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BCR respalda la urgencia de una política industrial

Gremiales empresariales llevan años solicitando una política para dinamizar el rubro

Las exportaciones no se encuentran en su mejor momento, pues han registrado un decrecimiento todo el año. foto edh/ Archivo

Las exportaciones no se encuentran en su mejor momento, pues han registrado un decrecimiento todo el año. foto edh/ Archivo

Las exportaciones no se encuentran en su mejor momento, pues han registrado un decrecimiento todo el año. foto edh/ Archivo

El Banco Central de Reserva (BCR) respaldó ayer la exigencia realizada en varias ocasiones por la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) de implementar una política industrial, que ya ha sido consensada con el Gobierno desde la administración anterior.

Anteriormente el presidente de esa gremial, Javier Simán, dijo que "la política industrial que se desarrolló con el gobierno pasado, después de 18 meses de trabajo conjunto, quedó entrampada en secretaría técnica, no se implementó".

El BCR presentó ayer un estudio sobre patrones de competitividad y crecimiento de El Salvador. Entre las conclusiones presentadas se encuentra la necesidad de políticas que impulsen la transformación productiva e integren la tecnología a la industria local.

Según Simán, el documento elaborado durante la administración Funes señalaba "los ejes principales en los cuales había que reenfocar los recursos para lograr la reactivación económica". Esta política serviría para definir acciones encaminadas a superar los problemas del sector industrial, mejorar la competitividad y condiciones de producción.

En su momento, el dirigente de la gremial explicó que la política se está retomando con el ministro de economía, Tharsis López, y el vicepresidente de la República, Óscar Ortiz. Aún así, recalcó la importancia de que sea conocida e implementada por todos los ministerios relacionados a las problemáticas del sector.

El analista del departamento de Cuentas Macroeconómicas del BCR, William Martínez, presentó los resultados del estudio y dijo que las exportaciones aún no son el motor económico del país, como debería ser.

Lo anterior se debe a que aún son mayoría las empresas que integran poca tecnología en sus procesos de producción. Es decir, tienen menos valor agregado o dependen de procesos artesanales.

Aunque el organismo de estado reconoció la importancia de realizar una transformación e integrar más tecnología en la industria local, el clima de inversión se ha deteriorado tanto que son pocas las empresas con capacidad o motivación para adquirir nuevas tecnologías.

Dos informes de organismos internacionales señalan la degradación del país en el tema de inversión. El informe Doing Business 2014 (Haciendo Negocios), elaborado por el Banco Mundial, nos situó en la posición 170 de 189 en protección de inversiones. Por su parte el Foro Económico Mundial, en su Índice Global de Competitividad 2014-2015 colocó a El Salvador en el puesto 115 de 144 en el impacto de las políticas sobre la Inversión Extranjera Directa (IED).

Sobre el aprovechamiento de las exportaciones, la directora ejecutiva de la Corporación de Exportadores de El Salvador (Coexport), Silvia Cuéllar, dijo que enviar productos al extranjero es un proceso que toma tiempo.

Al analizar el impacto del Tratado de Libre Comercio con EE. UU., Cuéllar dijo que cumplir un requisito de exportación "no es de la noche a la mañana y por el otro lado, requiere una inversión".

En ese sentido, el investigador del BCR llamó a incentivar la inversión en sectores productivos del país. Por ahora, dijo, buena parte del flujo de capital se destina a servicios y consumo. Lo mismo ocurre con los créditos otorgados por el sistema bancario.

Economía espuria

William Martínez expresó que la economía de El Salvador es "espuria", es decir confusa o con resultados engañosos. Usó esta expresión para referirse a varios aspectos que, a su criterio, explican la trampa de bajo crecimiento económico en que se encuentra El Salvador.

Entre uno de los ejemplos mencionó el crecimiento de las exportaciones a Estados Unidos. Estas han crecido desde la década de 1990, pero solo el sector textil y confección aporta alrededor del 90 % de ellas históricamente.

Por otro lado, de 4,252 códigos arancelarios (o tipo de productos) autorizados para comercio con dicho país, solo 1,038 se encuentran activos.

En resumen, El Salvador no tiene una mayor participación en el mercado estadounidense.

Siempre en comercio exterior, señaló que el ritmo de crecimiento de las exportaciones es menor al de las importaciones, cuando antes del año 2,000 la situación era al revés.

Es decir, a pesar de que siempre se ha comprado más de lo que se vende al extranjero, el crecimiento de las exportaciones era mayor antes. Solo en lo que va del año se han registrado constantes disminuciones. Al mes de agosto había un decrecimiento de 4.8 % según el BCR.

En una dinámica que se mantiene como un circulo vicioso, todas las importaciones que ingresan para suplir la demanda local genera una desaceleración en la productividad de las empresas nacionales. Por ello, el investigador del BCR declaró que es importante reactivar la capacidad tecnológica de la industria para aprovechar una alta demanda salvadoreña.

Por otro lado, también señaló que hay un 27.2 % de informalidad en la Población Económicamente Activa (PEA).

Además, cerca del 33 % de la PEA no cuenta con calificación laboral. Es decir, un tercio de la población no tiene estudios que le permitan acceder a un mejor empleo y desempeñarse en los procesos tecnológicos que demanda nuestra nación.

Ante este escenario, el estudio del Banco Central concluyó que para incentivar el desarrollo económico se necesita una transformación productiva, equidad en los ingresos, un progreso técnico en la industria e innovación en las instituciones del Estado.

Según el investigador, todos los aspectos están relacionados y deben desarrollarse de la mano. Una política industrial, dijo, no puede separarse del aprendizaje y políticas educativas. Los cambios deben hacerse para mejorar en el mediano plazo.

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