooperación Internacional (JBIC), pero la depreciación del yen ha ido elevando esa deuda año con año.

En la última rendición de cuentas del puerto, actualizada a mayo de 2013, Cepa informó que su deuda corriente era de $77.4 millones.

El economista Rigoberto Monge dice que "es un verdadero lujo para un país de escasos recursos como el nuestro, haber invertido tanto" en un puerto que aún no da los resultados esperados.

Las autoridades de CEPA están actualmente en un proceso de precalificación que permitirá la participación de al menos cuatro grandes compañías que quieren administrar la terminal marítima.

Pero aunque el puerto sea concesionado este año, para Monge el país ya perdió más de 10 años de competitividad. Otros países como Guatemala y Honduras han modernizado sus terminales portuarias mientras que El Salvador aún comienza su trabajo.

"El puerto se construyó usando los patrones tecnológicos de hace 10 años. Sin embargo, estamos viendo que otros países en la región se han modernizado y eso hace que la competitividad de nuestro puerto desmejore", dijo el economista.

"No contar con esa infraestructura tan importante resta competitividad al país, lo deja atrás", añadió Rubio.

Según la agenda de competitividad que realiza regularmente la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) el país necesitaría invertir 5 % de su Producto Interno Bruto (PIB) en los próximos años para convertir a El Salvador en un centro logístico del litoral, que vaya de la mano con el proyecto de Fomilenio II, que aún está pendiente de confirmarse en Estados Unidos.

Rubio dice que el país ha perdido la oportunidad de tener un puerto moderno y lo mismo ha ocurrido con el Aeropuerto Internacional, que pese a haber sobrepasado su demanda, ha dejado para el final los trabajos de modernización y ampliación.

Sin infraestructura logística

La inoperancia del Puerto de La Unión ha debilitado aún más la idea de un centro logístico del que tanto habla el Gobierno, pero que a juicio de Rubio, solo quedó entre ideas.

Lejos de convertirse en el Puerto de la Unión Centroamericana, los demás países han preferido Puerto Corinto, en Nicaragua o Puerto Cortez, en Honduras, para descargar su mercadería, pues en El Salvador la terminal marítima no da el ancho y por tanto, no es atractivo.

En los últimos años, CEPA apenas ha comprado nueva maquinaria y grúas para mover los contenedores, pero a pesar de eso, el problema es que la mercadería no llega a la terminal.

Según las estadísticas oficiales de CEPA, a mayo de 2013 solo habían llegado cuatro buques con contenedores.

Un diagnóstico sobre el desempeño de los puertos elaborado en 2013 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que aún cuando un país X pueda contar con la infraestructura, eso no garantiza su desarrollo. Su principal ejemplo fue La Unión, pues a pesar de que la infraestructura está lista, "ninguna línea naviera ha decidido hacer uso de ellas". "Si se quiere que la infraestructura genere valor, las líneas navieras deben utilizarla para ofrecer servicios de transporte de carga", mencionó el informe.

Lo cierto es que al final de los cinco años tanto el Puerto de La Unión, como el resto de infraestructura logística serán heredados al nuevo gobierno a medias.

Rubio y Monge coinciden en que será un nuevo reto para el próximo gobierno terminar estos proyectos cuanto antes y ponerse al nivel de los puertos y aeropuertos de la región, que se siguen modernizando cada año.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación