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Los gaseros optarán por la informalidad ante impuestos

Prefieren manejarse con efectivo a pagar más impuestos al Gobierno en los bancos

Por un tambo de gas, los tenderos y distribuidores deben invertir entre $12 y $15, pero sus ganancias son menos de $1. Foto EDH /

Por un tambo de gas, los tenderos y distribuidores deben invertir entre $12 y $15, pero sus ganancias son menos de $1. Foto EDH /

Por un tambo de gas, los tenderos y distribuidores deben invertir entre $12 y $15, pero sus ganancias son menos de $1. Foto EDH /

Los impuestos a las transacciones financieras que aprobó el Gobierno recientemente obligarán a trabajar en la informalidad a los distribuidores y tiendas que venden gas propano, que administran todos los días grandes cantidades de dinero, lo cual les obliga a usar el sistema financiero para hacer sus transacciones.

Para el presidente de la Unión de distribuidores de gas (Udigas), Mauricio Medrano, para las tiendas y distribuidores que apenas ganan entre $0.55 y $0.84 centavos por cilindro de 25 libras, será más conveniente trabajar en la informalidad a entregarle al gobierno unos centavos más que son su modo de subsistencia en un negocio cada vez menos rentable.

Y aquellos comerciantes que usaban el cheque como una forma de pago, seguramente preferirán el efectivo a tener que pagar más impuestos, explicó el presidente de esta gremial.

También está el temor de que las envasadoras, que mueven considerables sumas de dinero en este negocio, trasladen los costos a las distribuidoras, lo que reducirá considerablemente sus ganancias.

Sin embargo, los distribuidores no podrían cargar al consumidor este impuesto, pues el ministerio de Economía establece todos los meses el precio máximo de venta al consumidor, lo que restringe al vendedor a subirle de precio.

Algunos comerciantes se han mostrado, incluso, conformes con que perderán más.

Roberto Hernández (nombre ficticio), dijo con preocupación, que las empresas envasadoras trasladarán el costo adicional a los pequeños vendedores, los cuales percibirán menos ganancias. "Venimos recibiendo como $0.48 por cilindro y ahora, con esto, vamos a recibir como $0.40 por cilindro", explicó.

"Nosotros no solo vamos a pagar ese 25 % (0.25 por ciento), dijo Hernández, en referencia a que todos los nuevos costos de las gaseras tendrán repercusión en el precio final al consumidor.

"Nosotros solo esperamos el golpe", dijo Jorge Cortez, un vendedor que atiende la zona de San Jacinto. Este comerciante aclaró que no puede vaticinar cuánto subirían los costos del gas, pero que no tendrá más opción que asumirlo. "Ya cuando esté en marcha lo que tenga que venir vamos a ver la realidad de las cosas", continuó.

Al ser consultado sobre la posible baja en el consumo de gas, David Ascencio, quien trabaja cerca del Centro Histórico, dijo que no será muy significativo. "Acuérdese que es algo de primera necesidad. A pura fuerza tendría que comprarlo, aún con el aumento de precio", apuntó.

Los tres vendedores coincidieron en que por la importancia de este producto el consumidor no tendría más que asumir un posible incremento de precios. En promedio, sus transacciones diarias no sobrepasan los $500, por lo que no tendrán que pagar de forma directa el impuesto a las transacciones financieras. Sin embargo, comercios como estos recibirán los nuevos costos que adquiera la industria del gas con el impuesto a las transacciones financieras.

Negocio en decadencia

El nuevo impuesto, avalado por el FMLN y sus aliados en la Asamblea, es una cuenta más en la camándula de dificultades que se le ha presentado al sector.

Desde que se implementó el nuevo mecanismo de subsidio al gas propano, los distribuidores de gas han disminuido en 60 %, pues con los impuestos del gobierno, las extorsiones de los pandilleros y los costos fijos para operar, la venta de gas ya no es rentable.

"Se han perdido muchos trabajos y se van a seguir perdiendo. La gente se ha quedado con negocios de subsistencia y prefieren trabajar en la informalidad a tener que estar pagando tanto impuesto", dijo el comerciante.

Él y su hermana, que por muchos años vivieron de la venta de gas propano, han dejado el negocio y se han dedicado a otro más rentable porque no ven ganancias. De acuerdo a Medrano, a la fecha se han perdido más de 2,500 empleos entre distribuidores, camioneros, tenderos y otros colaboradores de este comercio.

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