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$22 Mlls. para transformar educación universitaria

Empresa privada, academia, gobierno y cooperación internacional unen esfuerzos

El proyecto para una Educación Superior Productiva, de ahora en adelante, El Proyecto, podría convertirse en una de las reformas más importantes para transformar la calidad educativa de las universidades del país. En el corto plazo, al menos, se puede estar seguro de que el impacto esperado será transformador al implementarse bien.

El Proyecto tiene como objetivo construir alianzas entre el sector productivo y las instituciones de educación superior de El Salvador para crear contenidos de carreras universitarias acordes a la demanda existente que contribuyan al desarrollo de la industria con base en las exigencias actuales del mercado.

Las tres palabras que conforman el nombre del proyecto resumen tres grandes elementos de esta apuesta: educación, universidades y empresa privada, y en educación incluye universidades privadas como públicas.

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID (por sus siglas en inglés) ha jugado un rol fundamental en el diseño de esta propuesta, que en términos de Carlos Arce, gerente programa bilateral de crecimiento económico, y persona responsable de liderar el proyecto para una Educación Superior Productiva, el valor agregado que ha tenido el diseño y elaboración de este es que ha tenido una participación activa desde un inicio de las universidades, empresas privadas, gremiales e instituciones de gobierno, permitiendo así, una visión compartida de los objetivos y de los alcances esperados.

Para llevar a cabo la implementación de El Proyecto, USAID hizo un proceso de selección riguroso que finalizó con la selección del contratista RTI Internacional bajo un acuerdo de cinco años que les permite administrar los 22 millones de dólares provenientes de la agencia de cooperación estadounidense.

Para Greg Howell, subdirector en funciones de USAID, El Proyecto es en el fondo un programa de crecimiento económico, y esto hace mucho sentido, ya que este está enmarcado en el Asocio para el Crecimiento, que el Gobierno de El Salvador firmó con Estados Unidos a finales de 2011.

En junio de 2014 se firmó el convenio que dio vida a la implementación de El Proyecto, posteriormente, el 4 de diciembre del año pasado se hizo la presentación oficial a medios de comunicación, después de tres meses desde su lanzamiento oficial los avances son muy satisfactorios, a pesar del reto que ha implicado coordinar a cientos de instituciones involucradas en esta fase inicial de diseño y consulta.

¿Cómo funcionará?, la apuesta de los Clusters

El modelo de trabajo del proyecto para una Educación Superior Productiva nace de un análisis económico y productivo de país que dio como resultado la creación de una matriz de sectores estratégicos prioritarios a considerar para el crecimiento del país.

Definida la matriz de sectores estratégicos productivos de El Salvador, se seleccionarán de cinco a siete sectores que más impacten el crecimiento económico tomando las nuevas exigencias de los mercados internacionales, cada sector servirá para definir igual cantidad de Clusters, una herramienta empresarial impulsada por el reconocido académico de Harvard, Michael Porter. Los Clusters han servido para sacar adelante muchas industrias alrededor del mundo, lo innovador del caso salvadoreño será que se crearán en conjunto con el sector de educación universitaria.

Los Clusters en este proyecto estarán conformados por diferentes actores como: gremiales, empresarios, una universidad ancla que liderará a otras universidades asociadas al Cluster, y finalmente, instituciones de gobierno que tengan que ver con el sector productivo del mismo.

Además, para cada Cluster se creará un Consejo Asesor (Advisory Board), principalmente conformado por empresarios, que orientará y facilitará la dirección este.

El Proyecto cuenta con tres grandes áreas de trabajo: capital humano, currículo académico (pensum), capacidad administrativa de las universidades. Para estas áreas se implementarán seis actividades: mejoras de pensum y creación de nuevas carreras de acuerdo con la demanda actual de mercado; creación de centros de formación profesional, para que jóvenes puedan buscar de mejor manera un empleo; becas para docentes; desarrollo de capacidades para investigaciones aplicadas; mejoras a la capacidad institucional de las universidades; y finalmente, la gran apuesta será fomentar la creación de una política pública de educación superior productiva entre la academia, la industria y el Gobierno.

Logros esperados

Se espera beneficiar al menos a 1,000 docentes e investigadores salvadoreños para que puedan acceder a educación especializada y capacitaciones, además, un similar número de estudiantes salvadoreños podrá recibir financiamiento para becas de carreras de alta demanda a nivel internacional para ponernos a la altura de los avances tecnológico y la globalización.

Para Howell y Carlos Arce, esta es una apuesta única en su clase dentro de los programas de USAID a nivel mundial, e invitaron al sector privado a que asuma el liderazgo de este proyecto para sus sostenibilidad en el largo plazo.

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