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Agricultura se extingue en zonas de Costa Rica

En cinco cantones de ese país disminuyó la producción agrícola, según el Instituto de Estadística y Censos

BID lanza plataforma financiera para agricultura de Latinoamérica

La iniciativa del BID surge para responder al “desafío de alimentar a los 9,000 millones de personas que habitarán la tierra en el año 2050”. foto edh / archivo

BID lanza plataforma financiera para agricultura de Latinoamérica. foto edh / archivo

SAN JOSÉ. Las áreas destinadas a actividades agropecuarias prácticamente se extinguieron en cinco cantones de Costa Rica, pues disminuyeron por encima del 78 % en los últimos 30 años.

Así lo demuestra una comparación de la cantidad de hectáreas dedicadas a la producción agrícola en 1984 y en 2014, de acuerdo con la información de los dos últimos censos nacionales agropecuarios publicado por La Nación.

En total, el país perdió en ese periodo un 21.6 % de su superficie destinada al agro.

La información, preparada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) a pedido de La Nación, indica que los cambios más evidentes se presentaron en Tibás, Escazú, Belén, Flores y Curridabat.

En Tibás, el área cultivada pasó de 695.3 hectáreas en 1984, a tan solo 4.3 hectáreas registradas en 2014, para una caída del 99.4 %.

En el caso de Escazú, la baja fue de 1,091 hectáreas en 1984, a apenas 57.6 hectáreas en 2014; en Belén cayó de 731 hectáreas a 66 hectáreas; en Flores de 811 a 199 hectáreas y, en Curridabat, de 946 hectáreas a 204 hectáreas, según revelaron los censos.

Al contrario, solo en nueve cantones se registró un aumento en la extensión dedicada a la producción agropecuaria.

Se trata de Coto Brus, Guatuso, Hojancha, Valverde Vega, San Mateo, Pococí, Talamanca, Limón y Tarrazú, todos ubicados fuera del Valle Central. Coto Brus pasó de tener 41,452 hectáreas en 1984 a 52,104 hectáreas en el 2014, el aumento mayor del país.

Las municipalidades de algunos cantones reconocieron que el cambio implica una mejoría en la recaudación del impuesto a los bienes inmuebles, al tiempo que conlleva retos en la prestación de servicios y convierte estas zonas en dormitorios y sitios con intenso flujo vehicular.

Irene Bravo, vicealcaldesa de Tibás, explicó que en ese cantón josefino apenas tienen tres terrenos de vocación agrícola y que el cambio dramático de uso de la tierra acarrea algunos problemas para ese gobierno local: la presión de la población por más áreas verdes, y por ser lugar de paso, un tránsito muy elevado.

Para Ana Lucía Hidalgo, vicealcaldesa de Flores, la posición geográfica de ese lugar le concede atractivo como dormitorio, además de ser un sitio con cualidades rurales. —Agencias

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