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Roberto Rubio: "Ataques a Sala Constitucional complican la ayuda de EE. UU."

Director de Funde y Transparencia Internacional, capítulo El Salvador, dice que hay preocupación en sectores de los partidos demócrata y republicano, con los que se ha reunido sobre la escalda de inseguridad en el país y la región; también quieren a

Roberto Rubio, (derecha) en una de sus participaciones en la Oficina de Washington para Asuntos Latinos (WOLA)

Roberto Rubio, (derecha) en una de sus participaciones en la Oficina de Washington para Asuntos Latinos (WOLA)

Roberto Rubio, (derecha) en una de sus participaciones en la Oficina de Washington para Asuntos Latinos (WOLA)

El director ejecutivo de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), Roberto Rubio, también titular de Transparencia Internacional Capítulo El Salvador, fue invitado a Washington DC para exponer en una serie de reuniones en instancias del Gobierno de los Estados Unidos, como el Departamento de Estado, el Congreso y algunos centros de análisis, la situación de nuestro país que busca obtener parte de los fondos del plan Alianza para la Prosperidad que se tiene en discusión en el legislativo estadounidense.

Rubio conversó con El Diario de Hoy en uno de los espacios de la apretada agenda de trabajo junto a otros representantes de Honduras invitados que acudieron a la cita para exponer sus puntos de vista ante las autoridades del donante externo para ese megaproyecto del Triángulo Norte.

El funcionario, quien mantiene una posición crítica ante la actual gestión del gobierno de Salvador Sánchez Cerén considera que los fondos deben ser dados al país con mecanismos estrictos de supervisión y resultados, con la premisa que los tres países y en especial en El Salvador, debe dar muestras de estar dispuesto a combatir la corrupción y de respetar el sistema democrático.

¿Qué temas están tratando en esta visita con delegados de Honduras y con qué personas se han reunido aquí en Washington?

Esta es una delegación de los capítulos de Transparencia Internacional del Triángulo Norte. Aunque solo hemos venido de Honduras y El Salvador, nos han pedido nuestros puntos de vista sobre la situación del país y el segundo es para tratar el tema de la Alianza para la Prosperidad. Hemos tenido reuniones con la gente del Departamento de Estado, con el señor Francisco Palmieri (Subsecretario para Centroamérica y el Caribe) quien ha destacado el trabajo de Transparencia Internacional en la región, es uno de los funcionarios muy conocedor de la región. También nos reunimos con el equipo del despacho del vicepresidente Joe Biden, que abarca el Consejo de Seguridad Nacional, además del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y de la Cámara de Representantes.

¿Qué temas les han pedido exponer?

Nosotros hemos dado nuestro punto de vista ante las preocupaciones que hemos notado entre asesores de congresistas tanto demócratas y sobre todo republicanos que piensan que no hay que darle dinero a gobiernos que son corruptos e ineficientes. Ese es el ambiente que se respira en buena parte de sectores del Congreso, no en todos; de hecho la primera discusión que se dio en la Cámara anuncia que va ser difícil, porque una comisión sólo dio el visto bueno para la aprobación de cerca de $200 millones y no los $1 mil millones que ha solicitado el presidente Barack Obama para los tres países. Aunque esto puede cambiar porque es sólo una primera discusión.

¿Entiendo que los políticos en Washington ven oportuno apoyar a los países nada más para resolver los problemas de inseguridad? Efectivamente, ahí se ha concentrado la discusión; a nosotros nos parece un error decir que sólo se concentre ahí la ayuda y no se vaya a otros temas. También en el sector republicano están muy enfocados en medidas que tiendan a detener la migración ilegal desde nuestros países, simplemente lo están viendo como un tema fronterizo.

¿Pero hay receptividad a los planteamientos que ustedes traen?

Sí, esa es nuestra intención porque la discusión que hay en el Congreso y el Departamento de Estado está atrapada en una visión bastante dualista y que no tiene mucha salida: los que se oponen dicen que no quieren dar ayuda porque son gobiernos corruptos e ineficientes, y los otros consideran que hay que dar dinero porque si no lo hacen seguirá la migración irregular. Nosotros sí queremos que se dé la ayuda a los países del Triángulo Norte, porque creemos que nuestros países lo necesitan, pero tiene que estar condicionada con señales contundentes en materia de avance en la lucha contra la corrupción y en institucionalidad democrática, son factores que los países del Triángulo Norte deben reforzar para obtener esos fondos, si realmente los queremos.

¿Los representantes en Washington están viendo a los tres países en igual condición?

No, hay diferencias, Honduras por ejemplo está dando mejores señales y es el que va más avanzado. Su presidente (Juan Orlando Hernández) ha viajado en dos oportunidades a Washington. También este país ha dado buenas señales arriba y abajo, con las movilizaciones ciudadanas contra la corrupción y arriba con la orden de captura de la vicepresidenta del Parlamento, han extraditado narcotraficantes; está dando buenas señales Honduras, aunque todavía existen muchos niveles de impunidad y no hay duda que es el país que se nota que está muy interesado en recibir esos fondos.

