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El polémico endulzante químico

El "JMAF" - jarabe de maíz de alta fructosa- sirve para endulzar refrescos enlatados y se vuelve amenaza para los cañeros.

MÉXICO. Cuando la senadora Marcela Torres Peimbert apoyó una iniciativa para subir los impuestos a los refrescos encendió un foco amarillo en la industria de alimentos procesados. Pero también allanó el terreno para un debate sobre los malos hábitos de consumo, la falta de información al consumidor y el peligro de extinción de la industria de caña de azúcar.

Con la segunda tasa de obesidad más alta del mundo, después de la de EE.UU., los mexicanos no sólo tienen problemas de sobrepeso, sino de diabetes y otras enfermedades vinculadas al exceso de consumo de "azúcar".

Tomar 163 litros de refresco al año no sólo implica ser el primer país consumidor de estas bebidas en todo el mundo, también implica más muertes por diabetes, enfermedades cardiacas y sobrepeso.

Un grupo de empresas de la industria asegura que el azúcar no es el problema, sino que el verdadero peligro lo constituyen los endulzantes químicos que contienen ciertos alimentos procesados, entre ellos los refrescos. Y el enemigo número uno de los productores de caña de azúcar tiene un nombre: JMAF-55.

Según un análisis del mercado de edulcorantes en México elaborado por el Comité para el desarrollo sustentable de la caña de azúcar, la tasa de mortalidad por diabetes aumentó 23% en los últimos seis años. De forma paralela, el consumo de jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) creció un 44%. La relación entre ambos factores observó un comportamiento similar en EEUU, en donde cada habitante consume unos 20 kilogramos de JMAF por año, casi siete más de los que consume un mexicano promedio, lo que impulsa a los expertos a concluir que el exceso de consumo de este jarabe perjudica la salud.

Sin embargo, el JMAF también afecta a la industria azucarera como negocio. El consumo de azúcar natural en México cayó 14% entre 2006 y 2012, hoy se consume en promedio 34.4 kilos de azúcar por año. Entre las diferencias, la caña de azúcar no conlleva alteración química de la materia prima, contrario al JMAF que es tratado químicamente para una transformación enzimática. —AGENCIAS

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