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Banco Mundial prevé crecimiento arriba del 2 % para El Salvador

Según el Banco Mundial, el crecimiento de Latinoamérica para 2014 es desfavorable con 2.3 % del PIB, esto equivale a dos puntos porcentuales menos

De izq. a der: Gastón Gómez, Rodrigo López Castellanos, Alejandro Loera y Roberto Lerma, representantes de General Motors. Foto edh

De izq. a der: Gastón Gómez, Rodrigo López Castellanos, Alejandro Loera y Roberto Lerma, representantes de General Motors. Foto edh

De izq. a der: Gastón Gómez, Rodrigo López Castellanos, Alejandro Loera y Roberto Lerma, representantes de General Motors. Foto edh

El Banco Mundial pronostica un crecimiento levemente arriba del 2 % del Producto Interno Bruto (PIB) para El Salvador en el 2014, según el informe semestral sobre Perspectivas económicas en Latinoamérica.

Aunque las proyecciones presentan un alza en comparación al crecimiento registrado en 2013 de 1.7 %, según datos del Banco Central de Reserva (BCR), no supera el promedio de crecimiento de Latinoamérica de 2.5 %.

Esto indica que el país aun necesita un mejor impulso para su economía y la reactivación de diversos sectores que percibieron crecimientos bajos o decrecimientos al cerrar el año pasado.

Por otra parte, como forma de subsanar el bajo crecimiento del país, el presidente electo, Salvador Sánchez Cerén, ha expresado interés en mantener un diálogo abierto con la empresa privada para dinamizar la economía nacional.

Sin embargo, El Salvador es el país en Centroamérica que proyecta menor crecimiento, siendo Panamá el primero con un crecimiento de 7 % del PIB, según el Banco Mundial.

No obstante, el informe también refleja un pobre crecimiento en América Latina con un posible crecimiento de 2.3 % en 2014, por debajo del 2.4 % del año pasado, motivo por el cual el Banco reclama que se realicen diversas reformas en los países de la región.

De igual forma, el organismo multilatera reitera que Latinoamérica tendrá una desaceleración en los países emergente, la cual será tres puntos porcentuales menos en comparación con la media previo a la crisis financiera.

Augusto de la Torre, economista en jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, expresó que hay diversos motivos por los que la región verá un menor crecimiento.

Uno de los principales motivos es la creciente incertidumbre sobre el futuro de la economía china y los efectos que esta puede tener sobre los precios de las materias primas.

Según el informe, a esto se le suma "la creciente preocupación sobre el proceso de desapalancamiento que parece inevitable debido a la dramática expansión del crédito en el período post-2008".

De la Torre considera que entre los graves problemas de América Latina esta que los países tienden a "generar déficits externos por ahorro domestico bajo y consumo interno".

Pero la severidad de los choques externos es incierto y el impacto dependerá "del grado de exposición y de la capacidad que cada país de la región tenga para absorberlos", según el documento.

Más allá de la amenaza de la economía china, también se encuentra la débil recuperación en Europa y el lento crecimiento de Estados Unidos.

El problema -explica De la Torre- es que estos son factores fuera del control de los países de la región, pero se deben tener en cuenta debido a que son repercusiones de la globalización.

Para el economista, la desaceleración del crecimiento en Latinoamérica es evidencia de que la economía de la región se está estancando a un ritmo lento. Lo preocupante es que esto pase a ser más que un punto bajo y se convierta en una tendencia en el área.

Sin embargo, varios países presentarán crecimiento por arriba de la media como Panamá (7 %) y Perú (5.5 %) que se posicionarán con el crecimiento más alto de la región. Adicionalmente, Chile y Colombia, que tendrán un crecimiento superior al 3.5 %, funcionarán como motores para el subcontinente.

Esto demuestra un rendimiento económico variado por parte de los países, tomando en cuenta que Venezuela proyecta una contracción del 1 % de crecimiento, lo cual lo posicionará como el país con menor crecimiento en América Latina.

En 2014, los países emergentes dejarán de ser los que lideren el crecimiento de Latinoamérica; ante esto, el Banco Mundial se mantiene optimista, considerando que muchos países de la región podrían tener fluctuaciones en los ciclos de negocios, parecido a las que se perciben en las economías avanzadas.

Esto también permite que los países tengan más margen de maniobra para poder adoptar políticas monetarias y cambiarias.

No obstante, la región al potenciar la demanda interna, logró mayor integración del sistema financiero, lo que ha convertido a muchos países menos vulnerables a choques externos.

Otro factor que ha vuelto a Latinoamérica más resistente a los choques externos ha sido la reequilibración de la forma en que se financían los países. Ahora en día, la región ya no depende tanto de los créditos de los bancos internacionales y se enfoca en una inversión más directa.

Ante esto, Augusto de la Torre explica que los "temas claves para Latinoamérica son el rol de la inversión extranjera directa y las remesas". Esto ha ayudado a que la región, en lugar de pedir prestado, se ha convertido en prestamista.

El informe detalla que "Latinoamérica equilibró sus fuentes de financiamiento, alejándose de los flujos de cartera y del crédito bancario y moviéndose hacia la inversión extranjera directa y las remesas".

Aunque estos factores traen una mayor integración financiera a la región, también están sujetos a ciclos y podrían presentar contracciones en su crecimiento. Es por eso que De la Torre considera que el gran desafío para Latinoamérica será lograr que la inversión extranjera directa y las remesas no sean útiles sólo cuando hay problemas.

Según el Banco, ambos factores deberían actuar en la misma dirección, por lo que se deben intensificar las reformas para mejorar la competitividad a través de un incremento de la productividad.

También se debería implementar un mejor diseño de las políticas sociales en los presupuestos nacionales. Esto tipo de iniciativas podrían disminuir la presión fiscal proveniente de un bajo crecimiento económico.

Este es un reto importante para América Latina, que busca mantener un ritmo rápido de progreso social, similar al que tuvo durante la década pasada.

Se considera que para dinamizar los diversos sectores económicos, los países deben utilizar el potencial de la inversión extranjera directa y las remesas en políticas de innovación y productividad.

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