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Grecia cierra sus bancos e inicia el "corralito" desde hoy

Entra en vigor un control de capitales para garantizar la liquidez bancaria

Los helenos han comenzado a retirar su dinero de los bancos desde el viernes pasado, temiendo un control de capitales que, finalmente, fue confirmado ayer. Fotos EDH/efe

Los helenos han comenzado a retirar su dinero de los bancos desde el viernes pasado, temiendo un control de capitales que, finalmente, fue confirmado ayer. Fotos EDH/efe

Los helenos han comenzado a retirar su dinero de los bancos desde el viernes pasado, temiendo un control de capitales que, finalmente, fue confirmado ayer. Fotos EDH/efe

ATENAS. Grecia impondrá a partir de hoy un control de capitales tras la decisión del Banco Central Europeo de no elevar los préstamos de emergencia a los bancos, hecho que llevó al primer ministro, Alexis Tsipras, a urgir nuevamente a sus socios a prorrogar el rescate.

Según informaciones bancarias, que el Gobierno no ha confirmado, los bancos permanecerán cerrados una semana y las retiradas de efectivo de los cajeros automáticos se limitarán a entre 100 y 300 euros.

El control de capitales o "corralito", como ocurrió en Argentina en 2001, supone límites en transacciones, dinero disponible en cajeros y cobro de cheques, entre otros.

Los ciudadanos, sin embargo, ya han retirado más de 1,000 millones de euros desde el viernes. La fuga de depósitos supera los 30,000 millones de euros.

En un mensaje televisado, Tsipras acusó al Eurogrupo de haber precipitado esta situación al haber negado a Grecia una prórroga del rescate para que "un pueblo soberano ejerza su derecho soberano de votar democráticamente", una decisión que calificó de "chantaje".

Tsipras había pedido prolongar la vigencia del rescate, que expira mañana 30 de junio, tras anunciar la convocatoria de un referéndum en el que la ciudadanía deberá decidir sobre la propuesta de acuerdo de las instituciones (Banco Central Europeo, Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional), rechazada por el Gobierno.

El primer ministro había pedido "unos días" para dar a la población de ejercer su voto "sin presiones".

"La negativa de la prórroga conduce a (la aplicación de) medidas de restricciones bancarias en la retirada de depósitos", afirmó escuetamente Tsipras, quien pidió a la población "calma" y "sobriedad" en los próximos días.

El primer ministro aseguró que los depósitos de los griegos no corren riesgo y el pago de salarios y pensiones están garantizados.

Según Tsipras, la negativa de los ministros de la eurozona de conceder esta prórroga fue la que llevó al BCE a no elevar el límite de créditos que pueden pedir prestados los bancos griegos.

El techo de estos préstamos se encuentra actualmente en unos 90,000 millones de euros, un monto que, según los medios, prácticamente se ha alcanzado.

En un intento de evitar males mayores, Tsipras envió ayer una carta al presidente del Consejo Europeo, a los 18 jefes de Gobierno de la eurozona, así como a los líderes de las instituciones y el Parlamento Europeo una nueva solicitud de prórroga.

"Espero una reacción inmediata a una demanda democrática elemental", dijo tras añadir que "ellos son los únicos que pueden, tan pronto como sea posible, revertir la decisión del Eurogrupo y permitir al BCE restaurar el flujo de liquidez de los bancos".

Tras el anuncio de Tsipras, el líder de la oposición y ex primer ministro Andonis Samaras se sumó a los llamamientos a la calma al tiempo que pidió al jefe de Gobierno que "cancele inmediatamente" el referendo, que calificó de "parodia".

"Nuestra patria debe permanecer en el corazón de Europa y en el euro", dijo Samarás quien culpó a Tsipras de ser el responsable del cierre de bancos.

Manfred Weber, líder de los conservadores en el Parlamento Europeo y hombre de Merkel, también dijo ayer que Syriza –el partido de Tsipras- "no puede chantajear a la Eurozona".

Desde que pasada la medianoche del viernes Tsipras anunciara la convocatoria de un referéndum se empezaron a formar colas delante de los bancos, aunque sin alcanzar las longitudes vividas en Chipre.

Mucha gente reaccionaba así a la inseguridad de poder tener efectivo para los gastos más inmediatos, como la compra de la semana o el pago de facturas. —AGENCIAS

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