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FMI: El Salvador debe salir de trampa de bajo crecimiento

Prevén que con el bajo crecimiento, el déficit fiscal se mantendrá inaceptablemente alto

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Pie de foto texto espacio para texto pi texto o texto espacio para texto pi texto o texto espacio para texto pi texto piPie de foto texto espacio para texto El Gobierno debe garantizar un futuro con mayor crecimiento y más oportunidades de empleo. Foto EDH / archivo

Aunque el gobierno justifica que el país ha mantenido programas sociales, subsidios y similares para reducir la pobreza; la deuda que están adquiriendo para financiarlos, hace que cada día esta se vuelva más insostenible, de acuerdo con un artículo publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El documento denominado "El Salvador: Transición para elevar el crecimiento y reducir la deuda", escrito por los representante del FMI, Mario Garza y Bogdan Lissovolik, señala que lo peor es que los niveles de deuda pública de El Salvador continúan siendo los más altos de la región.

Aclara el FMI que pese a que la pobreza en el país se redujo del 40 % de la población al 30 % en los últimos cinco años, la economía salvadoreña ha crecido al ritmo más lento de toda Centroamérica; persistiendo elevados déficit fiscales y un aumento en la deuda pública.

"El nivel de deuda pública de El Salvador —que se ubicó en 60 % del PIB en 2014— es el más alto de la región", advierte el informe.

Según los datos del organismo, en los últimos cuatro años, la economía salvadoreña creció tan solo 1.8 % al año, o sea tres puntos porcentuales por debajo del crecimiento del resto de Centroamérica

Además ha mantenido el déficit fiscal en alrededor del 4 % del PIB desde 2010, generando necesidades brutas de financiamiento anuales entre 8 % y 9 % del PIB, y podría alcanzar hasta el 11 % para 2019.

"Estas vulnerabilidades arriesgan la estabilidad macroeconómica y frenan el esfuerzo en elevar el nivel de vida de los salvadoreños", apunta el Representante Residente Regional del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Centroamérica, Panamá y República Dominicana, Mario Garza y el Economista Principal en la División de América Central del Departamento del Hemisferio Occidental, encargado de El Salvador, Bogdan Lissovolik.

El mínimo crecimiento en la economía que mantiene el país, no es suficiente para crear el empleo y mejorar el nivel de vida de la población al que aspira el gobierno, por el contrario, la deuda que adquiere el país, la pagaran a futuro todos los salvadoreños, sin exclusión, se informó.

Además, con la debilidad del crecimiento , el organismo internacional, prevé que el déficit fiscal podría mantenerse en un nivel inaceptablemente alto y aumentar de manera continua, pasando del 4 % del PIB en los últimos cuatro años al 5.5 % para 2019.

Esta combinación de bajo crecimiento y alto déficit fiscal, además, elevaría la deuda pública por encima del 70 % del PIB en 2019, limitando la capacidad fiscal para reducir aún más la desigualdad del ingreso y generando sustanciales riesgos de financiamiento para el gobierno.

El gasto social es elevado

De acuerdo con la entidad multilateral, todos los gastos bajo los cuales el gobierno abandera su programa de reducción de pobreza, como el gasto en educación, salud y protección social creció rápidamente después de 2008, y se encuentra entre los más altos de América Central.

Los programas escolares y de alimentación no focalizados han sido, en gran parte, la causa del aumento del gasto educativo, y aproximadamente la mitad de este gasto corresponde a hogares de ingresos medianos y altos.

A pesar del mayor nivel del gasto, los resultados de los exámenes y las tasas de matriculación escolar han decaído.

Asimismo, el gasto en salud aumentó, pero el acceso a los servicios de salud básica para los pobres sigue siendo limitado, según indica el estudio sobre la realidad nacional.

También destaca que los subsidios para combustibles son los más altos de la región, y los destinados a electricidad ocupan el tercer lugar entre los más altos.

Se necesita propuesta más ambiciosa

El principal desafío para El Salvador "es salir de la trampa del bajo crecimiento y el elevado nivel de deuda", afirman los representantes del FMI.

Tal como se encamina la economía con las políticas actuales, que mantiene el gobierno, donde se pretenden reducir "los niveles de pobreza con subsidios", se augura apenas un leve aumento en el crecimiento —entre 2 y 2.25 % para 2014 y 2015, y posiblemente a 2.5 % entre 2016 y 2018.

Pero, se necesita una propuesta más ambiciosa, un ajuste del 3.5 % del PIB entre 2015 y 2017, para lograr la sostenibilidad de deuda, según destaca el organismo internacional.

Tal como lo plantean, este ajuste podría distribuirse a lo largo de tres años para minimizar su impacto adverso sobre el crecimiento, pero concentrar parte del ajuste al inicio de este período también atenuaría el riesgo de financiamiento de corto plazo.

Además, según lo refiere el artículo, las medidas prioritarias que debería tomar el gobierno tiene que estar encaminadas en promover la diversificación de la economía, simplificar los trámites para las empresas, mejorar la seguridad pública, reducir los costos de la energía y modernizar la infraestructura física.

Para ampliar las oportunidades económicas y fomentar la inclusión social, se debe fortalecer la educación primaria, ampliar la cobertura de los programas de salud y reducir la informalidad en el mercado laboral.

La adopción del plan de desarrollo del gobierno, junto con la donación de los Estados Unidos para inversión en el Fondo del Milenio (Fomilenio II), ofrece una base firme para avanzar con estas reformas esenciales.

El segundo pilar de esta ruta debe centrarse en reducir el desequilibrio fiscal y restablecer la sostenibilidad de la deuda.

Además, enfatizan que un ajuste gradual del 3.5 % del PIB distribuido a lo largo de tres años permitiría reducir la deuda pública por debajo del 50 % del PIB dentro de 10 años. Esta corrección limitaría considerablemente los riesgos fiscales y ayudaría a El Salvador a mantener el acceso al financiamiento de mercado en condiciones favorables, sobre todo ante un escenario en que podría haber un aumento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EE. UU.

Asimismo se plantea que una contribución importante podría revertir la trayectoria ascendente de la masa salarial del gobierno y garantizar que los subsidios se destinen y se focalicen para ayudar solo a quienes los necesiten.

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