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La “teacher” y sus alumnos inmigrantes

Ejercía la profesión en Cuba pero su salario no era lo suficiente para sobrevivir y por eso decidió dejar la isla.

La “teacher” y sus alumnos inmigrantes

Rafaela Benítez Vega, de 52 años, mantiene su espíritu de enseñar intacto. Hace las tareas de una ama de casa en el albergue del Colegio Bilingüe: cocina, lava, barre y plancha. Pero en las noches aparta un tiempo y enseña el Inglés a pequeños grupos de cubanos que están albergados esperando viajar hacia los Estados Unidos.

La “teacher”, como de cariño la llaman sus paisanos, es maestra de Inglés desde hace 27 años. Ejercía la profesión en Cuba pero su salario no era lo suficiente para sobrevivir y por eso decidió dejar la isla.

“Yo quiero transmitir mis conocimientos a los cubanos que están en este difícil camino hacia Estados Unidos. Para cuando lleguen a ese país, sepan responder o mantener una comunicación y no sean vistos como ignorantes”, dice la cubana.

Rafaela es una de las cocineras del albergue. A diario, a pesar del duro trabajo de preparar comida para 400 personas, aún le quedan fuerzas para enseñar Inglés en la noche. “Si es por el bien de los cubanos no me importa morirme de cansada. Doy todo por mis hermanos”.

La maestra usa una pizarra de uno de los salones del colegio. La pizarra atestigua de qué trató la clase anterior. A un lado, de forma permanente, están escritos el abecedario y los números. La clase anterior trató de los saludos: buenas tardes, buenas noches y pequeñas conversaciones en inglés.

“Estamos buscando la libertad. Esa libertad que nos han reprimido durante muchos años en Cuba. Yo soy maestra y me he desgastado trabajando y mi salario y condiciones de vida no son buenas”, narra la inmigrante

La maestra viaja sola, no tiene hijos y dice que solo ha dejado a su madre y hermanos en Cuba. Afirma que sus hijos son todos esos cubanos que hacen la travesía.

“Acá hacemos de todo. Me siento bien dando mis conocimientos a los inmigrantes y al mismo tiempo preparando la comida todos los días”, dijo esta cubana resumiendo su rutina en un albergue costarricense.

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