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Usuarios enfrentan tumultuoso proceso para sacar solvencia de la PNC

El desorden provocado por el poco espacio y personal insuficiente afecta a los cientos de personas que llegan cada día a retirar la solvencia de la PNC 

Antecedentes policiales

 Una fila de usuarios bajo el sol adorna la fachada de la oficina de antecedentes policiales.  | Foto por Archivo

 Una fila de usuarios bajo el sol adorna la fachada de la oficina de antecedentes policiales. 

¿Tiene que sacar la solvencia de la Policía?; entonces ármese de paciencia porque la fila es larguísima y las incomodidades muchas. Y como soldado prevenido vale por dos; aquí le narramos la experiencia y todo lo observado al hacer el trámite:

Frente a las oficinas, un portón cerrado y una fila de varios metros  es la imagen que da la bienvenida a los cientos de personas que llegan, cada día, a buscar sus solvencias de antecedentes policiales; muchos de ellos motivados porque ese documento les abrirá la posibilidad de un nuevo empleo. 

Sin embargo, la tristeza o desesperación en los rostros de los que están en la fila es tan evidente que hasta quienes van apretujados en los buses,  que pasan  frente a la Unidad de Registro y Antecedentes Policiales, les dedican una mirada de compasión. 

A pesar de que la Policía anuncia en su sitio web que el proceso para obtener la solvencia dura entre media hora a una hora, la realidad es que  el trámite le puede tomar una mañana o un día si se llega a caer el sistema electrónico que utilizan. 

El calvario apenas inicia con la cola de la calle

Como el avance de la fila es lento, los comerciantes, que se han colocado en los alrededores de la oficina, tienen una gran oportunidad de hacer su negocio.  

Fotocopias del DUI, fotos al minuto, folders y lapiceros hasta el alquiler de bancos  por $0.25 son algunos servicios.  

“Deme su DUI y le traigo la copia para que no se salga de la fila”, ofrecen con rapidez entre varios al que se acaba de sumar a la fila. 

También ofrecen tomarle fotografías “al minuto”, algunos de los que acceden a tomárselas realmente las necesitan, pero hay otros que son coaccionados a creer que ello es un requisito indispensable.  

Prepárese a enfrentar el poder de  persuasión de los vendedores 

Cuando alguien que ya iba en la fila acepta tomarse la foto, la vendedora se toma la molestia de decirle al resto de la fila que le respeten el puesto a su cliente, porque ya va a regresar a incorporarse. 

Los bancos de plástico apilados en una orilla de la acera parecen estar abandonados hasta que algún vendedor los ofrece cuando aparece alguna señora mayor de edad o alguna joven con un aire que la delata que no está acostumbrada a esas colas bajo el sol. 

La seguridad de la zona preocupa a algunos que revisan su celular. 

Aunque están a un lado de una oficina policial el portón está cerrado y el policía que hace guardia se asoma de vez en cuando porque también debe vigilar al interior de la oficina. 

“Si aquí mismo se han robado una moto de los policías”, dice con sorna uno de los vendedores mientras señala a la par de donde va la fila. 

Los que comienzan a acercarse al portón negro deben esperar a que el policía regrese; este solo deja entrar  a los que le muestran su copia del DUI, para marcar la hoja con un número. 

Entre varios solicitantes se murmura sobre personas que ayudan a obtener puestos más adelante... pero el policía los apresura.  
Otra cola para el pago de la solvencia ($3.50) los recibe al entrar a la oficina. 

El formulario, la factura y el vuelto son entregados al mismo tiempo y cada quien resuelve como puede con las cosas en sus manos mientras busca dónde llenar el documento. 

Las superficies planas son escasas, en una esquina hay unas mesas pegadas a una pared. Para usarlas hay que apretujarse entre varias personas más porque el espacio es insuficiente.  

Unas sesenta personas esperan en sillas, pero el resto siguen de pie, siempre haciendo filas que serpentean y se confunden entre los pasos que deberían estar siguiendo en el proceso. 

Varios de los usuarios tienen dificultades para llenar la hoja, ya sea porque les cuesta leer y escribir o porque no saben qué deben poner en algunos campos. 

Buscan ayuda, pero dentro solo hay dos policías uniformados que se dedican a revisar cuando las hojas ya están completas para dar su firma de aprobación. 

En el fondo hay una mujer, sin uniforme ni identificación, que también revisa las hojas y tiene sellos disponibles. 

