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"Sin participación estatal, LaGeo es un agujero negro"

En esta entrevista exclusiva, el expresidente de la Cel advierte de los peligros que afrontará El Salvador si no se reactiva la inversión en el sector eléctrico. En el caso LaGeo, dice, el peligro está en la pérdida de control estatal

Guillermo Sol Bang compareció el pasado 10 de abril ante la comisión especial que investiga el contrato entre Cel y Enel Green Power, el cual él firmó en junio de 2002. Foto edh /mario amaya

Guillermo Sol Bang compareció el pasado 10 de abril ante la comisión especial que investiga el contrato entre Cel y Enel Green Power, el cual él firmó en...

Guillermo Sol Bang compareció el pasado 10 de abril ante la comisión especial que investiga el contrato entre Cel y Enel Green Power, el cual él firmó en junio de 2002. Foto edh /mario amaya

Lo que está en juego es el país, dice Guillermo "Billy" Sol Bang, el expresidente de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica de El Salvador (Cel), y al decirlo se refiere a un caso que ha estado al centro de la atención pública y que es investigado por una comisión especial en la Asamblea Legislativa: un contrato pactado entre el Estado y la empresa italiana Enel Green Power en junio de 2002, un asocio público privado diseñado para incrementar rápidamente y a bajo costo la generación de energía geotérmica en El Salvador. Sol Bang lideró el proceso de crear el asocio público privado que, hasta la fecha, conforma LaGeo y que la transformó de una empresa con pérdidas anuales a una que genera grandes réditos para el país.

¿Qué ventaja tenía convertir a la generadora de energía geotérmica, LaGeo, en un asocio público privado?

El interés nacional y el interés nuestro era generación de energía eléctrica, sostenible y limpia, al menor costo posible, para el beneficio del pueblo. Y ya lo estamos viendo en los rendimientos de la planta y en los rendimientos de la generación y por el efectivo que le está generando a INE en este momento. Tuve una información de que ya ha pasado de 200 millones de dólares.

Y esto, ¿no lo podía haber hecho el Estado por sí solo?

Sí, podríamos haberlo hecho, pero el tiempo habría sido demasiado largo y habríamos tenido limitaciones crediticias. Nos habríamos entretenido muchísimos años. Enel vino a invertir y lo logró en meses plazo.

Cuando el Estado se involucra en este tipo de asocio, se asume desde un principio que el privado va a tener ganancias, ya sea con LaGeo o con el Puerto de La Unión.

Lógico. Nadie invierte a perder. En cualquier asocio público privado, la empresa participante va a adquirir el derecho a recibir los dividendos que genere con sus inversiones y disponer de ellos como decida. El ejemplo clásico de un asocio público privado es el caso de Enel en LaGeo. Enel en sí, es un asocio público privado mundial, en la que 70% es privado y el 30% es público, del Estado italiano.

¿Por qué se necesitaba inversión extranjera en la geotermia?

Ahora, por ejemplo, un pozo cuesta 6 millones de dólares. Ese es el problema del sector eléctrico: se tiene que invertir permanentemente. Antes, cada diez años Cel montaba una hidroeléctrica y siempre se mantenía reserva. En las últimas dos administraciones no ha sido así. Lo que nos está evitando una crisis energética hoy es la poca demanda, porque no hay crecimiento económico.

Es decir, que si lográramos la forma de reactivar el crecimiento económico, ¿de repente estaríamos con carencia de energía?

Entraríamos en déficit, sería una situación muy peligrosa.

¿Quién tiene la culpa de eso?

Parte de la culpa está en la falta de planificación en el sector eléctrico y porque no se le ha permitido usar sus ingresos para su desarrollo. Si en vez de meterse en este litigio que de cualquier manera perdió, el país se hubiera metido en el plan de inversión conjunta con Enel estaría diferente la situación energética. Tendríamos ahora alrededor de 40 MW geotérmicos más instalados. ¿Cuánto cuesta al día esa generación? Las dos últimas administraciones han cometido dos pecados: detener la inversión en geotermia y no invertir ni avanzar en la generación de energía hidroeléctrica. El interés nacional se ha ido por la ventana. El Chaparral está paralizado y ahora tiene un costo muy alto. Cuando nosotros iniciamos El Chaparral costaba alrededor de 160 millones de dólares. Todavía no ha arrancado y ya andan cerca de haber gastado eso. La relación costo/beneficio ya no es positiva.

¿Habría que regresar al plan de inversión geotérmica que el arbitraje internacional puso en suspenso?

