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Fusades: “Política fiscal no aprovecha el tiempo de vacas gordas”

El informe de la institución dice que el país no ahorra en épocas de bonanza a pesar de que los datos oficiales indican que ha aumentado sus ingresos significativamente respecto a 2000. 

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Los impulsos fiscales en momentos en que la economía no crece provocan un mayor déficit, con lo cual el país se ve obligado a contraer más deuda. | Foto por EDH

A pesar que el país ha tenido años con buen crecimiento económico y buena recaudación tributaria,  el Gobierno no ha aprovechado  ese “tiempo de vacas gordas”, para ahorrar y mejorar sus finanzas, sino que por el contrario, ha aumentado el gasto en momentos en que la economía no está creciendo, según indica un análisis económico elaborado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) denominado “Impulso fiscal y ciclo económico: elementos para una regla fiscal”. 

De acuerdo con el documento, en vez de fortalecer sus finanzas para cuando llegue “el tiempo de vacas flacas” el país ha aplicado políticas fiscales “procíclicas” que han contribuido a mantener  un déficit fiscal (dinero que gasta y que no tiene) elevado. 

“Los datos muestran que desde 1981 a 2014 la política fiscal ha presentado un perfil, predominantemente procíclico, contrario a lo deseable”, indica el documento, elaborado por José Andrés Oliva Cepeda. 

Oliva explica que, por ejemplo, 2008 fue un buen año para el país, pero que no se aprovechó porque hubo una combinación de un crecimiento económico bajo con un mayor gasto, pocos ingresos y medidas fiscales que afectaron más.

“La política fiscal ha presentado un perfil contrario, ya sea amplificando o acentuando la parte baja del ciclo económico o no contribuyendo en recuperar las fortalezas en ahorro y espacio fiscal durante los años de recuperación”, señala el autor. 

 Lo peor de todo es que según Fusades “hacia el futuro, la situación actual del país ofrece limitadas posibilidades de apuntalar el crecimiento, a través de un mayor impulso fiscal. Por el contrario... El FMI y este mismo análisis indican que las presiones fiscales existentes han incidido en configurar un impulso fiscal negativo”, señala el documento. 

De hecho las cifras oficiales demuestran que el Gobierno está refinanciando con más regularidad su deuda de corto plazo y enfrentándose a más dificultades económicas a pesar de que ha aprobado tres diferentes reformas tributarias en los últimos seis años. 

Un análisis hecho por la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) con base en datos oficiales del Banco Central de Reserva, indica que desde 2009 a la fecha el Gobierno del FMLN es el que más ingresos ha tenido en la historia salvadoreña.  

Los ingresos tributarios han pasado de $1,344 millones en 2000 a $3,772 millones en 2014. 
Pese a eso, la deuda pública también ha aumentado considerablemente. De 2000 a mayo de 2015 la deuda ha pasado de $4,816 millones a $15,878 millones.

Sin embargo, los directivos de ANEP achacan que a pesar de esa abundancia de recursos el Gobierno justifique hoy que no tiene fondos para combatir la delincuencia y que urge una reforma al sistema de pensiones porque las finanzas están presionadas y no hay dinero para pagar a los jubilados del sistema anterior (ISSS e INPEP). 

También le achacan que tenga que tomar más deuda para financiar sus programas sociales, como en el caso de la emisión de $900 millones que no se ha podido concretar por una resolución de la Corte Suprema de Justicia que está revisando el caso. 

Las cifras actuales indican que a la fecha el déficit fiscal ronda los 3.6% del Producto Interno Bruto (PIB). Eso, en dinero es más de $1,000 millones que el Gobierno gasta y cuyo dinero no tiene. 

“En ese sentido es importante promover e impulsar el diálogo para alcanzar acuerdos en torno a una disminución del déficit fiscal que posibilite crear más capacidades de política macroeconómica fiscal”, indica el autor del documento. 

“Lo deseable es ahorrar en período de vacas gordas o abundancia, para poder elevar el consumo en la época de vacas flacas o escasez”, concluye el análisis del organismo. 

Grandes oportunidades
De acuerdo con el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) El Salvador y el resto de países de Centroamérica tienen, este año, mejores proyecciones de crecimiento económico respecto al resto de América Latina. 

Las proyecciones de la Cepal para 2015 indican que la economía salvadoreña crecerá 2.2% mientras que el Banco Central de Reserva asegura que esta cifra puede crecer hasta un 2.6% si se activan una serie de inversiones que están estancadas desde hace algún tiempo. 

Uno de los factores que está influyendo es la reducción del precio del petróleo pues por ser importadores netos, harán menos gastos en este combustible y podrán ahorrar más dinero para sus programas. 

En El Salvador el mismo secretario técnico de la Presidencia, Roberto Lorenzana, dijo hace unos meses que el país se ahorrará al final del año al menos $600 millones. De esos, al menos $60 millones serán un ahorro directo del Gobierno pues disminuirá el pago de subsidios a la energía y también al de gas propano.

Los economistas, sin embargo, consideran que el país no está aprovechando este potencial pues el nivel de gastos sigue elevado y no se vislumbra una voluntad clara de querer arreglar las finanzas públicas para ahorrar. 

Claudio de Rosa es uno de los más críticos en esto pues dice que el nivel de gastos que está teniendo el país está sobrepasando los ingresos que percibe. 

El dato preocupa a De Rosa sobre todo al escuchar que el mismo Lorenzana asegura que no se va a reducir el gasto estatal. “No esperemos que vaya a reducir el gasto público”, en relación a una obligada reducción que tendría que hacerse para que la deuda disminuya. 

Aunque la deuda representa hoy un 57% del Producto Interno Bruto, Lorenzana dice que la única forma en la que se puede reducir este nivel de endeudamiento es a través de una reforma al sistema de pensiones, que ahora representa el 2% del déficit fiscal. 

La propuesta contemplaría regresar a un sistema mixto, con el que el Gobierno pretende obtener más ingresos. 

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