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Economistas: Subir arancel no ayudará a la industria”

Un estudio del Banco Central recomienda subir los impuestos a las importaciones 

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Según la ONU, la medida obstaculiza el desarrollo.  | Foto por EDH/ ARCHIVO

Según la ONU, la medida obstaculiza el desarrollo. 

"Subir los impuestos (aranceles) a los productos extranjeros que ingresan al país, con la intención de proteger e impulsar la industria local es una visión anticuada. El desarrollo productivo de El Salvador pasa por resolver otros problemas y facilitar las ventas (exportaciones) a otros países".

Esa fue la respuesta que dieron los economistas Rigoberto Monge y Manuel Enrique Hinds a un estudio que presentó ayer el Banco Central de Reserva (BCR), en el cual se indicó que bajar los aranceles a los productos extranjeros había dañado a la industria nacional.

El estudio titulado: “Desindustrialización y su efecto en el crecimiento económico”, fue realizado por el investigador y también economista Luis René Cáceres. Su principal tesis fue que abrir el mercado salvadoreño a los productos extranjeros afectó a la industria local, reduciendo su producción, inversión y los niveles de empleo formal.

Cáceres dijo que en 1990 los impuestos de importación eran de 16 % y que a 2013 eran de solo 2%, una reducción que calificó de “drástica”. La entrada de todos los productos foráneos llevó a una menor actividad productiva en la industria y un crecimiento en el sector servicios.

El investigador estimó que si no se hubieran realizado dichas reformas arancelarias en la década de 1990, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) salvadoreño se habría mantenido en 6 % durante los últimos años.

“Cualquiera sea la medida que se tome el punto de partida para dinamizar la economía, sería eliminar la apertura extrema”, concluyó Cáceres en su presentación. 

Para ello recomendó acudir a la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que autorice medidas de restricción (más impuestos a la importación) que protejan la industria salvadoreña. Una iniciativa que otros países desarrollados han usado en otras ocasiones, apuntó.


Industria y exportación
Dos economistas consultados por El Diario de Hoy reaccionaron criticando la conclusión del estudio. El ex ministro de Hacienda, Manuel Enrique Hinds, dijo que la propuesta de subir los impuestos para proteger la industria local “es una manera muy anticuada de ver las cosas”.

Hinds opinó que proteger de esa forma a la industria genera un encarecimiento que daña al consumidor. Esto porque las materias primas que entran al país son más caras y por que, al haber menos competidores algunas empresas pueden buscar subir demasiado los precios.

Por otro lado, el ex ministro calificó como falso que la industria haya sido desplazada por los productos extranjeros. Indicó que entre 1963 y 1990 el ritmo de nuestras exportaciones dependía en su mayoría de las materias primas. Tras reducir los aranceles los productos manufacturados crecieron y ahora lideran nuestras exportaciones.

De acuerdo con cifras del mismo BCR, entre 1994 y 2014 las importaciones se triplicaron. La reducción de aranceles permitió que crecieran en $7,937 millones, hasta alcanzar $10,512 millones el año pasado. Mientras tanto las exportaciones totales también se triplicaron. De vender $1,249 millones en 1994, se pasó a exportar $5,272 millones en 2014. 

La diferencia entre compras y ventas casi no ha variado en dos décadas.


Vías para competitividad
Mientras tanto el economista y asesor en comercio exterior, Rigoberto Monge, opinó que “el proceso de industrialización en pleno siglo 21 no debería estar enfocado en aranceles por cuanto que en los mercados mundiales la tendencia es cada vez a ser menores”.

Además dijo que pedir autorización a la OMC para subir impuestos es una opción poco práctica para apoyar la producción salvadoreña. Aunque existen las llamadas cláusulas de salvaguardia, explicó Monge, se trata de medidas temporales y que solo se aplican a un producto.

Es decir, un país puede subir los impuestos de forma temporal solo cuando los acuerdos comerciales y la baja en aranceles perjudica a una industria o producto específico. La medida no aplica como estrategia general para proteger a toda una economía.

Monge recordó que El Salvador mantiene Tratados de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, Centroamérica, la Unión Europea y otros países. Estos acuerdos y sus bajos  aranceles, han permitido el crecimiento de industrias como la textil.

El crecimiento en la producción salvadoreña, gracias a las exportaciones, no se habría dado sin la reducción de aranceles ya que la demanda local no es suficiente para alentarla, explicó Monge.

Rigoberto Monge añadió que “el crecimiento de la industria más bien debería pasar por otra serie de factores, por otra serie de medidas” y no necesariamente por el aumento de impuestos a la importación.

Entre otras vías, para incentivar la economía, mencionó el trabajo para reducir los costos de la factura eléctrica. También la mejora en infraestructura logística para reducir el tiempo y gastos de enviar productos a otros países. Además se debe reducir la burocracia y los trámites para exportar.

Monge sin embargo coincidió en un punto con el investigador del BCR: la educación.

La industria local será más competitiva en la medida que se invierta en la formación de los salvadoreños y en innovación. “Hacer llegar las mejores prácticas comerciales, educativas y sanitarias”, concluyó.

“El proceso de industrialización en pleno siglo 21 no debería estar enfocado en aranceles por cuanto que en los mercados mundiales la tendencia es cada vez a ser menores”. Rigoberto Monge, experto en comercio exterior y economista
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