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Banca del país enfrenta mayores costos y riesgos

Zumma Ratings señala que refinanciamiento de créditos de consumo puede ser un riesgo, así como un aumento de costos.

U.S. dollar notes are piled up after counting at a bank in Seoul

Calificadoras internacionales coinciden en señalar la estabilidad de la banca y los grandes retos que enfrenta. | Foto por LJW/WY

U.S. dollar notes are piled up after counting at a bank in Seoul October 22, 2008. The South Korean won fell against the dollar on Wednesday as deepening fears of a global recession outweighed relief from billions of dollars in financial support pledged by the country this week. REUTERS/Lee Jae-Won (SOUTH KOREA)

El crecimiento del sistema bancario en El Salvador se está haciendo más lento producto de la baja actividad económica y mayores costos, señaló la clasificadora de riesgo Zumma Ratings en su informe de desempeño y perspectivas para 2016.

En el documento se destaca que la banca salvadoreña, siendo el segundo sistema más pequeño de Centroamérica, tiene el reto de volver a niveles de crecimiento que lo coloquen entre los primeros de la región.

En su análisis, Zumma Ratings indicó que el crecimiento de los préstamos ha sido menor al alcanzado en los años 2012 y 2013. Según las cifras que retomó de la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF), esta cartera creció cerca de $500 millones en 2012, unos $700 millones en 2013 y $450 millones en 2014.

Para diciembre de 2015 la cartera de préstamos brutos sumaba $10,848 millones, una cifra superior en $436 millones comparada con 2014.

El análisis explica que debido a la baja actividad productiva, son los préstamos de consumo los que mantienen este crecimiento. Es más, la clasificadora indica que un mayor refinanciamiento del crédito de consumo podría convertirse en factor de riesgo para el sistema.

Según la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa), a octubre de 2015, el refinanciamiento de préstamos de consumo sumaba $3,676 millones, unos $248 millones más que octubre 2014.

Sin embargo, esta gremial consideró que la tasa de morosidad se mantiene baja y por lo tanto el refinanciamiento aún no se puede considerar factor de riesgo. 

“De acuerdo con las políticas de riesgo tratamos de dar los préstamos que se pueden porque sentimos un compromiso con la población”, respondió el presidente de Abansa, Armando Arias. Además añadió que para aprobar un refinanciamiento cada caso se evalúa de forma particular.

Por su parte, el economista Luis Membreño dijo que no ve un gran riesgo pues el refinanciamiento forma parte natural de los negocios bancarios.

“No veo una tasa de refinanciamiento demasiado alta. Además la mora se reduce porque se refinancia. Una cosa alimenta a la otra”.

Aún con poca inversión y préstamos del sector productivo, Zumma Ratings reconoció el esfuerzo de la banca en incentivar la economía frente a una menor inversión extranjera en El Salvador. 

“La estrategia del crédito no ha estado vinculada a una recuperación en la actividad económica sino más bien la estrategia de la banca de procurar sostener o ampliar la rentabilidad de algunos sectores”, explica el documento.

Mayores costos

El segundo riesgo sobre el que la clasificadora llama la atención es el incremento del costo por intermediación financiera y de las líneas de créditos obtenidos con banca extranjera.

Según Zumma Ratings, a diciembre 2015, los costos de intermediación sumaban $397 mil, cuando en 2014 eran de $341 mil.

La clasificadora explicó que en su mayoría el sistema bancario usa los depósitos para mantener el flujo de préstamos, pero llamó la atención sobre un posible impacto en el financiamiento a través de créditos internacionales ahora que aumenta la tasa de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos.

Sobre este punto, Armando Arias dijo que en el caso salvadoreño es el riesgo país lo que más influye en el encarecimiento de préstamos.

“El tema fundamentalmente es el riesgo país. Entre más riesgo prevén los mercados internacionales, más caro es el dinero”, dijo Arias.

Según comentó, el alto endeudamiento que maneja el Estado influye más en el encarecimiento de las tasas de interés. Las tasas de las Letras del Tesoro, por ejemplo, eran de 2.9  % en enero del año pasado. Ahora son de más de 6 %. Este riesgo país también afecta a los préstamos de bancos y empresas.

Luis Membreño añadió que el financiamiento vía préstamos internacionales aún es muy poco como para tener un gran impacto.

“En el país hay más de $10 mil millones en depósitos. Lo que hay en líneas de crédito del exterior son como $1,400 millones, creo yo... Los depósitos comprenden la mayor parte”, explicó.

De acuerdo con el economista, una ventaja es que el país utiliza tasas de interés variable. “Si llegara a subir bastante la tasa de interés, se puede trasladar legalmente al consumidor. Ahora, hay ahí otros temas de mercado y competencia pero está esa facilidad”, comentó.

Por otro lado el informe indica que la mezcla de todos estos factores está afectando la rentabilidad de los bancos, la cual ha alcanzado sus menores niveles en cinco años.

En 2015 la utilidad neta fue de $156.9 millones, mientras en 2013 fue de $222.3 y en 2011 fueron $195.6 millones.

El presidente de Abansa reconoció este aspecto adverso para el sector bancario. De una rentabilidad sobre patrimonio de 12 % se ha pasado a un 7 % aproximadamente, comentó Arias.

“Es parte de la desactivación que existe en la economía nacional. Sin ser un aspecto preocupante...  la solvencia y sanidad del sistema financiero es importantísima para el país”, expresó Arias.

En general, el análisis resalta que pese a la reducción en su crecimiento, la banca se mantiene sólida en sus niveles de capitalización y solvencia. Señala además que entre sus limitantes y retos está la baja actividad económica y los menores niveles de rentabilidad. 

En opinión de Armando Arias desarrollar la economía nacional implica atender otros problemas serios como la delincuencia y la estabilidad política.

“La situación de inseguridad personal tiene mucha influencia en esto, también el hecho de que los incentivos tienen que darse y debe existir un mayor diálogo y cooperación entre sector privado y gobierno”, comentó el presidente de Abansa.

En diciembre pasado la calificadora Fitch Ratings llegó a conclusiones similares en sus perspectivas económicas para los bancos de la región.

Sobre El Salvador Fitch publicó que este año los bancos enfrentarán un clima económico adverso e indicó el riesgo de que la baja actividad productiva puede llevar, en algún momento, a un incremento en la morosidad o el vencimiento de préstamos.

Fitch Ratings además estimó que la creación de impuestos, como el de las operaciones financieras, reduce y tiene un efecto negativo en la actividad del sector, aumentando sus costos.

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