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RSE negocios

Gestión de la RSE inicia por reconocer impactos negativos

A este proceso de identificar de manera voluntaria (proactiva) los riesgos de la operación de la organización se le conoce como debida diligencia 

Pensar y ahorrar por el medio ambiente

El impacto medioambiental es uno de los que más pasan por alto las empresas a la hora de evaluar su RSE. 

Pensar y ahorrar por el medio ambiente

Uno de los mitos más frecuentes al hablar de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es creer que ésta se enfoca solo en las “cosas buenas” que hacen las empresas, cuando en realidad las compañías líderes a nivel internacional y que están a la vanguardia de la RSE inician su gestión social partiendo de lo opuesto: reconociendo sus impactos negativos.

Para Dante Pesce, director ejecutivo del Centro Vincular de Chile, referente regional de temas de responsabilidad social y uno de los principales impulsores de este enfoque de gestión, las empresas cada vez más están tendiendo a integrar su labor social con la estrategia de negocio, obligándolas a ser más rigurosas con la forma en cómo gestionan sus proyectos e inversiones.

Un proceso serio y formal de creación de una estrategia de RSE inicia por incluir dos ámbitos de análisis en el proceso: el interno y externo.

El análisis interno incluye identificar las características que hacen única a la empresa y tener plena claridad de la cadena de valor de la organización.

Según el reconocido catedrático de la Escuela de Negocios de Harvard, Michael Porter, la cadena de valor es el “conjunto de actividades estratégicamente relevantes que permiten entender el comportamiento de los costos, las fuentes existentes y potenciales de diferenciación, las cuales añaden valor y contribuyen al margen de ganancias de la empresa”. 

Mientras que el análisis externo se enfoca en hacer una evaluación de tendencias de sostenibilidad y buenas prácticas de la industria a la que pertenece el negocio. Al mismo tiempo, este segundo análisis debe identificar a los diferentes grupos de interés (stakeholders o partes interesadas) con los que la empresa se relaciona en toda su cadena de valor.

De acuerdo a la Norma internacional especializada en RSE, ISO 26000, los stakeholders son organizaciones o individuos que tienen uno o más intereses en cualquiera de las decisiones o actividades de una empresa.

Por ejemplo, para una compañía que distribuye energía eléctrica su cadena de valor podría conformarse por la empresa que genera la energía, la que la transfiere, ellos mismos como distribuidores y, finalmente, la comercializadora. En ese sentido, la empresa deberá reconocer en cada etapa de la cadena los grupos de interés que se ven relacionados. 

En el caso de la compañía que genera la electricidad, algunos de sus grupos de interés podrían ser: el ente regulador de la producción del país, los trabajadores de la empresa, las comunidades aledañas a la planta, accionistas, instituciones bancarias que han facilitado la inversión, etc.

Después de tener el mapa completo de su cadena de valor (que incluye lo que se conoce como cadena de abastecimiento) y los grupos de interés relacionados, se debe proceder a clasificar los impactos negativos en cada etapa de la cadena.

Impacto social, ambiental y económico

La Norma ISO 26000 propone la adopción de la debida diligencia, y la define como “el proceso exhaustivo y proactivo para identificar los impactos negativos reales y potenciales de carácter social, ambiental y económico de las decisiones y actividades de una organización a lo largo del ciclo de vida completo de un proyecto o de una actividad de la misma, con el objetivo de evitar y mitigar dichos impactos negativos”.

Otra forma de traducir este concepto de debida diligencia es comprender el alcance de la responsabilidad social, es decir, “el deber que tiene una organización por los impactos de sus decisiones y actividades sobre las que tiene un control formal y de facto”, (Centro Vincular, Chile).

En ese sentido, al hablar de alcance de la RSE, es imprescindible tomar en cuenta los 3 ámbitos en los que se mueve una empresa: social, ambiental y económico.

Cada uno de estos tiene que ver con las 7 materias fundamentales de la responsabilidad social, explicadas a profundidad en la normativa ISO 26000: Gobierno Corporativo, Derechos Humanos, Prácticas Laborales, Prácticas Justas de Operación, etc.

En la actualidad, muchas empresas en el país desconocen la relevancia de los Derechos Humanos, lo cierto es que para apostar a una gestión de avanzada de RSE se debe estar consciente de que es una materia transversal a los 3 ámbitos de análisis de impacto y que debemos tomar en cuenta en cada ejercicio de debida diligencia.

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