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Propuestas de los partidos no incluyen soluciones a la situación del déficit

De no encontrar una solución al problema, el gobierno puede entrar en una fase de desfinanciamiento.

Al revisar los planes y las estrategias con las que los candidatos Norman Quijano (ARENA) y Salvador Sánchez Cerén (FMLN) gobernarían, cualquiera que triunfe en la segunda vuelta electoral, la mayoría de temas económicos están relegados a un segundo plano, y las cuestiones fiscales son apenas mencionadas, a pesar de su trascendencia y necesidad de solución.

La clave al respecto es comprender que en la medida en que aumenta la deuda pública, esta produce gastos e intereses que el Ejecutivo no logra controlar, a tal punto que pueden haber problemas hasta de baja calificación soberana, pues de inmediato suben las tasas de interés con los nuevos préstamos.

El economista Rigoberto Monge, asesor de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), recomendó que más allá del partido que llegue a Casa Presidencial en junio próximo, con anticipación se debe desarrollar un proyecto de consulta entre empresarios, economistas, líderes políticos y otras instancias para encontrar una replanteamiento del tema. "Hay que sujetarse a estándares internacionales y hay que buscar un pacto fiscal que se cumpla sin restricciones. Pero también hay que identificar motores de crecimiento para que exista una relación entre la política económica y la política fiscal", recalcó.

A juicio de Monge quedan más dudas que respuestas cuando el FMLN menciona en su plan que "garantizará la austeridad y modificara de manera gradual y progresiva la antigua e insostenible estructura del Estado".

"Son frases que no están dándole una solución real al problema, no hay claridad de lineamientos; lo mínimo hubiera sido plasmar un monto techo a la deuda, por ejemplo", agregó.

En el caso de ARENA, la propuesta busca combatir la elusión y evasión de impuesto, junto con la ampliación de la base tributaria para incrementar los ingresos y el monotributo para incorporar al sector informal, más un plan de austeridad, sin entrar en mayores detalles.

"Son áreas más generales, pero no profundizan en la raíz del problema", indicó Monge, quien recordó que no se puede seguir con un pago de deuda que llega al 23 % del Producto Interno Bruto (PIB).

Acompañado a la solución del problema del déficit, la otra apuesta tiene que ser, según Monge, la atracción de inversiones en el marco de una economía global que produce de forma independiente bienes y servicios de valor agregado. Cabe recordar que el Gobierno hoy incluye en sus propuestas de presupuestos una partida de gastos imprevistos con la que se pueden hacer transferencias discrecionales, sin necesidad de generar informes al respecto.

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