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Apuestan por renovables ante alto costo de energía

b La industria local, principalmente maquila, ha comenzado a invertir en fuentes renovables La industria local, principalmente maquila, ha comenzado a invertir en fuentes renovables

Una textilera, en el municipio de Apopa, optó por instalar paneles solares para ahorrar energía. foto edh / marlon Hernández

Una textilera, en el municipio de Apopa, optó por instalar paneles solares para ahorrar energía. foto edh / marlon Hernández

Una textilera, en el municipio de Apopa, optó por instalar paneles solares para ahorrar energía. foto edh / marlon Hernández

El sector privado sostiene que la energía de El Salvador está entre las más caras de Centroamérica, poniendo en desventaja competitiva a la industria nacional respecto a sus pares en la región en donde los costos son más baratos.

Según datos de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), una empresa que trabaja de 6:00 a.m. a 6:00 p.m. paga $0.22 por kilovatio hora, cuando en otros países de la región la tarifa ronda entre los $0.07 y $0.09, lo que deja en desventaja a los locales.

El impacto en los costos de la energía en la factura de energía de las empresas puede llegar hasta un 65 % —aunque varía dependiendo del rubro—, afirmó Javier Simán, presidente de la ASI.

Las más afectadas por los altos costos son las textileras, que compiten con países asiáticos en donde los gobiernos financian la energía eléctrica. En Vietnam, por ejemplo, sólo se pagan $0.04 por kilovatio hora, y en EE.UU., $0.06.

Por esa razón, varias industrias han comenzado a ejecutar proyectos de energía renovable, mientras que otras están en proceso de iniciarlos.

Las principales fuentes de energía renovable a las que han optado las empresas son biomasa y la energía solar.

En la actualidad, unas cinco compañías (en especial del rubro textil) poseen calderas de biomasa, las cuales generan un vapor que es aprovechado en los procesos industriales para generar electricidad. Y existen otras cinco empresas que están instalando sus calderas de biomasa porque generan un ahorro en la factura de combustible. El costo de este último es tres veces mayor que el recurso renovable, comentó Simán.

En nuestro país, los primeros en utilizar la biomasa como fuente de energía fueron los ingenios azucareros, en donde ocupan el bagazo que sobra de la zafra, lo queman para producir vapor a alta presión y así generan energía para su propio consumo.

De hecho algunos ingenios salvadoreños están ampliando la capacidad de generación de biomasa e incluso están buscando nuevas fuentes alternativas, además del bagazo de caña. La industria aún no ha llegado a producir energía con biomasa, pero existen iniciativas privadas que ya contemplan hacerlo. Por ejemplo, en American Park ya confirmaron que el proyecto de energía renovable, que consiste en el reemplazo de calderas búnker por calderas de biomasa ("King grass"), se encuentra en negociación, pero que se podría finiquitar en octubre próximo.

Este tipo de proyectos, a su vez, contribuiría al rescate de tierras ociosas, que se pueden utilizar para la siembra del zacate llamado "King grass", el cual será el insumo principal en la generación de la biomasa.

En cuanto a la ventaja de los paneles solares, Simán destacó que estos generan energía para unas seis horas durante el día y eso permite disminuir el consumo de energía de la red.

Además en la actualidad la tecnología solar es más eficiente, hay más proveedores y los costos de inversión son más accesibles, porque un kilovatiop instalado cuesta alrededor de $2.50. Es por ello que unas 12 empresas —aglutinadas en la ASI— tienen entre sus planes de inversión la instalación de paneles solares.

Ambos sistemas han permitido que las empresas disminuyan el consumo de energía de la red y, por ende, han comenzado a reflejar importantes ahorros en su factura eléctrica, tal como lo ha experimentado una textilera que opera en el municipio de Apopa, que comenzó a invertir en proyectos de energía renovable en 2008.

Estas empresas también han invertido en programas de eficiencia energética, como el que ofrece la ASI.

En los cuatro años que lleva dicho programa, unas 100 empresas han logrado reducir su factura energética en el 20 %, pues han invertido en luminarias de nueva tecnología, motores más eficientes y en variadores electrónicos para que las bombas no consuman demasiada energía, inversiones que se recuperaran en uno o dos años.

Simán dijo que si bien no existe una ley de energía renovable hay iniciativas para apostarle a nuevas fuentes de energía renovable y así disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.

Al respecto de esas iniciativas, el Consejo Nacional de Energía (CNE) informó que el 30 de agosto pasado concluyó el proceso de compra de las bases de licitación para la generación de 15 megavatios (MW) de energía.

En esa ocasión, 74 empresas retiraron las bases para participar en la licitación para construir pequeñas hidroeléctricas, plantas de biomasa y fotovoltaicas. La energía que generen se interconectará a la red. Se estima que los contratos con las empresas ganadoras de la licitación se firmarán en enero próximo. El inicio del suministro de energía por 15 megavatios proveniente de proyectos de menor escala, está programado para 2015 y 2016, dependiendo del tipo de tecnología.

Se estima que a finales de septiembre se lanzará una segunda licitación para grandes proyectos de energía renovable. Se busca la generación de 100 MW de fuentes no convencionales, como tecnología eólica y fotovoltaica.

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