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Juan José Daboub: "Hay varias señales para que pongamos nuestras barbas en remojo"

El economista Juan José Daboub, durante su intervención en el foro de la Heritage Foundation.

El economista Juan José Daboub, durante su intervención en el foro de la Heritage Foundation.

El economista Juan José Daboub, durante su intervención en el foro de la Heritage Foundation.

l economista Juan José Daboub expuso en Washington, junto a otros panelistas estadounidenses invitados por The Heritage Foundation, centro de análisis conservador, sobre la situación del país el tema de inseguridad económica y ciudadana en el país de cara al resultado de las próximas elecciones presidenciales.

Al concluir el evento, el economista salvadoreño habló con El Diario de Hoy para ahondar en algunos conceptos y opiniones vertidos frente a otros analistas

Hemos escuchado las posturas de los panelistas y las preocupaciones que manifiestan por El Salvador. ¿Qué opinión le merecen, siendo usted el único exponente salvadoreño en este evento?

—Indiscutiblemente he quedado muy preocupado por el tipo de información, alguna que para mi es nueva, otra ha estado en los medios de comunicación internacionales y nacionales, pero escuchar a tres expertos hablar con detalle de cómo se están moviendo las diferentes fuerzas del mal alrededor del mundo, utilizando bases en Sudamérica para incidir en lo que sucede en nuestro país El Salvador y en los vecinos, en término de las drogas, de plataformas para terroristas, en términos de información que se intercambian para fines oscuros, de verdad me deja preocupado.

¿Cree que las autoridades del país y de los cuadros del nuevo Gobierno que surja en la próxima elección tienen claro este panorama?

—En mis visitas a El Salvador y de lo que he escuchado, solo el candidato de ARENA, Norman Quijano, es a quien he escuchado decir y tener una verdadera convicción de atacar el tema de la inseguridad de frente y no permitir que las fechorías que se han dado en el país se sigan dando; los demás, como que si nada está pasando, o como que si fuera una cosa natural que la inseguridad sea alarmante.

¿Hacia dónde debe orientarse el mensaje entonces?

—Está claro que no es un tema solo de El Salvador y de Centroamérica, es un tema más global, es casi parecido a lo que nos tocó vivir durante la guerra, cuando había un eje con una ideología comunista que quería tomarse nuestros países, ahora casi los mismos actores de esa época están utilizando las drogas y otras herramientas que están a su favor para ir penetrando y queriendo controlar nuestros países. Creo que hay suficientes señales de alarma para que los salvadoreños pongamos nuestras barbas en remojo y tomemos las medidas necesarias para evitar que nuestro país vuelva a ser tomado por esas personas, que ya probaron pertenecer en el pasado a esos ejes y que no han cambiado.

¿Cómo los indicadores económicos pueden ayudar a comprender mejor qué está pasando en El Salvador, para encontrar alianzas a su favor?

—Mi intención siempre es poner a El Salvador en el mejor lugar posible, que la gente vea a El Salvador como un país donde uno puede ir de vacaciones o puede ir a invertir o trabajar; evidentemente, cuando se ve en los últimos 9 a 10 años que en todos los indicadores que se pueden usar como carta de presentación hemos caído. Si le dicen: 'Mire, aquí está todo color de rosa', la gente se va reír; se tiene que mostrar hechos, números, datos independientes y es lo que he hecho en esta presentación, para mostrar que en el salvadoreño existe el DNA para poder progresar y salir adelante.

¿Cuáles son los primeros pasos para revertir esos marcadores negativos?

—Por lo que se ha vivido en el período anterior y del actual Gobierno, donde se han venido desmejorando todos y cada uno de los indicadores posibles que se utilizan, así que no podemos negar que hemos caído, pero sí podemos demostrar, tácitamente, que nos podemos levantar y volver a caminar, y es el mensaje que yo he dejado; si no es posible el 2 de febrero, el 9 de marzo podemos volver a retomar el camino del progreso y del crecimiento económico, teniendo primero seguridad; ese ambiente de inseguridad es el que nos está retrocediendo, atascando y volviendo a niveles peores que los que teníamos en la época de la guerra.

¿Consenso sobre este punto?

—Creo que los salvadoreños tenemos frente a nosotros una enorme oportunidad de decirles no a los que ya comprobaron en el periodo reciente anterior y en el actual gobierno que no saben hacer bien las cosas, y que hay una oportunidad de poder hacer bien el trabajo mejor, creo firmemente que los salvadoreños nos merecemos tener a un líder que esté dispuesto principalmente a enfocarse en primer lugar en el tema de seguridad y de fortalecer las condiciones para que la economía del país crezca, porque solo así se puede reducir la pobreza.

Sobre el tema de la corrupción que salió a discusión con las intervenciones del público. ¿Cuáles son los caminos que ve para revertir esa tendencia tan negativa para la credibilidad misma del país hacia fuera?

—Es muy importante que exista transparencia en toda la gestión pública y que los entes que son independientes no se politicen, me refiero a la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General de la República. Las declaraciones del fiscal publicadas en El Diario de Hoy, donde manifiesta que no se va prestar a las manipulaciones políticas, si está diciendo eso es porque él está sintiendo o le están amenazando en términos políticos por la independencia que ha demostrado en los casos que le ha tocado ver. Hemos visto también desde aquí de Washington lo que se quería hacer con la Corte Suprema de Justicia y la Sala de lo Constitucional. Cuando se vulneran las instancias que tienen que tener un rol independiente se está abriendo la puerta para más corrupción.

Y de los partidos políticos…

—Cuando los partidos políticos comienzan a recibir dineros de otros partidos políticos o de otros gobiernos, como pudiese estarlo haciendo Alba con el FMLN, eso contamina al país, contamina a las personas porque no es el resultado de la economía natural del país y cuando eso se termine la gente va quedar con mayores dificultades; la corrupción existe también cuando hay estados grandes y abultados. Se tiene que reducir el tamaño del estado, se tienen que fortalecer las instituciones públicas encargadas de vigilar que el estado funcione con transparencia y la sociedad civil tiene un rol importantísimo en términos de lo que se llama: Auditoría social permanente de la gestión pública.

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