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Mitos y verdades del reencauche

Esta es una excelente opción para que los conductores ahorren

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Mito 1: El reencauche se desprende y no es seguro
Este mito es uno de los más frecuentes y se debe principalmente a los trozos de llanta encontrados con frecuencia en las carreteras. Lo primero que debe entenderse es que estos trozos no corresponden a reencauches, sino más bien a llantas en mal estado o sobre utilizadas que se despedazan debido a su mal trato. 
Esto es fácilmente perceptible ya que las llantas destruidas normalmente presentan alambres de su propia carcasa.
Un reencauche verdadero carece de alambres, ya que es una capa de hule altamente tecnificada que luego de un proceso de preparación se adhiere a la carcasa de la llanta y se vulcaniza para que su estructura al final sea equiparable a una llanta nueva salida de la fábrica, lo cual, prácticamente hace imposible su desprendimiento en carretera.

Mito 2: Tiene fea apariencia
Actualmente, los procesos tecnificados y en extremo precisos que se utilizan durante el reencauche hacen que sea prácticamente imperceptible la diferencia entre una llanta que ha sido reencauchada y una casi nueva. 
La adherencia precisa de la banda de rodamiento nueva y su tratamiento de vulcanización hacen que su apariencia guarde una estética muy similar a la de una llanta recién elaborada.

Mito 3: El reencauche es de bajo rendimiento
El reencauche Bandag es un proceso tecnológico que resulta de la combinación de tres principales elementos: la banda precurada Bandag, un equipo y maquinaria Bandag especializada y un proceso Bandag de calidad certificada. Esto da como resultado una llanta con calidad equiparable a una nueva de paquete, con un igual, o incluso, mayor rendimiento. Súmele como beneficio que una llanta bien cuidada puede soportar hasta cuatro reencauches, lo cual cuadruplica su potencial vida útil.

Mito 4: El reencauche es una respuesta por poco tiempo
El reencauche no es una salida cortoplacista. Un buen reencauche resiste tanto o más que una llanta nueva. En el caso de reencauche Bandag, por ejemplo, se utiliza no solo una banda precurada de alta calidad, sino también poderosas prensas de vulcanización que dan como resultado final, llantas reencauchadas que sobrepasan los estándares de muchas llantas nuevas de fábrica.

Mito 5: La vida de la carcasa termina cuando el dibujo de la banda de rodamiento se borra

Todos los cascos de llanta están fabricados de forma que aunque se borre el dibujo de la banda de rodamiento, puedan resistir un poco más. De aquí que los cascos en buen estado sean capaces de ser reencauchados y darle una nueva vida a la llanta hasta en cuatro oportunidades.
Además, en un proceso serio de reencauche, como el empleado en Bandag, el casco de la llanta es cuidadosamente tratado de forma que la temperatura utilizada sobre la carcasa en el proceso de reencauchado no supere el calor generado durante el uso ordinario en carretera. El reencauche en frío de Bandag permite así que la estructura metálica de la carcasa no sufra fatiga o cambios físicos que afecten su estructura. 

Mito 6: Las llantas reencauchadas no resisten el Kilometraje y el castigo
La duración y resistencia de un reencauche comprende variables como la composición del caucho, el diseño del dibujo, el peso del reencauche. En un reencauche de buena calidad como el Bandag, estos factores son valorados en un proceso tecnológico que prioriza en la durabilidad, la resistencia al maltrato y la confiabilidad en el desempeño en carretera, incluso bajo condiciones extremas. Basta decir que los trenes de aterrizaje de muchas flotas de aviones son equipados con llantas reencauchadas, por lo que su confiabilidad es muy alta. 

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