Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Fitch: será difícil atraer inversiones y crecimiento

El parco desempeño de la economía es una pesada piedra que arrastrará al nuevo gobierno

El sector de la construcción, postrado por varios años, es el que mejor refleja el estado de la economía salvadoreña: un pobre crecimiento. Foto EDH /archivo

El sector de la construcción, postrado por varios años, es el que mejor refleja el estado de la economía salvadoreña: un pobre crecimiento. Foto EDH /archivo

El sector de la construcción, postrado por varios años, es el que mejor refleja el estado de la economía salvadoreña: un pobre crecimiento. Foto EDH /archivo

La calificadora de riesgos Fitch Ratings vaticinó que el nuevo gobierno del FMLN podría aumentar la intervención del Estado en la economía salvadoreña.

En todo caso, la nueva administración del izquierdista Salvador Sánchez Cerén tendrá como principales retos enfrentar dos años más de bajo crecimiento y la urgencia de atraer inversiones, fortalecer al sector privado y estabilizar la carga de la deuda pública, previó la agencia en un comunicado difundido desde su sede en Nueva York.

La calificadora acentúa que el nuevo gobierno deberá superar en corto tiempo estos desafíos para despegar del parco desempeño económico mostrado por el país en los primeros cinco años del FMLN de la mano de Mauricio Funes.

Fitch no oculta sus temores de que un nuevo gobierno del FMLN pudiera endurecerse y continúe el deterioro económico, pero también que el sector privado se sobreponga y procure un despegue.

"El nuevo presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, heredará una economía que afronta importantes retos en impulsar la inversión privada y el crecimiento. Estas áreas que permanecen debilitadas son clave en el perfil de crédito del país", anunció la agencia este martes.

Escenarios

Los ejecutivos de Fitch consideran que un gobierno de Sánchez Cerén daría cierta continuidad política a la gestión de su predecesor, Mauricio Funes, que asumió el ejecutivo en 2009.

Sin embargo, advierten que "Cerén puede optar por implementar un programa de política más cercano a los principios del FMLN, incluyendo el aumento de la regulación del sector público y la participación del gobierno en la economía en general".

Este panorama estaría en línea con el planteamiento de analistas como Manuel Hinds y Paolo Lüers, que sostienen que el partido FMLN será el que controlará el Gobierno, y que estará guiado más por cuestiones ideológicas que pragmáticas. (Ver nota aparte).

Fitch considera que entre los escenarios posibles para el nuevo gobierno no se pueden dejar de ver dos caminos posibles: el primero que continúe el progresivo deterioro económico, aunado al deterioro fiscal y una baja significativa en la calidad de la deuda pública, con más restricciones de financiamiento que podrían socavar la solvencia del país.

Otro panorama muy distinto sería que el tejido empresarial del país y del exterior revirtiera la incertidumbre que se genera con el plan de gobierno del FMLN y apareciera una pujante fuerza empresarial que inyectara confianza y promoviera inversiones, a la par de ambiente político más propicio para abordar los retos fiscales y económicos "y los signos de estabilización en la carga de la deuda pública en el mediano plazo podría estabilizar la calificación", puntualiza el comunicado.

Bajo crecimiento

Entramado de problemas postransición, el nuevo Ejecutivo salvadoreño que asumirá para el quinquenio 2014 -2019 deberá arrastrar por lo menos en los primeros dos años con el bajo desempeño económico, aunado al déficit fiscal y la deuda pública, elementos que tomó en cuenta Fitch para rebajar en julio de 2013, la categoría de riesgo del país a BB-, perspectiva negativa reflejada en parte por la incertidumbre generada por el proceso electoral y el impacto que esto ha tenido para el crecimiento y la consolidación fiscal de El Salvador.

"El crecimiento económico promedio fue de solo 1.7 por ciento entre 2010-2013, y esperamos que mejore sólo marginalmente a 1.9 por ciento entre 2014-2015. La baja inversión privada ha reflejado las tensiones entre el gobierno y algunas organizaciones empresariales en la administración anterior. Esta tensión podría permanecer alta con el nuevo gobierno, dada la polarización política que existe en El Salvador", expone Fitch.

Sin embargo, la agencia señala cierto aire de esperanza dependiendo de como le vaya a la economía estadounidense. "El crecimiento (en El Salvador) podría beneficiarse en los próximos dos años a partir de la mayor actividad económica en los Estados Unidos, un socio comercial principal y creador de las remesas de los trabajadores migrantes".

Además, la eventual firma y ejecución de un segundo compacto ya aprobado por la Corporación Reto del Milenio, MCC, para el Fomilenio II, sería otro amortiguador más que apuntalaría el crecimiento.

Fitch agrega que como agencia calificadora seguirán monitoreando los anuncios que haga el nuevo ejecutivo salvadoreño en materia económica para ajustar las proyecciones en cuanto a temas cruciales como la disponibilidad a deuda soberana para El Salvador ante organismos multilaterales como el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional, entre otros.

Esto porque la carta de presentación de El Salvador como sujeto de crédito no está en su mejor momento, al estar sobre el techo de la deuda pública permitida con un rango superior al 55 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB, del país.

Ante tal situación, Fitch considera que la carga de la deuda y los costos de pensiones tienen un peso significativo sobre el perfil crediticio del país, al registrar ingresos tributarios bajos causados por el débil rendimiento de la economía salvadoreña, que ha estado en más de un punto por debajo de la media regional de 3 por ciento del PIB en los últimos años, y no se diga de los países de la región que han despegado en crecimiento económico.

A ello se suman retrasos en "la implementación de algunas medidas acordadas en el Pacto de sostenibilidad fiscal de octubre de 2012. Los compromisos de mayores gastos fiscales en los planes sociales por parte del nuevo gobierno (del FMLN) pueden dificultar aún más las perspectivas de consolidación fiscal", apunta el documento. Y eso se ve venir porque en su discurso de celebración, Sánchez Cerén aseguró que seguirá el combate a la pobreza con las transferencias de recursos en subsidios y otros beneficios.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación