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BID: País con retroceso en indicadores pese a ayuda internacional

BID señala deficiente institucionalidad impide medir impacto de ayuda

El Salvador ha mantenido una relación con el BID por diversos años en los cuales este ha financiado diversos proyectos nacionales; sin embargo, se deben reparar algunos problemas internos para que la ayuda tenga mayor impacto. foto/edh

El Salvador ha mantenido una relación con el BID por diversos años en los cuales este ha financiado diversos proyectos nacionales; sin embargo, se deben reparar algunos problemas...

El Salvador ha mantenido una relación con el BID por diversos años en los cuales este ha financiado diversos proyectos nacionales; sin embargo, se deben reparar algunos problemas internos para que la ayuda tenga mayor impacto. foto/edh

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) detalló recientemente que si bien ha mantenido una larga relación con El Salvador, a través de financiamiento y proyectos técnicos para impulsar el crecimiento y reducción de la pobreza; en muchos casos han existido retrasos significativos en la ejecución de proyectos por "procesos jurídicos lentos o deficiencias institucionales".

En algunos casos la polarización política ha impedido la ejecución de ciertos programas, en otros la delincuencia o incluso la débil sostenibilidad fiscal nacional han obstaculizado ciertos proyectos.

De acuerdo con el informe Evaluación de Programa País: El Salvador, la Oficina de Evaluación y Supervisión (OVE) del BID expone que, aunque se ha brindado apoyo al país, al revisar diversos indicadores se puede observar que El Salvador tiene deficiencias en una serie de factores institucionales.

El documento destaca como el apoyo del banco ha impactado en algunas variables cruciales como la delincuencia, educación y sostenibilidad fiscal; sin embargo, revela que dichos indicadores se han deteriorado en los últimos cinco años. Desde 2009 hasta 2014 El Salvador empeoró en esos tres rubros, pese al financiamiento y apoyo técnico del BID. El Banco establece que durante este tiempo, "se intensificó la tendencia a la reducción del crecimiento, la inversión, el ahorro y la competitividad de la economía".

El Banco Interamericano de Desarrollo recalcó que, ante la crisis mundial de 2008, la cartera de prestamos para El Salvador en el período de 2009 a 2014 fue de 1,080 millones de dólares. No obstante, pese a que más de la mitad del programa aprobado (22 préstamos) se alinearon con dicha estrategia, de estos solo 13 créditos alcanzaron elegibilidad. Y aunque el organismo considera la ejecución financiera de los préstamos como exitosa, no sabe cómo calificar el impacto que ha tenido en nuestra nación. Esto se debe a que existen desafíos sectoriales que han limitado los desembolsos en el país.

Durante el período analizado, han surgido tendencias que, el organismo multilateral considera que podrían impactar la cartera de préstamos. Principalmente se destaca que "las dificultades fiscales pueden tener efecto en la relevancia, eficiencia y sostenibilidad de la cartera".

Por otra parte, la cartera exhibe debilidades en cuanto a priorización, tanto a nivel general como dentro de cada proyecto.

Aun más significativo ha sido el impacto de la polarización política, ya que impide la implementación de algunos programas; de ahí que se deben busca consensos en políticas públicas básicas.

En temas como la educación, el BID comenta que diversos países de Latinoamérica han tendido a la regresión en la educación secundaria.

El informe compara a México y El Salvador, en donde se puede ver que México ha mantenido márgenes más altos en los indicadores de educación, mientras El Salvador no ha logrado mayor impacto. Por ejemplo, ambos países tiene un porcentaje alto de jóvenes que ingresan a escuelas (100 % en México y 95 % en El Salvador); sin embargo, en México el 45 % se matricula en educación superior, mientras que en nuestro país solo 29 % lo logra.

El problema aquí es que, aunque el Banco ha enfocado diversos proyectos y financiamiento para mejorar la infraestructura de las escuelas y la calidad de la educación, aun existe una capacidad institucional deficiente a nivel nacional.

Esto genera una burbuja de incertidumbre, puesto que aunque un préstamo pueda dar apoyo a "alguna modalidad de fortalecimiento institucional, no se sabe bien qué efecto ha tenido ese apoyo, pues muchos proyectos adolecen todavía de una ejecución eficiente y los sistemas de seguimiento y evaluación implementados en el marco de esos proyectos tienden a ser deficientes".

En las evaluaciones de programas de país realizadas por la OVE El Salvador, se subraya la necesidad de que el BID equilibre las necesidades fiscales a corto plazo de l país con el apoyo a largo plazo para reformas fiscales, institucionales y reglamentarias.

No obstante, muchas de las reformas apoyadas por los préstamos en apoyo de reformas de política del BID tuvo un grado intermedio o bajo de profundidad estructural.

Aun con todos los problemas estructurales, el Banco considera que ha habido un grado de progreso en Latinoamérica. El problema es que países como El Salvador y Honduras enfrentan niveles "atípicamente elevados de delincuencia y violencia y han solicitado la asistencia del BID para solventarlos".

Además son países que soportan cargas fiscales y de deuda significativas que buscan beneficiarse de la ayuda del BID.

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