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BCIE confirma que en 2013 cerrará con 1.6 % de crecimiento

Las estimaciones de cierre de año de dicho organismo apuntan al 1.6 % en relación con el PIB

El bajo crecimiento económico afecta de forma directa las condiciones de vida de los salvadoreños. FOTO EDH / ARCHIVO

El bajo crecimiento económico afecta de forma directa las condiciones de vida de los salvadoreños. FOTO EDH / ARCHIVO

El bajo crecimiento económico afecta de forma directa las condiciones de vida de los salvadoreños. FOTO EDH / ARCHIVO

El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), informó ayer que El Salvador cerrará el 2013 con el 1.3 % de crecimiento en relación con el Producto Interno Bruto (PIB), dato que objeta la expectativa gubernamental que indicaba un 2.3 %, esperanzado en proyectos aún no concretizados como Fomilenio II y la concesión del puerto de La Unión.

En este punto la economía salvadoreña sigue dependiendo de las remesas para alimentar el espiral de consumo y la baja productividad se relaciona con el poco valor agregado de los servicios, contrario a Panamá y Nicaragua que concluirán el presente año con estimados de crecimiento del 7.6 % y 4.2 % del PIB, respectivamente.

El economista del BCIE, Pablo Flores, indicó que aunque la caída de precios de algunos 'commodities' (como el café) ha condicionado la economía de El Salvador, el principal problema se relaciona con la baja inversión extranjera directa ($171 millones hasta junio pasado) y la poca diversificación de la matriz productiva.

Además otra de las circunstancias que condicionan este contexto es el déficit fiscal (4.2 %), donde el endeudamiento de casi el 55 % del PIB sostiene en gran parte la política de subsidios del gobierno y se ocupa para el gasto corriente, el cual no genera rentabilidad, a juicio de Flores.

"Depender demasiado de transferencias unilaterales es una apuesta demasiado arriesgada porque primero hay que asegurarse que se puede financiar el déficit para no entrar en una situación de insosteniblidad", detalló el economista.

En este sentido las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) indican que la deuda debe de estar en niveles de entre el 25 % y el 40 % del PIB para poder tener una buena calificación soberana que garantice el respaldo de país, caso que en Centroamérica solo se presenta en Guatemala con un 24.9 %.

Por ello Flores calificó de complejo el escenario salvadoreño porque el gobierno no ha tomado medidas de reducción de gasto que garanticen un superavit primario positivo, es decir tener buenos niveles de ingresos y egresos del sector público, sin tomar en cuenta los intereses de la deuda.

"Lo que se ve es que el país solo se financia con deuda. Y el problema se relaciona con la baja producción y una balanza comercial desfavorable y poco estable", confirmó.

Soluciones complejas

Salir de esta dinámica económica será, para el próximo gobierno de El Salvador un importante reto porque el panorama para 2014 apunta a continuar con el estimado de 1.6% de crecimiento, advirtió el BCIE.

Incluso en el aspecto de la deuda pública se llegará a un 56.6 % del PIB (más de $13,500 millones), algo que ya advirtió hace varias semanas el Banco Central del Reserva (BCR) ente que a través de su presidenta, Marta Evelyn de Rivera, consideró que el gobierno que inicie su período en junio de 2014 "tendrá que recurrir a deuda pública para ejecutar diversos proyectos".

Acá Flores sugiere que más allá de la solución pragmática (aumento y creación de nuevos impuestos), la principal puerta de salida debería de abrirse hacia el camino de la sostenibilidad fiscal, colocándole un techo real a la deuda junto con varias limitantes al gasto corriente, todas medidas de corto plazo.

Sin embargo, en octubre de 2012 se firmó un pacto fiscal que fue incumplido por el Ejecutivo porque no se bajó el déficit a 2.7 % y no se ejecutaron medidas desde el Ministerio de Hacienda para equilibrar ingresos y gastos, como una política de ahorro que incluya una reducción del 10 % en bienes y servicios que consume, congelamiento de plazas nuevas y supresión de las vacantes.

"Lo que sucede en El Salvador es un problema estructural y las autoridades deben replantear el tema del endeudamiento como parte de sus políticas económicas para tener un superávit primario cero, y esperar que las tasas de interés de las emisiones suban en pocos meses", analizó.

Se debe recordar que solo el sector manufacturero (sobre todo maquila) y financiero son los que llevan un buen ritmo, debido a leyes específicas del sector y a buenos procesos de capitalización bancaria no solo en El Salvador sino que también en la región.

Otro aspecto que vuelve complejo el tema del déficit es el de las pensiones ya que de los $648 millones de déficit anual solo la deuda previsional representa $420 millones.

De este modo el FMI ha sugerido una reforma integral al sistema de pensiones para solventar la presión que estas provocan en las finanzas públicas debido a los Certificados de Inversión Previsional (CIP) a 25 años.

"Todos los países de Centroamérica tuvieron que desarrollar reformas fiscales para solucionar problemas parecidos de déficit y de endeudamiento. Y por eso creo que la salida no es elevar las tasas impositivas; hay que cambiar a una estrategia de atracción de inversiones en el corto plazo y utilizar las pensiones para la productividad, no solo el consumo", valoró Flores.

Al detallar el contexto internacional un punto a destacar es que el reciente problema de deuda que experimentó Estados Unidos — que incluso obligó a un cierre temporal del gobierno — afectará a la región a finales del primer trimestre de 2014 porque de forma inmediata no generó un aumento en la tasa de desempleo, que se mantiene en un 7.3 % a finales de octubre.

"Como bloque la actividad económica regional mantiene una tendencia a la desaceleración desde mediados de 2011, y las expectativas de crecimiento de la región cerrarán 2013 ajustadas a la baja, aunque países como Guatemala y Honduras están mejorando significativamente", puntualizó.

Los otros indicadores importantes para el país cerrarán 2013 en el 1.9 % (tasa inflacionaria), -5.2 % (balance de cuenta corriente) y 5.8 % (el déficit comercial), algo que sugiere un complejo contexto para el próximo año.

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