Así es. Tenemos que hacerlo, porque lo que está en juego no es el asocio público privado con Enel, lo que está en juego es el país. La belleza que tiene la asociación con Enel es que podemos generar energía a bajo costo, limpia y sostenible. La sostenibilidad depende de la tecnología. Enel tiene un campo geotérmico funcionando desde 1907. Los campos geotérmicos necesitan tecnología avanzada. Fui con el ingeniero Antonio Rodríguez (el exgerente general de LaGeo), a visitar los campos geotérmicos más grandes del mundo, en California, al norte de San Francisco. Ahí han perdido su capacidad por sobre explotación. Están generando entre el 60 y el 70 % de lo que podrían estar generando de acuerdo a la capacidad instalada. En Ahuachapán no pudimos recuperar capacidad instalada por la forma en que explotábamos los pozos antes. La generación de geotermia es algo que se controla día a día y se tiene que hacer bien y con tecnología sofisticada.

Si hay una posible inconstitucionalidad y si hay una privatización encubierta en este caso, ¿ocurrió con el traspaso a INE de las acciones que Cel tenía en LaGeo?

Lo dije desde el inicio: hasta que se realiza el traspaso de acciones de Cel en LaGeo a INE fue que empezó la batalla contra Enel. Hay correspondencia del expresidente de la Cel, Nicolás Salume, felicitando por la relación que había entre los italianos y Cel. Pero llega el traspaso de las acciones y empieza una batalla para lastimar a los inversionistas italianos. ¿Cómo llegó la orden de que se transfirieran esas acciones, que son bienes del Estado? Simplemente con un acuerdo de junta directiva. Ahí empezó una privatización encubierta y, posiblemente, una inconstitucionalidad. Esto es lo que las comisiones de la Asamblea y la Fiscalía deben investigar.

Usted creó INE. ¿Se creó esta sociedad anónima con el propósito de convertirla en socia de LaGeo y traspasarle las acciones del Estado?

No, nunca. Cuando nosotros transferimos acciones para la privatización de la distribución de energía eléctrica necesitamos 11 acuerdos legislativos. INE es una empresa que fundamos en mi tiempo para una contingencia. Estábamos previendo un desfase en la generación de energía térmica dado que la empresa que la generaba, Duke Energy, iba a sacar de comisión parte de su equipo. Este fue el proyecto Talnique, pero nunca lo echamos a andar porque Duke reaccionó rápido y trajo los equipos nuevos y no se dio el desfase. INE no tuvo nada que ver con LaGeo.

¿Por qué considera peligroso que las acciones de Cel en LaGeo se hayan traspasado a INE?

Primero, esto es peligroso en el sentido de que el manejo de los recursos, ¿quién lo va a auditar? ¿Quién lo va a controlar? Segundo, es peligroso porque existe la posibilidad, y no nos engañemos, de que INE puede, como una S.A. de C.V., vender esas acciones a cualquiera, a los que tienen una enorme caja chica. Estas son las acciones más valiosas que tiene el Estado. Yo creo que por ahí está lo que se está tratando de ocultar.

Cuando Cel tenía acciones en LaGeo, ¿qué mecanismos controlaban el destino de los dividendos?

Además de la Corte de Cuentas, la junta directiva de Cel era controlada por representantes de gobierno y de la empresa privada que vigilaban el destino de los dividendos. Y en ese tiempo yo escogía a las mejores personas que estuvieran en la junta directiva. Al grado que me hacían trabajar duro a mí. El personal tenía terror de asistir a las juntas directivas porque sabían que los iban a cuestionar. Lo mejor del sector empresarial estuvo conmigo en la junta.

¿Significa esto que el candado principal de control de los recursos geotérmicos en LaGeo era el hecho de que el Estado, a través de Cel, era el socio de LaGeo?

Con el traspaso de las acciones de Cel a INE, el Estado ya no tiene control directo y auditado de su participación en LaGeo. Mucho menos la sociedad civil, que ya no tiene participación en la junta directiva de Cel. Eso cambia el panorama.

Si se acata el laudo, ¿el Gobierno estaría obligado a revertir el traspaso de acciones, de INE a Cel?

Así es. Porque Cel ya no tiene control en LaGeo, lo tiene INE. Cualquier acuerdo que se dé, ¿qué fuerza tiene el gobierno cuando está representado por una sociedad anónima y no por una institución controlada por el Estado? Sin participación estatal LaGeo es un agujero negro.

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