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Sofi, una guerrera que libra una batalla contra el cáncer

Es una joven sobreviviente, lleva cuatro años luchando contra la leucemia

foto edh / JORGE REYES

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"En medio de la tormenta y aunque la situación se vea oscura hemos salido adelante con la fe puesta en Dios", explicó Herbert, esposo de Sofi.

Él la describe como una mujer llena de entusiasmo y con una sonrisa que jamás borra de su rostro, pese a librar desde hace más de cuatro años una dura batalla contra el cáncer en la sangre.

Herbert recuerda que cuando en 2010 le diagnosticaron leucemia a su esposa sintió que todos los sueños y las metas que se trazaron juntos podrían venirse abajo, pero comprendieron que la verdadera lucha por la vida había iniciado ese año.

Sofi, en ese entonces de 29 años, tenía unas enormes ganas de vivir y no iba a dejarse vencer. Con su mirada puesta en Dios decidió pelear por su vida para no dejar a su hijo, a su esposo y a su madre.

Después de un año de quimioterapias y muchas noches sin poder dormir, empezaron a ver una luz de esperanza. Y cuando pensaron que Sofi le estaba ganando la batalla al cáncer, en diciembre de 2013 su estado de salud decayó.

"El 24 de diciembre de 2013 estábamos en un laboratorio para que se hiciera un hemograma, tenía seis de hemoglobina, cuando lo normal era 12, tenía una anemia profunda", explicó Herbert.

El diagnóstico del médico volvió a poner a prueba la fe de la familia Maradiaga. Las transfusiones de sangre ya no serían suficientes para Sofi, la única solución: un trasplante de médula ósea.

El tipo de leucemia, linfoblástica aguda, hizo que esta guerrera recayera muy rápido y la enfermedad regresara más agresiva.

En medio de la tormenta recibieron la mejor noticia, el único hermano de Sofi, resultó ser compatible para realizar el trasplante. "Eso fue un milagro de Dios", explicó Herbert.

El rostro de Maura, la madre de Sofi, irradia mucha esperanza al decir que su hijo le podrá salvar la vida a Sofi.

Sin embargo doña Maura no oculta su tristeza, sin contener las lágrimas relata lo impactante que es ver a su hija en una cama y la impotencia de no poder hacer nada para ayudarla, tal y como lo hacía cuando era una niña.

En las últimas semanas, la vida de Sofi ha pendido de un hilo debido a las agresivas quimioterapias.

"Ha estado a punto de morir, porque sus niveles de defensa son bajos, las plaquetas están también bajas pese a que le hacen transfusiones cada 12 horas", dice.

En enero empezaron a tocar las puertas de hospitales en el exterior para que le realizaran el transplante. Finalmente, un hospital en Estados Unidos se interesó en el caso.

"Llamamos a Brasil, México, España y otros países donde se hacen trasplantes, pero algo que nos pareció feo es que dijeran que el país no es apto para realizar un trasplante. Eso nos dolió y nos dio coraje", reflexiona Herbert.

El trasplante de médula está programado para el 30 de abril. Pero el costo de la intervención sobrepasa la capacidad económica de la familia; necesitan $100 mil.

Actualmente realizan una serie de actividades para recaudar fondos. La familia corre contra el reloj para llevar a Sofi a Estados Unidos.

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