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Falta voluntad política para implementar libre comercio en C. A.

Armonización arancelaria tiene gran avance pero faltan más acuerdos políticos

Analistas señalan que Guatemala, El Salvador y Honduras ya tienen un importante intercambio comercial, el cual se fortalecería con una verdadera integración. Foto EDH/ Archivo

Analistas señalan que Guatemala, El Salvador y Honduras ya tienen un importante intercambio comercial, el cual se fortalecería con una verdadera integración. Foto EDH/ Archivo

Analistas señalan que Guatemala, El Salvador y Honduras ya tienen un importante intercambio comercial, el cual se fortalecería con una verdadera integración. Foto EDH/ Archivo

Aunque ya existen acuerdos generales para implementar la unión aduanera y el libre comercio en Centroamérica, las acciones concretas que lo permitirían continúan atadas a la voluntad política de las autoridades regionales, y a la discrecionalidad de un sinnúmero de funcionarios de segundo nivel, generalmente en aduanas, que se inventan requisitos de último momento para bloquear el paso libre de mercaderías, atrasando los logros técnicos ya alcanzados.

Los últimos ejemplos de dichos obstáculos los dio El Salvador cuando largas colas de furgones de la región no pudieron entrar al país, durante 2014, por una inspección intrusiva, con Rayos X, sacada de la manga de la camisa por el Ministerio de Hacienda, que los transportistas no querían pagar

Antes, en 2010, Honduras había bloqueado el comercio de carnes desde Guatemala; pero también ya ha cerrado sus fronteras al comercio avícola desde El Salvador, por la supuesta presencia de la gripe aviar.

La viceministra de Economía, Luz Estrella Rodríguez, ha expresado que aún falta mucho trabajo técnico para coordinar las leyes y normas entre los países centroamericanos. "Tenemos que homologar los requerimientos sanitarios y fitosanitarios. Tenemos que avanzar en requerimientos de unión aduanera, mesas de origen, tenemos que resolver una serie de temática que nos impiden avanzar... Necesitamos la reglamentación técnica para reconocernos entre los países", argumentó la funcionaria.

Sin embargo, las autoridades ya tienen avances considerables en este esfuerzo. Por ejemplo, los impuestos que paga cada producto al cruzar una frontera (y que aumentan el precio al consumidor) ya están armonizados en su mayoría. El 94 % de estas partidas arancelarias ya han sido homologadas, según estimaciones del Consejo de Ministros de Hacienda o Finanzas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana (Cosefin).

Además ya existe desde 2007 un convenio marco con las grandes etapas para la integración económica de Centroamérica.

Entonces ¿qué hace falta? "El proceso político de integración centroamericana dependerá mucho de la voluntades políticas de nuestros gobiernos", fue la respuesta del secretario ejecutivo de Cosefin, Martín Portillo.

El representante del Consejo explicó la complejidad que representan las fronteras, pues incluyen oficinas de aduanas, migración, salud y policía, entre otros. "Tenemos una serie de instancias que muchas veces no están coordinadas en una sola autoridad fronteriza, sino que responden a autoridades centrales de diferentes unidades de gobierno", concluyó.

Entonces, facilitar el paso de mercancías (reduciendo los costos y tiempos para los consumidores) y personas en Centroamérica depende de la voluntad de los políticos, ministros, mandos medios y personal técnico. Pero no siempre han estado dispuestos a trabajar en este sentido.

Los obstáculos.

"Cada año la aduana de un país se inventa un papel nuevo o hay un cambio en la legislación. Eso complica y provoca que haya grandes colas" comentó el director de asuntos económicos y comerciales de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CCIES), Mario Magaña.

De acuerdo con este economista, cuestiones como los registros sanitarios siguen obstaculizando el comercio. Un producto salvadoreño, por ejemplo, aunque esté registrado en nuestro país, también debe hacer ese trámite para ingresar a un territorio vecino. "Son trámites que llegan a durar cuatro o seis meses", explicó.

Mientras las autoridades regionales aún no resuelven cómo solucionar dichos obstáculos, el libre comercio centroamericano es algo que solo existe en el papel: los alimentos, medicinas y otros productos perecederos se tardan en llegar a quienes lo necesitan.

Las empresas gastan más en transporte y menos en prestaciones o personal. "La unión aduanera se va a concretizar cuando la misma empresa que mande una mercadería a Nicaragua sea como ir a Santa Ana. A mi me gustaría que un vehículo que salga de Plan de la Laguna a Guatemala sea igual que uno que sale hacia Santa Ana o San Miguel", criticó el presidente de la Asociación Salvadoreña de Transportistas Internacionales de Carga (ASTIC), Raúl Alfaro.

Este líder gremial opinó que la unión aduanera en realidad no debe ser solo un acuerdo político, sino la facilidad de moverse por la región y que trámites de impuestos y registros se hagan de forma electrónica desde cada ciudad, liberando los pasos en fronteras. "Cuando haya unión aduanera yo voy a Costa Rica y regreso en cinco días, no en quince", agregó.

Para el economista, Manuel Enrique Hinds, existe un abismo entre la lenta burocracia de los gobiernos de C.A. versus la agilidad del sector privado regional, que ya avanza en lograr una integración con las inversiones y alianzas empresariales que los países realizan entre sí.

Las recomendaciones.

El estudio del Banco Mundial: "Logística en Centroamérica, el camino a la competitividad", publicado en 2012, revela que muchos de los obstáculos al comercio están relacionados a prácticas, estructura y normativas de fronteras. "Existe una gran variación de los tiempos de cruce de fronteras a través de América Central, que ilustra que los servicios fronterizos no son consistentes entre los diferentes países de la región", afirmó.

Como solución el Banco sugirió invertir en modernizar las estructuras aduanales en fronteras y puertos. También construir carreteras que desvíen el flujo comercial del tráfico de las ciudades.

En la parte normativa, recomendó usar sistemas de información complementaria que brinden datos sobre los camiones y su contenido, reduciendo así la cantidad de inspecciones en frontera. Por otro lado, que se haga un mayor uso de preautorizaciones para productos perecederos de bajo riesgo. Asimismo, el Cosefin realizó en febrero de este año algunas recomendaciones para lograr una gestión coordinada de fronteras; mediante acciones puntuales a realizarse entre 180 y 210 días, que facilitarían el flujo comercial. Además recomendó transmitir, por vía electrónica, los registros fito y zoo sanitarios para las mercancías de los cinco países; así como coordinar los controles migratorios para conductores de unidades de transporte y la declaración anticipada del FAUCA (un formulario aduanero para toda la región); mientras que las recomendaciones del Cosefin no han sido implementadas porque los ministros de Hacienda quieren que se analice el impacto fiscal (costos y ganancias) de estas medidas.

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