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Innovación social y RSE: "una necesidad real para la sociedad"

Este esquema es considerado como un paso fundamental para el desarrollo de la sociedad. Es importante que Gobiernos y empresas inviertan más en este tipo de innovación

La responsabilidad e innovación social son necesarios para el desarrollo y crecimiento de un país. Foto edh / Archivo

La responsabilidad e innovación social son necesarios para el desarrollo y crecimiento de un país. Foto edh / Archivo

La responsabilidad e innovación social son necesarios para el desarrollo y crecimiento de un país. Foto edh / Archivo

La innovación social es la clave del éxito en las políticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y se ha convertido en una necesidad real tanto para los Gobiernos como para las empresas, según expone Carlos Rubén Fernández, presidente de Grupo Golu España.

Según el ponente de la Segunda Semana de la RSE, que se realizará del 21 al 26 de julio, para que el siglo XXI experimente grandes avances en las políticas sociales, se necesitará de la responsabilidad y la innovación social. Aunque vivimos en una época de innovación tecnológica, es necesario tomar en cuenta lo social.

Fernández diferencia la definición de ambas palabras para dar un amplio entendimiento de lo que significa este término, concluyendo que innovar es "mudar o alterar algo, introduciendo novedades", mientras que social es todo aquello perteneciente o relativo a la sociedad.

Es decir, que la innovación social es aquel proceso en donde se busca la solución a los problemas y desafíos de una sociedad. Esta solución puede ser a través de nuevas formas de comunicación y cooperación. Es una medida que toda sociedad puede buscar para lograr cambios en países o comunidades.

Sin embargo, postula que el grave problema es que la sociedad se ha enfocado en la innovación tecnológica, dejando a un lado otros tipos de innovación. Explica que existen tres tipos: innovación tecnológica, social y en métodos de gestión.

Muchas empresas se enfocan en la tecnología y en los métodos de gestión, pero se olvidan de la social. Es importante mencionar que toda innovación "proviene del estudio y de la satisfacción de las necesidades, lógicamente de tipo social", define Fernández.

En este caso, para poder innovar socialmente se debe conocer la realidad que rodea a todos, y aunque un nuevo siglo presenta nuevas oportunidades, también exige cubrir nuevas.

"No debemos olvidar que todavía siguen sin cubrir algunas necesidades de las más fundamentales para la vida, como el acceso al agua potable, la erradicación del hambre, la reducción de los índices de mortalidad infantil y el acceso a la educación", añade.

Incluso en los países más desarrollados, se pueden encontrar necesidades que no se han cubierto, como la atención a colectivos vulnerables, servicios de atención a la dependencia, mantenimiento del umbral de la calidad de vida, nueva gestión de ocio inclusivo y acogida e inserción de inmigrantes, entre otros. Tanto las empresas como los Gobiernos deben tener en cuenta los problemas sociales que afectan el país en donde operan, para así buscar soluciones que puedan aliviar la situación. El problema está en que no se invierte tanto en innovación social como en la tecnológica, "esta es la razón principal por la que la evolución de las ideas y propuestas para la resolución de una gran parte de los verdaderos problemas de la sociedad está siendo más lenta que la evolución de los dispositivos tecnológicos", advierte el ponente.

Para obtener innovación social se deben lograr avances en las ciencias sociales y humanistas, explorar más los campos de la filosofía, sociología, antropología y psicología, entre otros, y dejar de estar "impresionados por dispositivos tecnológicos que transforman nuestra vida".

"Si queremos dotar a nuestro Siglo XXI de un hueco relevante en la historia de las civilizaciones, necesitamos alcanzar una verdadera transformación social", reiteró. La transformación social solo puede venir de la suma de los conocimientos científicos y los humanísticos, por lo que es necesario que como país se impulsen estas vertientes.

Para realmente ver una evolución en la transformación social del país, dijo, se deben aumentar los recursos tanto humanos como económicos, destinados a la responsabilidad e innovación social.

Fernández señala que si se logran posicionar los valores humanos en lo más alto de las preocupaciones y ocupaciones de la sociedad entonces se podrá observar un futuro prometedor.

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