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Caída de la bolsa china es señal de posible crisis

Esta baja de la bolsa es solo una prolongación de la caída experimentada en julio 2015.

La caída en las bolsas asiáticas arrastró la semana pasada a las bolsas de Nueva York, Europa y Latinoamérica a perder varios puntos.

La caída en las bolsas asiáticas arrastró la semana pasada a las bolsas de Nueva York, Europa y Latinoamérica a perder varios puntos. | Foto por Archivo

La caída en las bolsas asiáticas arrastró la semana pasada a las bolsas de Nueva York, Europa y Latinoamérica a perder varios puntos.

Las bolsas de valores de China (Shanghái y Shenzhen) tuvieron este lunes una caída del  7% en el indicador conjunto CSI 300, que le lleva el pulso a las 300 empresas más representativas de ese país, y de paso generaron una reacción en cadena haciendo que cayeran las bolsas europeas y Wall Street, en Estados Unidos.

Dicha caída está relacionada con el hundimiento que las bolsas chinas tuvieron en julio y agosto de 2015, debido a la débil condición económica mundial y a la ralentización de esa economía asiática.

Para contextualizar, el 8 de julio de 2015 la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV), para frenar la caída de las bolsas, pidió a los grandes accionistas no vender sus acciones y se les prohibió vender títulos en los siguientes seis meses. Este plazo vence el viernes 8 de enero. Es decir, que el 11 de enero podrán empezar a deshacerse de sus inversiones.

Si eso sucede, el hundimiento de las bolsas no se resolvería sino que dicha acción es solo “confundir los síntomas con la enfermedad”, según indicó el analista económico, Manuel Enrique Hinds.

Hinds indicó que prohibir a los accionistas vender sus acciones para prevenir la caída bursátil es como que “un paciente con cáncer pierda el pelo y que traten de curarlo al pegarle el pelo de regreso”.

Con esto se refiere a que las condiciones para la caída ya estaban establecidas, e impedir la venta en julio pasado no resolverá el problema. “Lo único que ha logrado es postergar el hundimiento de la bolsa por seis meses”, dijo.

Los motivos por los que cayeron las bolsas del gigante asiático, en julio, son los mismos por los que cayeron ahora: bajos precios del barril de crudo, caída de la economía china, por la caída del sector manufactura de ese país. Pero también se debe tomar en cuenta que la economía mundial, especialmente en Europa, no ha mejorado

No obstante, decir que la caída en Wall Street y las bolsas europeas se debe a la baja china es un tanto erróneo, y es que cayeran o no las bolsas asiáticas, las condiciones mundiales iban a afectar a las demás bolsas eventualmente, explicó Hinds.

Esto establece que la apuesta para el mercado bursátil internacional es que se veía un panorama negativo, debido a la situación actual de la economía mundial. Pero aún más interesante es el panorama a corto plazo.

 Chen Jiahe, director y jefe de estrategia del departamento de investigación de la corredora Cinda, comentó a la agencia Efe, que hay inversores que se anticiparon a la venta del 11 de enero y vendieron ayer.

Hinds, considera que estas ventas no fueron efectuadas por los grandes inversionistas, sino por los demás accionistas que, previendo la venta masiva del 11 de enero, decidieron deshacerse de sus títulos antes.

Lamentablemente, esto creará un nuevo escenario, pues desde  ya el analista económico proyecta que para cuando los grandes accionistas finalmente vendan sus acciones, en una semana, el mercado bursátil experimentará una caída más pronunciada.

Efectos sobre la gente

Esto desata una pregunta importante, y es ¿cómo afectará a la gente este escenario? Principalmente, se volvería a ver una situación como la crisis del 2008. Los países en donde caigan los mercados bursátiles (Estados Unidos, Japón, China, Europa) experimentarán un golpe como el que se vio en 2008: caída de las exportaciones, mayor desempleo, impacto negativo al sector financiero, así como también se verían afectados los precios de los commodities.

En países como El Salvador, no se vería un impacto directo, como indicó ayer Hinds, pero habría un impacto de rebote, así como sucedió hace 7 años, principalmente porque se verían afectadas las exportaciones.

Las caídas bursátiles de ayer generaron durante la mañana que las bolsas se depreciaron entre un 3 y un 4 %, por una combinación de motivos ajenos al cambio normativo, de acuerdo con el analista Chen Jiahe.

El desplome de Wall Street

El desplome de los mercados bursátiles en China provocó ayer el peor inicio de año en Wall Street desde 2008, con el Dow Jones, su principal indicador, cayendo al cierre 1.58 % y el índice Nasdaq por debajo de los 5,000 puntos.

En algunos momentos alrededor de la media sesión, el Dow Jones llegó a caer más de 400 puntos, una tendencia que de haberlo llevado por debajo de la barrera de los 17,000 enteros podía haber conducido a Wall Street a su peor inicio en 82 años de no haberse experimentado una remontada de última hora.

Aún así, el saldo rojo manchó un cierre que hay que achacar, en gran parte, a datos de la economía china.

Al otro lado del Atlántico, los mercados también cerraron la jornada con fuertes pérdidas que se elevaron al 4.28 % en Fráncfort, al 3.2 % en Milán, al 2.47 % en París, al 2.42 % en Madrid y al 2.39 % en Londres.

Pero más allá del varapalo asiático no hay que olvidar el motor que en las últimas semanas mueve los designios de las bolsas mundiales: el petróleo.

El crudo sigue en pérdidas, con el miedo añadido a un dólar fuerte que dificulta las importaciones, y genera preocupaciones por un posible levantamiento de las sanciones a Irán que inundaría aún más un mercado donde sigue aumentando la oferta por encima de la demanda, con la consiguiente bajada de precios.

Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la relación diplomática de Arabia Saudí con la región también prometen marcar la tendencia en los próximos meses para el crudo y, por consiguiente, para las bolsas del mundo.

Wall Street encara un año electoral en EE.UU. que promete volatilidad igualmente por la Reserva Federal, aunque por el momento el petróleo siga siendo el sospechoso habitual en los mercados de Nueva York.

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