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Eficiencia energética con Sabor Amigo

La empresa salvadoreña Sabor Amigo se dedica a la producción de bienes de consumo e ingredientes alimenticios desde 1992. En la actualidad es una compañía modelo en rentabilizar su programa de RSE, orientado a la eficiencia energética

La planta de Sabor Amigo refleja una moderna y eficiente distribución de los espacios, así como su iluminación. Foto EDH/cortesiaSabor Amigo es uno de los líderes en la producción de ingredientes de alimentos y se proyecta a seguir creciendo. Foto ED

La planta de Sabor Amigo refleja una moderna y eficiente distribución de los espacios, así como su iluminación. Foto EDH/cortesiaSabor Amigo es uno de los líderes en la...

La planta de Sabor Amigo refleja una moderna y eficiente distribución de los espacios, así como su iluminación. Foto EDH/cortesiaSabor Amigo es uno de los líderes en la producción de ingredientes de alimentos y se proyecta a seguir creciendo. Foto EDHLos colaboradores de Sabor Amigo han sido clave p

Sabor Amigo nace en 1992 como una empresa dedicada a la importación de materias primas de alimentos. Hoy día se ha convertido en una empresa líder de producción de bienes de consumo de ingredientes para alimentos.

Además, tienen planes de construir una nueva planta de producción para otra línea de alimentos, así como la incursión en nuevos mercados de Centro América.

El éxito alcanzado se debe en gran medida a la apuesta estratégica hecha en su programa de eficiencia energética de responsabilidad social empresarial (RSE).

"Cuando uno empieza a producir, se requiere mucha energía, y donde hay energía, puede haber ahorro, es así como hemos aceptado el reto de invertir para que nuestros bienes sean lo más amigable posible con el medio ambiente", expresó Carlos Domínguez, gerente general, Sabor Amigo.

Eficiencia Energética

En 2011 se planificó una remodelación integral de la planta de producción orientada a buscar una mejor relación con el medio ambiente.

Entre los proyectos claves de mejora de eficiencia energética destacan el cambio de sistema eléctrico tradicional a uno de energía trifásica, el cual permite mayor eficiencia en consumo. Otra de las apuestas fue rediseñar el acceso de luz natural a la planta, esto incluyó más ventanas para disminuir el uso de focos.

Otra apuesta fue la implementación de un tipo de pintura industrial que genera cero emisiones de Co2. Ese producto no existía en el mercado local y decidieron importarlo porque estaba alineado a su plan de eficiencia general.

En una siguiente fase, toda la planta pasó a usar dispositivos de luz LED, los cuales permiten reducir en 90 % el consumo de energía, esto acompañado de un cambio de aires acondicionados que representó otro 30 % de ahorro eléctrico.

"Nosotros nos vemos siempre en el largo plazo, haciendo lo que hacemos, y haciéndolo mejor, esto nos da la certeza de que cualquier inversión se recuperará", comentó Wendy Molina, coordinadora de Operaciones de la empresa.

Adicionalmente se ha hecho un cambio en todos los sanitarios de la empresa para usar sanitarios ecológicos con cargas de aguas diferenciadas para diferentes volúmenes de desechos.

Logros

En la actualidad, por cada libra de alimento producido se ahorra la mitad del consumo energético que se tenía hace seis años. Para Carlos Domínguez, este tipo de búsqueda de eficiencia y rentabilidad no tiene que estar reñida con el medio ambiente.

"Nuestra factura de consumo energético se ha mantenido estable los últimos años, mientras que nuestra producción se ha incrementado, lo cual nos permite asegurar que la inversión ha sido rentable, e invito a otros empresarios a hacer lo mismo", agregó.

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