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No hay medición del impacto de los programas sociales en la pobreza

El Gobierno trabaja en una Ley de Estadísticas Nacionales que permita un mejor método para medir la pobreza en el país.

El Gobierno mantiene al menos ocho programas de ayuda social a las familias. Foto EDH /archivo

El Gobierno mantiene al menos ocho programas de ayuda social a las familias. Foto EDH /archivo

El Gobierno mantiene al menos ocho programas de ayuda social a las familias. Foto EDH /archivo

Si bien el actual Gobierno ha incrementado la inversión social y aplicado al menos ocho programas de ayuda en distintos rubros, Fusades no se atreve a afirmar que estos han reducido directamente la pobreza.

"No podemos medir su impacto directo. Puede reducir la brecha entre los ingresos, pero no necesariamente reducir el número de pobres", explicó Helga Cuéllar.

Para ella un país que se esfuerza por sacar de la pobreza a su población debe crear su política social a través de una estrategia de largo plazo que incluya el desarrollo de las capacidades de su gente, la protección social y las buenas políticas públicas y no solamente enfocarse en programas asistenciales.

Sin embargo, hasta hoy no están considerados en las variables de pobreza que utiliza el Gobierno.

Para el secretario técnico de la Presidencia, Alexander Segovia, los programas sí tienen impacto. Dijo la semana pasada que la reducción de la pobreza se debía en parte a la apuesta gubernamental por los programas sociales entre los que se pueden mencionar la entrega de dinero en efectivo a las familias que viven en municipios considerados de extrema pobreza, así como la ayuda financiera a los adultos mayores y la entrega de paquetes escolares o alimento.

"Cuando ellos (los ciudadanos) reciben un paquete escolar, zapatos, uniformes o un desayuno escolar, ese dinero que antes utilizan para comprar esos productos, ya se lo ahorran", manifestó.

Algunos de esos programas se aplican desde hace más de 10 años, pero para Cuéllar, todavía hace falta mucho por hacer en algunos de ellos, sobre todo en cuanto a focalización y resultados.

Advirtió, además, que estos programas no deben verse como un fin en sí mismos pues de lo contrario correrían el riesgo de convertirse en un "asistencialismo" difícil de eliminar y manipulable políticamente.

Para Cuéllar, es necesario que estas ayudas sean consideradas en un análisis completo para medir el impacto de la pobreza.

Al respecto Segovia anunció la semana anterior que el Gabinete Económico ya aprobó un proyecto de Ley de Cuentas Nacionales con la que se haría una evaluación multidimensional de la pobreza que permitiría obtener datos más técnicos y certeros para un análisis más amplio de este problema social.

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