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Albanisa "diversifica" negocios de Petrocaribe

b Se ha construido una red de plantas térmicas generadoras de electricidad

La compañía Albanisa continúa expandiendo negocios en varios sectores de la vida económica de Nicaragua.

La compañía Albanisa continúa expandiendo negocios en varios sectores de la vida económica de Nicaragua.

La compañía Albanisa continúa expandiendo negocios en varios sectores de la vida económica de Nicaragua.

Las investigaciones periodísticas han permitido "iluminar" un poco las tinieblas y la opacidad con que se manejan los recursos de la cooperación petrolera venezolana que por casi US$3,500 millones, según datos oficiales del Banco Central de Nicaragua, ha recibido la administración de Daniel Ortega desde el 2008 hasta el 2013.

Desde entonces, ALBA de Nicaragua (Albanisa), la empresa mixta de capital venezolano-nicaragüense, ha crecido hasta convertirse en un emporio que sólo responde a Daniel Ortega en Nicaragua, y a los hombres de confianza del desaparecido presidente de ese país, Hugo Chávez.

Uno de los primeros negocios con los que Ortega comenzó a mostrar sus "dotes empresariales" fue la construcción de una red de plantas térmicas generadoras de electricidad, financiadas en su mayoría por Venezuela, así como por una donación de US$30 millones entregada por Taiwán, que también cayó en la órbita de Albanisa.

En este momento, la empresa mixta posee una capacidad nominal de generación de 335.4 megavatios, de los que 44 son eólicos, mientras que los restantes 291.4 Mw. son de fuente térmica y están entre la energía más cara que consume el país.

En paralelo, comenzó un negocio exclusivo de importación de petróleo para refinar, así como de combustibles refinados, conservando para sí la distribución (y parte del almacenamiento) de esos combustibles.

Por si las ganancias de ese negocio no fueran suficientes, el economista Adolfo Acevedo ha demostrado que el país paga un sobreprecio de hasta US$17 por barril de petróleo. La administración Ortega nunca explicó ese pago adicional.

Luego, en el 2008, la empresa compró el hotel Seminole, propiedad de la tribu estadounidense del mismo nombre, por una suma calculada entre US$10 a US$12 millones, que incluyó el negocio de 85 habitaciones ubicado en el centro de Managua, dos fincas ganaderas con 4,300 acres de extensión y tres mil cabezas de ganado de alta calidad, incluyendo un centro de mejoramiento genético.

Albanisa también se ha hecho con el control de cinco canales de televisión y numerosas emisoras de radio y agencias de publicidad que contratan millones de dólares en los canales oficiales, así como en gigantescos rótulos de carretera, incluyendo enormes pantallas de TV.

La lista la integran una agencia de seguridad física; la venta de una flota de centenares de buses donados por Rusia, que sólo pueden repararse en los talleres del ALBA, so pena de perder la garantía. También la venta de taxis de la marca Lada, que sólo pueden repararse en los mismos talleres citados.

En paralelo, ALBA-Forestal maneja un lucrativo negocio maderero en la enorme, poco habitada y poco desarrollada zona Caribe del país.

Hasta donde se sabe, Ortega y sus principales colaboradores son dueños (muchas veces a través de testaferros) de una empresa de Internet, laboratorios farmacéuticos, importan y distribuyen medicinas; han invertido US$221 millones en 6 años para construir una refinería que podría costar US$6,000 millones.

También acopian, producen y exportan alimentos, alquilan maquinaria de construcción, operan un negocio financiero a través de Caruna y se preparan para inaugurar su propio banco, entre otros proyectos.

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