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ONU "preocupada" por el abandono del campo en Latinoamérica

Una agencia de la ONU mencionó que la tendencia de la región es alejarse más de las prácticas agrícolas.

La situación de los agricultores en el campo es complicada, ya que hay quienes no tienen ni para su comida.

La situación de los agricultores en el campo es complicada, ya que hay quienes no tienen ni para su comida. | Foto por archivo

La situación de los agricultores en el campo es complicada, ya que hay quienes no tienen ni para su comida.

QUITO. El Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), una agencia especializada de las Naciones Unidas que opera como institución financiera para proyectos productivos, alertó hoy de que el campo se está despoblando en Latinoamérica.
Jesús Quintana, gerente de programas en la División de América Latina y el Caribe del FIDA, dijo ayer a Efe que el 80 % de la población de América Latina es urbana y la tendencia es "a seguir aumentando, es una tendencia de urbanización".

Los que se están quedando en el medio rural "son los que no se pueden ir. Están quedando en condiciones de mucho aislamiento en muchos lugares, en condiciones de pobreza, muy desconectados en lo físico y en lo que tiene que ver con conectividad de comunicaciones", subrayó.

Al FIDA le "preocupa mucho" esta situación, especialmente por los sectores vulnerables y la juventud.

Aunque, según Quintana, el fenómeno del abandono del campo "es mundial", en América Latina la situación es "tremendamente preocupante" y no afecta solo asuntos relacionados con la seguridad alimentaria sino a cuestiones vinculadas al acervo cultural, de biodiversidad, ritos de cultivo y tradiciones orales.
 
En lugares donde se han registrado abandonos masivos, FIDA comprobó que muchas de las poblaciones no hubiesen salido si hubiesen tenido buenas condiciones: si se les pagara un precio justo y si se les diera facilidades de educación, salud, agua, conectividad.

"Ellos se sienten ligados a ese terreno, saben que tienen una capacidad y un potencial para estar, pero la falta de atención de gobiernos, de instituciones internacionales y la propia tendencia de los mercados, les obliga a abandonar", señaló.

La salida de la población de los campos conlleva también problemas a las ciudades por llegadas masivas para las que no siempre están preparadas, agregó.

FIDA, que desde hace unos cuarenta años trabaja en 122 países, provee financiación y asistencia técnica para acciones productivas y en Ecuador mantiene ahora tres proyectos a fin de ayudar a reducir la pobreza rural ofreciendo oportunidades de inclusión económica y social a familias rurales.

Actualmente la cartera de proyectos apoyada por FIDA en Ecuador asciende a 119 millones de dólares y beneficia a unas 50,000 familias en 14 provincias del país.

Para el representante de FIDA, que en Ecuador trabaja, entre otros, con el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el apoyo a sectores rurales de escasos recursos es fundamental también por asuntos relacionados "con la dignidad".

"El agricultor, en realidad no tiene mucha atención para créditos", dijo por lo que apuntó que "llegar con inversiones que les permita conectar con mercados, que les devuelva esa capacidad de hablar como grupo, que les devuelva dignidad, hace que mucha de la gente no se sienta obligada a abandonar el campo".
Destacó la importancia de la innovación en el campo, un aspecto en el que la juventud tiene un rol fundamental, incluso con el uso de nuevas tecnologías o de las redes sociales, por ejemplo en procesos de conexión a mercados y en promoción.

Para Quintana, en Ecuador, donde la población rural es de un 35-40 %, hay "una gran oportunidad" para evitar el abandono del campo, por lo que destacó la importancia del desarrollo de programas en los que apoya al Gobierno como el del "Buen Vivir en territorios rurales".

Además, el de desarrollo en Ibarra y San Lorenzo, y el de fortalecimiento de actores rurales de la economía popular y solidaria.

FIDA invierte, a través de los gobiernos de los países en los que trabaja, en las poblaciones rurales para mejorar sus capacidades productivas, ayudando a reducir la pobreza, aumentando ingresos y generando empleo, mejorando la seguridad alimentaria.

El trabajar en más de un centenar de países le da a FIDA una visión global que le facilita transmitir experiencias y contactos para pequeños agricultores y gobiernos, señaló Quintana. EFE

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