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Preocupados por no tener con qué pagarle los créditos al banco

La pérdida de sus cosechas podría dejarlos también sin sus terrenos por no poder pagar préstamos.

Representantes de caserío Agua Fría lamentan falta de ayuda

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Otra de las preocupaciones que mantiene en zozobra a los agricultores del departamento de Ahuachapán es que, al no tener cosechas ni ganancias, no tienen manera de pagarle a las entidades del sistema financiero por los préstamos que les otorgaron a inicios de este año.

Según lo apuntan por cada manzana que cultivan, se deben invertir al menos $600, para lograr obtener un estimado de 60 quintales, de los cuales recogen una parte para pagar al banco y otra como ganancia. Sin embargo, con las pérdidas casi totales de sus cultivos, no tienen ni para regresarle a la banca lo que les prestó.

"No tenemos dinero para pagar los créditos, no tenemos frijol ni maíz y no hay para comer, la preocupación es que no tenemos el cultivo bueno para pagar. El banco ha venido a hacer evaluaciones pero en marzo ellos deben recuperar el dinero y los que trabajamos con crédito tenemos que pagar para poder ser dueño de otro financiamiento", refirió don Julio Aguirre, representante del caserío Agua Fría.

Pero además del temor por perder sus créditos, a muchos les preocupa que tienen como garantías sus terrenos. "Nos pueden venir a embargar nuestras tierras", señalan preocupados.

Al no tener manera de poder cancelar sus deudas al banco, los agricultores mantienen el temor que su única fuente de empleo y subsistencia pueda ser arrebatada de sus manos por no honrar sus créditos.

"No es porque no se quiera, es porque no se puede", coinciden muchos de ellos.

Si se hubiese logrado sacar la producción en la que tenían la esperanza puesta, el dueño de una manzana podía haber obtenido ganancias de $1,020, con lo cual podían pagar los $600 que prestan, guardar parte de su ganancia y reiniciar con la siembra postrera.

Pero por ahora los agricultores no tienen nada que ofrecer. La esperanza de estas personas es que las entidades financieras puedan darles facilidades de pago mientras logran recuperarse y no les quiten su fuente de subsistencia.

"Esta es la situación dura que pasamos. Estamos debiéndole al banco, sacamos préstamo para poder cultivar una manzana y no sabemos ni cómo la vamos a pagar, porque no nos ha quedado nada, todo se perdió y no hay ni para comer", lamentó doña Carmen Rivas, habitante del caserío Agua Fría.

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