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Estiman pérdidas de $312.5 millones en cultivos por sequía

Agricultores aseguran que seguridad alimentaria dejó de ser amenaza y se ha convertido en realidad

La preocupación de los agricultores es que no podrán recuperar la cosecha perdida, generando así hambruna.

La preocupación de los agricultores es que no podrán recuperar la cosecha perdida, generando así hambruna.

La preocupación de los agricultores es que no podrán recuperar la cosecha perdida, generando así hambruna.

Representantes de diversas asociaciones del sector agropecuario indicaron que hay pérdidas agrícolas que totalizan en 312.5 millones de dólares en cultivos, esto incluye las producciones de maíz, frijol, caña y café. De acuerdo a Luis Treminio, presidente de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Campo), hay pérdidas de hasta 11.6 millones de quintales en el caso del maíz y 400 mil quintales en el frijol.

Estas son estimaciones realizadas por Campo, las Asociaciones Cooperativas de Producción Agropecuaria Integradas (Acopai), la Asociación Nacional de Productores Rurales (Ampres), la Federación de Cooperativas Agropecuarias Salvadoreñas (Fecasal), la Confederación Nacional Campesina (CNC), la Asociación de Comunidades Campesinas Ángel María (Acam), la Coordinadora Nacional de Organizaciones para el Desarrollo Agropecuario y Rural (Conadar), la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena (MARI) y la Central General Agraria y Similares (Cegas).

Los 312.5 millones de dólares se dividen en 174 millones de dólares en cultivos de maíz, 34 millones de dólares en frijol, 52.5 millones de dólares en caña y 52 millones de dólares en café.

Para los agricultores, es necesario que el Gobierno declare estado de emergencia y que se busquen soluciones a las consecuencias de la sequía, especialmente para evitar un caso de hambruna en el país. El agravante que los productores tienen es que la sequía dejará una mayor escasez de alimentos de lo esperado, ya que muchos pequeños productores “no tendrán dinero para la alimentación de sus familias”.

Las actuales pérdidas ya tienen un impacto directo “para la subsistencia y el ingreso económico de 200 mil familias”, según el comunicado emitido por las asociaciones. Pero el problema trasciende esto ya que se estima que esta cifra podría duplicarse sino se ataca la situación con tiempo, llegando a 400 mil familias afectadas, reiteró Mateo Rendón, dirigente de MARI.

El comunicado también expone que la situación actual “es dramática y, sin embargo, el Gobierno continúa sin declarar emergencia nacional para contar con un mecanismo más expedito en la búsqueda de recursos financieros y apoyos internacionales”. Treminio expresó que El Salvador es el único país de Centroamérica que no ha emitido emergencia nacional, considerando que el Gobierno ha “minimizado el impacto de la sequía”.

Rendón hizo hincapié que el impacto más fuerte de la sequía, aunque con anterioridad se ha mencionado que está ubicado en el oriente de la nación, debe ser tratado en todo el corredor seco del país que abarca desde La Unión hasta Ahuachapán; hasta el momento se han contabilizado 110 municipios afectados por la canícula en toda la república.

Por otra parte, el golpe no sólo está enfocado en los cuatro rubros antes mencionados, pero también en las hortalizas, ganado y pesca. En cifras generalizadas de todo el sector agropecuario se calculan pérdidas de entre un 25 % a 60 %, agudizando así la pobreza y la delincuencia.

“Las consecuencias del fenómeno climático es de tal magnitud que miles de agricultores, trabajadores agrícolas y sus familias no tienen alimento y lo más grave es que tampoco tendrán para comprarlo”, establece el comunicado de los productores.

La seguridad alimentaria es la principal preocupación de los agricultores debido a que “en este momento muchos productores están viviendo de los cultivos anteriores, pero para el próximo año ya no tendrán para su alimentación”, indicó Rendón.

Para poder mermar el golpe se considera que deben crearse acciones y estrategias de corto y mediano plazo para que se puedan superar las dificultades de subsistencia y que se establezcan nuevas prácticas agrícolas para hacer frente al cambio climático, sin embargo, se necesita del compromiso gubernamental.

Un foro para impulsar el sector agrícola
Luis Treminio, presidente de Campo, considera que se necesita establecer un foro que cuente con la participación de las asociaciones y federaciones agropecuarias, gremiales, autoridades del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y diputados de la Asamblea Legislativa.

El objetivo principal de este foro sería que se realicen encuentros entre los actores principales para la creación de medidas estratégicas para enfrentar las consecuencias de la sequía. Actualmente, hay cuatro propuestas que necesitan entrar en discusión con el Gobierno.

Estas incluyen la creación e implementación de una política nacional agropecuaria, la creación de un fondo especial, disponer de una reserva estratégica y, finalmente, mejorar e innovar los servicios técnicos que ofrece el MAG. Parte de la política nacional agropecuaria es la implementación de un programa nacional de riego para el corredor seco, tomando en consideración que ya se tiene identificadas todas las zonas del país más afectadas.

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