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Ley evita que corruptos lancen candidatura por cargos públicos en Brasil

La normativa tiene en la cuerda floja a algunos que ganaron en las elecciones municipales de octubre pasado, y bloqueó a cientos que querían participar, pero tenían fichas sucias

Las elecciones municipales de octubre pasado fueron las primeras en las que se aplicó la ley de "Ficha limpia" en Brasil. foto edh /archivo

Las elecciones municipales de octubre pasado fueron las primeras en las que se aplicó la ley de "Ficha limpia" en Brasil. foto edh /archivo

Las elecciones municipales de octubre pasado fueron las primeras en las que se aplicó la ley de \"Ficha limpia\" en Brasil. foto edh /archivo

Cientos de políticos brasileños se vieron imposibilitados de competir en las elecciones municipales de octubre del año pasado, debido a una ley que impide correr por un cargo público a personas condenadas por cualquiera de varios delitos.

La ley, conocida como "ficha limpia", también tiene en la cuerda floja a algunos que resultaron ganadores, pero que podrían ser declarados inelegibles.

La normativa impide lanzar candidatura a quien haya sido condenado en los últimos 8 años por uno de varios delitos, incluidos la compra de votos y el financiamiento ilegal de campañas.

Brasil ha logrado así dos importantes avances en la lucha contra la corrupción en años recientes. El otro gran logro fue la condena, en diciembre pasado, de 25 de los acusados en el "juicio del siglo", que sacudió al gobernante Partido de los Trabajadores.

La aplicación de duras condenas a funcionarios públicos de alto nivel es completamente ajena a la realidad salvadoreña, donde ningún corrupto de cuello blanco ha ido a parar a la cárcel, salvo la excepción del expresidente de Anda, Carlos Perla.

El llamado "juicio del siglo" en Brasil ha sido uno de los más sonados a nivel mundial, junto con el escándalo de presuntas donaciones clandestinas de empresarios al también gobernante Partido Popular de Mariano Rajoy, en España.

"La corrupción política ha conducido tan raramente a un castigo en Brasil que hay una expresión para la forma en que los escándalos se esfuman: 'Terminan en pizza'", sostuvo la revista británica "The Economist" en un artículo publicado en diciembre.

La publicación añade que, pese a dicha tradición, "en 2013 los brasileños deberían ser atendidos en la mesa con una vista sin precedentes: políticos bien conectados metidos tras las rejas".

Fuertes condenas

El juicio terminó el 17 de diciembre, cuando el Supremo Tribunal Federal de Brasil condenó a 25 de los 37 acusados y ordenó la destitución de tres diputados.

El tribunal basó sus condenas en las maniobras para financiar ilegalmente la campaña electoral de 2002, que llevó al poder al expresidente Luis Inácio "Lula" da Silva y para sobornar a parlamentarios a cambio de apoyo político.

Las penas impuestas suman 279 años, además de que el tribunal ordenó multas que llegan a casi 20 millones de reales (unos 10 millones de dólares).

Aunque entre los condenados se hallan varios colaboradores cercanos al mismo expresidente Lula, éste no fue procesado y se mantuvo al margen del juicio.

Los condenados más importantes son políticos de la cúpula del PT, entre ellos el exministro de la Presidencia y "mano derecha" de Lula, José Dirceu.

Pero la pena más dura le fue impuesta al publicista Marcos Valerio Fernandes, quien recibió 40 años de cárcel por haber puesto dos de sus empresas al servicio de la red del PT.

Dirceu, por su parte, fue considerado el jefe y responsable de la red de corruptelas, por lo que recibió una sentencia de 10 años y 10 meses de prisión.

También recibieron fuertes condenas el expresidente del PT, José Genoino, y el antiguo tesorero de la organización política, Delubio Soares, ambos del círculo más cercano al expresidente.

El PT, que enarboló la bandera de la ética desde fundación, cerró filas en torno a sus exdirigentes, sigue negando la compra de votos a diputados de otros partidos y ha acusado a la oposición y a los medios de comunicación de orquestar una campaña en su contra.

Políticos "zombies"

Pero a pesar de los incuestionables avances que ha logrado Brasil en la lucha contra la corrupción, "The Economist" observa que aún falta mucho por hacer.

La revista británica cita el ejemplo del presidente del Senado, Renan Calheiros, quien ejerció el cargo entre 2005 y 2007, pero tuvo que dejarlo en medio de acusaciones de que un lobista había pagado a su nombre el mantenimiento de una amante con quien el político había tenido un hijo.

Otro político, Paulo Maluf, fue hallado culpable de pagos excesivos y de recibir sobornos en los 1990 como alcalde de Sau Paulo. Su caso fue tan popular que los brasileños han acuñado el verbo "malufar" como sinónimo de malversar. Aun así fue reelecto al Congreso en 2006 y aún sigue ahí.

The Economist destaca que estos son muestras de políticos "que pueden sobrevivir a cualquier número de golpes mortales", por lo cual los compara con "zombies". Sin duda, como muchos políticos que siguen nutriéndose de los círculos de poder en El Salvador.

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