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Una cocina entre láminas pero con el menú más variado

Las vivencias de cuatro centros escolares de La Libertad, Santiago de la Frontera, de Santa Ana, Guaymango y Jujutla, de Ahuachapán, para llevar a cabo el refrigerio escolar.

Láminas y la pared del último salón de clases cubren la cocina de leña de este centro escolar de Jujutla.

Láminas y la pared del último salón de clases cubren la cocina de leña de este centro escolar de Jujutla.  | Foto por Mauricio Cáceres

Láminas y la pared del último salón de clases cubren la cocina de leña de este centro escolar de Jujutla.

La cocina del Centro Escolar Dr. Sixto Alberto Padilla, de Jujutla, Ahuachapán, fue demolida años atrás para dar espacio a más salones.

Pero la necesidad de proveer de un refrigerio a los niños llevó a que ocuparan el único lugar que quedaba al final de la escuela. La cocina de leña está colocada sobre ladrillos y una mesa de cemento que se había hecho para los estudiantes. 

Cuando hace viento les cuesta que encienda el fuego y cuando llueve muy fuerte les azota el agua, pero nada detiene a las madres que llegan a preparar los alimentos.

Pese a los pocos recursos, entre ellas ponen otros ingredientes o Dagoberto Chacón, encargado del programa de alimentos, lleva de su casa para que el menú no se limite a frijoles y arroz. Han llegado hasta servir arroz con pollo.

El centro ya tiene un nuevo edificio con cocina, aunque aun no pueden trasladarse, les preocupa que es de gas y no tienen

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