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Panadero pagaba $250 semanales a pandilleros

Cada vez más, pequeños empresarios cierran sus negocios debido a las amenazas de criminales.

Empresarios optan por vender en las calles para evitar las extorsiones. Foto EDH

Empresarios optan por vender en las calles para evitar las extorsiones. Foto EDH

Empresarios optan por vender en las calles para evitar las extorsiones. Foto EDH

A Juan Federico Sigüenza (nombre ficticio) le costó caro tener su propio negocio. Siendo panadero se le había ocurrido la idea de abrir una panadería en el área en donde residía.

Para él, tener un negocio en un área poblada por pandilleros significó pagar un impuesto innecesario; durante meses le visitaron para cobrarle 250 dólares semanales. Si no pagaba habría repercusiones irreparables.

En seis meses, Juan fue testigo de la muerte de tres de sus vendedores, lo cual empujó al panadero a buscar una solución rápida al problema.

En el caso de Juan, la solución significó embodegar su equipo y empezar de nuevo en el anonimato. Actualmente vende ropa americana y útiles escolares en las calles del Centro de San Salvador.

Por otra parte, Pedro Martínez (nombre ficticio) tuvo que cerrar su fábrica de gorras para evitar que le siguieran quitando 1,200 dólares mensuales.

Debido a esto, tuvo que despedir a cinco personas y buscar un trabajo en el sector informal.

Desde hace unos meses se dedico a traer plátano y naranjas de Honduras con un amigo para venderlas en mercados en el Centro al por mayor.

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