Los que andan más perdidos acaban llegando donde ella, también los que se dan cuenta de que si logran su firma no deben hacer la fila para pasar con los otros policías. 

Además de ellos, solo hay otro agente de la PNC encargado de dar guía a las más de 200 personas concentradas al interior de la oficina, que cuenta con menos de diez metros de ancho en el área de espera.   

La mezcla de sudor de los que se tostaron afuera y  el sentimiento de irritación absorbe poco a poco a todos los  que siguen encerrados en la oficina. 

Una policía aparece cada cierto tiempo para llevarse una fila de los que están sentados, pero la espera para quienes se quedan parece más larga cada vez que ella se lleva un grupo.

Aunque hay tres aires acondicionados, ninguno funciona. Uno de ellos solo produce un sonido a motor atascado y al chequearlo marca 31 grados.   
De los tres ventiladores de techo que hay, solo dos funcionan. 

Las sillas de plástico están calientes por los sofocados cuerpos que pasan sobre ellas. 

Los usuarios se quejan de la falta de indicaciones, varios han confundido la fila del chequeo de los policías con la fila para sacar la fotografía. 
También hay quejas del poco espacio cuando les toca hacer doble fila apretados en una esquina. 

Cerca del mediodía los policías desaparecen y solo queda revisando las hojas la mujer que sigue sin ninguna identificación.  

La luz aparece para quienes son llamados a tomarse la foto. 

En los cubículos donde están los empleados que toman las fotografías, en la segunda planta, sí sirve el aire acondicionado.  Hay unos tres cubículos para tomar las fotos, cada trabajador anota los datos y toma la foto lo más rápido posible. 

Quienes empezaron la fila a las 9:30 comienzan a recibir sus solvencias a las 12:00.

Cerca de la única puerta, que funciona como entrada y salida, hay tres policías en un pequeño cuarto que reciben las solvencias impresas y se encargan de sellarlas. 

Una de ellas sale y las entrega llamando varios nombres al mismo tiempo, recomienda en voz alta que los revisen, pero la claridad de la vista no es la mejor después de haber pasado varias horas consumiéndose en el sopor. 

Muchas de las personas han pedido permiso en sus trabajos o lugares de estudio para poder sacar la solvencia  y todavía les hace falta el documento de Centros Penales. 

Salen apresurados de las oficinas de la PNC en busca de un medio de transporte. 

Hay taxistas afuera que saben su destino y les ofrecen por $5 un viaje a la oficina de Centros Penales o si lo quieren compartir entre varios, pero no todos llevan  suficiente dinero. 

Algunos se hacen conocidos de sus compañeros de espera y se van en grupo a la parada de buses con la preocupación de realizar otra fila similar en Centros Penales. 

Pero en la otra oficina aunque el espacio es mucho más pequeño, el proceso es más rápido. 

Al mediodía solo hay dos personas que toman los datos, de los cuatro puestos disponibles, otro trabajador más se encarga de recibir los documentos e ir llamando a los dueños. En aproximadamente 15 minutos logran entregarlos. 

Sudados, pero satisfechos, los usuarios salen con sus documentos, con la esperanza de que no tengan que volver a pedirlos en poco tiempo.

Problemas para entrega

Aunque Centros Penales no cuenta con un registro de cuántos certificados de antecedentes penales no han podido entregarse porque los usuarios aparecen con homónimos, sí informó que hay un promedio de cinco casos al mes que tienen problemas por poseer homónimos. Hay casos en los que el usuario no puede ser individualizado y debe comparecer ante un juzgado. También presentar un DUI dañado o vencido obliga a que se niegue la entrega del antecedente.

LOS PASOS PARA SACAR LA SOLVENCIA DE ANTECEDENTES POLICIALES Y PENALES

1) Hacer las filas
Los usuarios deben realizar una fila para poder ingresar a la oficina. Posteriormente deben realizar otra fila para pagar la solicitud de antecedentes. 

2) Llenar un formulario

El formulario cuesta $3.50 y debe llenarse con varios datos. Las mesas no son suficientes para todos los que necesitan escribir. 

3) Dos filas más 

Después de llenar los formularios el usuario debe hacer una fila para que un policía apruebe lo que llenó, luego otra fila más para pasar a la toma de la fotografía. 

4) Entrega de la solvencia

Tras tomarse la fotografía, llega la última espera para recibir la hoja de la solvencia y después buscar el camino para Centros Penales

“¿Por qué es tan pequeño el lugar? Siento que me estoy ahogando con tanta gente” , Usuario.
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