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Goes sigue con baja recaudación pese a reformas

Los ingresos de enero fueron menores en $24 millones a lo presupuestado

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El desequilibrio presupuestario por el cual el Tribunal Supremo Electoral solo recibió $25 millones para las elecciones legislativas y municipales de 2015 y no $36 millones como hubiera querido tuvo en su origen un problema fiscal que sigue presente este año: una expectativa de recaudación superior a la que en realidad se obtiene.

De acuerdo con datos del Ministerio de Hacienda, la recaudación de impuestos de enero de este año fue menor en $24.3 millones a lo que proyectó en el plan de gastos.

Para enero de este año, el fisco proyectó una recaudación de $403.8 millones, pero solo obtuvo $368.4 millones.

Aunque los ingresos son mayores a los que se percibieron en enero de 2014, lo cierto es que la baja recaudación no será suficiente para completar lo que el Gobierno se ha propuesto gastar para este año.

De acuerdo con el economista Claudio de Rosa, el Gobierno ha iniciado el año con el mismo problema que ha generado el déficit fiscal en años anteriores, y por el cual ha tenido que endeudarse más a corto y mediano plazo.

"Ya empezamos con un déficit de $24 millones que sí se han gastado, pero que no se percibieron como ingreso", dijo el economista Claudio de Rosa.

"El presupuesto está marcadamente alejado de la realidad, porque los supuestos que establece el Ministerio de Hacienda no son correctos, son presupuestos mentirosos", agregó el analista.

En 2014 el fisco otorgó al Tribunal Supremo Electoral un presupuesto de $25 millones, a pesar de que el ente electoral había solicitado $36 millones.

Notas periodísticas muestran que el Ministerio de Hacienda no presupuestó este gasto y que sus ingresos dependieron de la aprobación de una reforma tributaria de impuestos a las transacciones financieras, que fue aprobada hasta en septiembre de 2014.

De Rosa asegura que no haber incluido este importante gasto en el presupuesto obligó al TSE a correr con sus trámites para los comicios 2015.

Los gastos no se presupuestaron, a pesar de que el Gobierno implementó tres distintas reformas fiscales en el quinquenio anterior, pero sus ingresos no han sobrepasado sus proyecciones de gasto y siempre ha generado un déficit fiscal.

El año pasado, el déficit fiscal por ingresos y contribuciones fue de $241.9 millones, que tuvieron que cubrirse con deuda, pues los gastos sí se dieron e incluso sobrepasaron lo proyectado. Lo mismo ha ocurrido en años anteriores.

Desde 2009 el Gobierno ha presupuestado más de lo que en realidad ha percibido. Solo en 2011 logró tener un superávit de $62 millones. Pero en 2013 su proyección de ingresos tributarios subió tanto pero sus ingresos reales fueron tan pocos que al final del año tuvo un déficit de $157 millones.

Entre 2006 y 2008, se dio una excepción, los ingresos fueron mayores a lo presupuestado, lo que le permitió al Gobierno obtener más recursos para sus programas.

De acuerdo al analista económico Luis Membreño, el bajo precio del petróleo, aunado al bajo crecimiento del país y el aumento de gastos en 2015, le generará nuevamente al Gobierno un déficit de recaudación, que lo obligará a recurrir a más deuda.

En enero de este año la recaudación ha vuelto a caer respecto a los ingresos proyectados. La caída se ha visto por el lado del IVA, donde solo se obtuvo $171.7 millones versus la proyección de Hacienda de $189.8. Eso significa que Hacienda no percibió $18.1 millones en IVA ese mes.

Hay otro déficit de $10.5 millones por el lado de la recaudación de renta, que, según De Rosa, podría recuperarse más adelante, cuando termine el plazo para que los asalariados declaren sus impuestos.

También hay una disminución en lo que se recauda a través de los impuestos selectivos al consumo como las cervezas, los cigarrillos y las bebidas no carbonatadas.

A este sector fue dirigida, precisamente, una de las primeras reformas tributarias que el Gobierno implementó en 2010 y que pretendía recaudar más de $200 millones.

Mientras tanto los gastos siguen su curso. De acuerdo con De Rosa, en un presupuesto los gastos siempre son un dato "dado", que siempre se utiliza, mientras que los ingresos son un gasto "estimado", del que no se tiene seguridad si se obtendrá o no.

Además, Membreño asegura que el Gobierno hizo un presupuesto basado en una inflación de 2 %, cuando a enero de este año ese dato es apenas de -0.7, lo que modifica las proyecciones establecidas por el Gobierno y le resta a sus ingresos.

Además ha estimado una proyección de crecimiento de la economía de 2.5 %, que está sujeta al crecimiento de las exportaciones y una mayor inversión extranjera.

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