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ESEN: La educación es el reto pendiente para un mejor país

Para construir un mejor El Salvador es necesario apostar por la educación, proponen

ESEN: La educación es el reto pendiente para un mejor país

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ESEN: La educación es el reto pendiente para un mejor país

En promedio un salvadoreño tiene siete años de escolaridad, como producto de décadas de brechas estructurales en las que se ha invertido muy poco en educación. De hecho, la educación es la gran tarea que El Salvador tiene pendiente para construir un mejor país.

Tal realidad está plasmada en un estudio realizado por seis investigadores de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), quienes durante nueve meses ahondaron en la realidad del sistema educativo en las últimas dos décadas.

El documento será entregado este día por Ricardo Poma, rector de la ESEN, a los diferentes sectores de la sociedad civil, entre empresarios, académicos, y además, a los candidatos a la presidencia de la República, quienes hasta el momento muy poco han abordado el tema en sus agendas de campaña.

El estudio titulado: Educación, generando oportunidades, cinco pilares, 12 ideas, es una iniciativa que se suma a los múltiples aportes que la ESEN ha hecho al país en sus 20 años de existencia.

"Pretendemos contribuir a debate sobre una política pública fundamental para mejorar la realidad nacional, una política que tenga como objetivo transformar vidas, generar oportunidades y ofrecer un mejor futuro a las nuevas generaciones de salvadoreños", son parte de las palabras que Poma expresara este día durante la presentación del importante documento.

José Everardo Rivera, director general de la ESEN, explicó que la idea del estudio es poner la educación en la agenda nacional como un área que debe mejorar no el gobierno de turno, sino los futuros gobiernos y la sociedad en general.

El estudio partió de un diagnóstico de la situación de la educación del país durante las últimas décadas. Esta primera tarea reflejó que los principales retos del sistema educativo son la baja cobertura en parvularia, tercer ciclo y bachillerato; la baja calidad del sistema reflejada en los puntajes de las pruebas internacionales en que participó El Salvador; la insuficiente infraestructura del sistema educativo nacional, y los vacíos que hay en la formación docente y en el monitoreo y evaluación de la calidad.

En cuanto a la cobertura, los investigadores encontraron que el país ha logrado avances importantes en el segmento de primero a sexto grado, pero no así en parvularia, plan básico, bachillerato y universidad.

Sobre el problema del financiamiento, la ESEN sostiene que este se debe a que el presupuesto destinado a la educación actual sigue siendo el mismo que el de hace 10 años, que es alrededor del 20% del total del presupuesto de la Nación.

Detalló que los países con sistemas educativos de alta calidad gastan entre 6 y 7 % del Producto Interno Bruto (PIB) en educación, comparado con el 3.2 % en El Salvador, para el periodo 2002-2012.

"Si queremos tener un sistema educativo de calidad, hay que pagarlo... Para mejorar la educación se necesita la asignación de más recursos económicos, pero también hacer un buen uso de estos", afirmó.

El trabajo puso en evidencia el deterioro en infraestructura que tienen muchas escuelas, lo cual es necesario atender si se considera que es el espacio en donde se propicia la enseñanza-aprendizaje.

En este punto, el estudio revela que una de cada cuatro escuelas no tiene agua potable por tuberías; tres de cada cuatro no tiene acceso a servicios sanitarios; una de cada dos escuelas no tiene acceso a biblioteca; una de cada tres no tiene centro de cómputo.

El cuarto criterio del diagnóstico se refiere a la calidad educativa, un área en la que el país muestra grandes atrasos, si se toma en cuenta que desde 2007 no participa en pruebas internacionales.

Justo ese año, según el estudio internacional de tendencias en Matemáticas y Ciencias (INS, por sus siglas en inglés), el país tuvo los más bajos resultados.

Calidad docente

El catedrático Manuel Sánchez Masferrer, quien participó en el equipo de investigadores, explicó que a partir de esas carencias se plantean cinco pilares que deben sostener y fortalecer el sistema educativo. Entre estos: Calidad docente, un curriculum adaptado a la realidad actual del país, ampliar la cobertura, mejorar la infraestructura y, por último, independizar la medición de la calidad del sistema (ver recuadros).

Sánchez destacó, que la actualización del curriculum debe incluir, por ejemplo, el área de habilidades para la vida o habilidades socio-emocionales, pues en encuestas realizadas a empresas, estas sostienen que necesitan trabajadores responsables, capaces de enfrentar problemas del autocontrol.

Sobre la medición de la calidad educativa, el documento plantea que no es conveniente que el Ministerio de Educación sea juez y parte, sino que sería más conveniente la contratación de un ente privado.

Carmen Aída Lazo, decana de Economía y Negocios, aseguró que más allá de la asignación de recursos monetarios, debe existir un enfoque de resultados para determinar hacia dónde se quiere llevar el país en los próximos años.

"Hay que tener una visión de hacia dónde queremos ir como país en educación. Si no nos ponemos metas, surgen espacios para perder el rumbo", expresó Lazo.

El documento propone acciones y plazos concretos. Además, como complemento, un estimado de los costos de ejecución.

La ESEN hizo un llamado a las familias salvadoreñas y al sector privado a involucrarse en el esfuerzo educativo, apoyando a los estudiantes y generando iniciativas para expandir la cobertura educativa.

Según el equipo que presentó la propuesta, los padres son parte fundamental del proceso educativo, por lo que proponen la creación de una escuela para padres.

Para lograr en forma gradual las metas propuestas, el equipo de la ESEN recomienda incrementar el gasto público en educación en un monto equivalente al 1.5% del PIB.

Eso nos pondría en el promedio latinoamericano y es el mínimo si queremos que nuestro sistema educativo no se quede atrás, dijeron.

La fuente de esos fondos, indicaron, debe provenir de una reasignación y priorización de recursos hacia el sector educativo el cual debería de proyectar sus metas a largo plazo.

La ESEN, que celebra este año su vigésimo aniversario, ha destacado no solamente por su excelencia académica, sino también por los aportes realizados a través de diferentes estudios. A la fecha ha graduado a más de mil profesionales que hoy laboran en el sector público y privado.

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