¿También sus colegas del vecino país han señalado como positivo el diálogo franco para mejorar los niveles de transparencia?

Sí, a pesar de los niveles de corrupción que existan, pero el presidente (Hernández) ha firmado una carta de compromiso con Transparencia Internacional de Honduras, y hay unos puntos que ellos están dialogando con el mandatario y le dicen las cosas que no son correctas y se reconocen los avances.

¿Qué pasa con Guatemala, que además ha estado ausente en esta visita conjunta?

Digamos que ahí no se ve al presidente muy metido en esto, porque va de salida; más bien en Guatemala estamos viendo una movilización ciudadana desde abajo que está produciendo cambios importantes. La señal más fuerte que ha enviado ese país es la renovación de la CICIG (Comisión Contra la Impunidad en Guatemala, de Naciones Unidas) y el descubrimiento que se ha hecho con las investigaciones sobre corrupción que tocó a la misma vicepresidenta y puede llegar a tocar al mismo presidente, son señales esperanzadoras de que ese país pueda avanzar.

¿Y a El Salvador cómo lo están viendo en este complicado trío?

Es el país que está dando menos señales. Al contrario de los vecinos, las señales que manda El Salvador y que están percibiendo aquí son más negativas; no sabemos si es que hay gente del actual gobierno que no quiere que le den esa ayuda, pero la verdad es que esos ataques tan virulentos que vemos contra la Sala de lo Constitucional, por mencionar un ejemplo, le da alimento a todos los opositores aquí en Washington para negarle ayuda a El Salvador.

¿O sea que están bastante enterados del quehacer salvadoreño?

Bastante, es más, ven como más factible darle más ayuda a Honduras y Guatemala. Recuerde que con El Salvador se suma el tema ideológico, en especial con muchos republicanos que ven con recelo al gobierno salvadoreño y si para colmo este se presta para recoger firmas en contra del presidente Obama siguiendo la petición de Nicolás Maduro (presidente de Venezuela). A la vez ve que personas tan cuestionadas por actos de corrupción como el expresidente de la Asamblea Legislativa (Sigfrido Reyes) en lugar de ver avances en una investigación es premiado con un puesto estratégico para la atracción de inversiones, así que quedamos muy mal en las señales que enviamos hacia afuera.

¿Qué otros temas cree podrían complicarse de seguir en esa percepción negativa vista desde EE. UU.?

Hay que recordar que con Estados Unidos no solo está la posibilidad de este plan de Alianza para la Prosperidad, que en términos monetarios es importante, suponiendo que de los $1 mil millones al fin nos dieran $100 para el país, que sumados por año pueden ser el doble del Fomilenio. Así que no estamos para ponernos los moños, tenemos una situación fiscal muy difícil, necesitamos inversiones, estamos en un momento en el que difícilmente vamos a encontrar fondos baratos y que hasta la misma ayuda que llega de Venezuela ya no es tan sustantiva como se esperaba. Tampoco es fácil traer inversiones rusas y chinas. A Estados Unidos nos unen varios programas de cooperación ya en marcha: el Fomilenio, el Asocio para el Crecimiento y el tema migratorio, es decir no estamos en la misma situación de otros países, pero los que mandan esas señales lo que están haciendo es bloquear para que el país que nos puede ayudar a salir adelante, como es Estados Unidos, lo haga.

¿En su exposición ha dicho que el sistema político salvadoreño está atascado y con ello está arrastrando a los sectores vitales del país para arrancar. ¿Qué impacto tiene esto?

El problema del sistema político y la forma de ejercitarlo en el país está bastante atrofiado, en parte porque los dos grandes partidos que determinan la mayor parte de la dinámica política y partidaria del país son partidos que tienen demasiadas taras históricas y mucho anclaje en el pasado de la guerra. En sustancia son partidos poco democráticos ambos (ARENA y FMLN), uno más que otro; en uno podes ver que hay más diferencias posiblemente porque hay más debate, pero en general diría que son bastante verticales. Si los dos grandes partidos tienen deficiencias serias en materia de democracia interna qué se puede esperar hacia afuera.

¿Qué necesitamos entonces?

Que los partidos vean la democracia como algo estratégico y no algo táctico. Las mañas que tenía ARENA en el ejercicio legislativo, desde madrugones, dispensas de trámite, el clientelismo, control de las instituciones, la elección de funcionarios con sentido partidario y la compra de voluntades, falta de transparencia, con el cambio se esperaba que el gobierno de Mauricio Funes fuera diferente o el gobierno de Sánchez Cerén, pero lo que estamos viendo es que todos esos aspectos que se criticaban, hoy son buenos.

¿Cómo se está absorbiendo la crítica en el país?

Esa es otra señal de autoritarismo el no ser tolerante a la crítica. Por hacer crítica nos convertimos para el gobierno y su partido en traidores, nos acusan de vendidos a la derecha; el mismo discurso que le aplican a todos los que cuestionan sus fallas. Es el argumento más pobre que uno escucha, que por cierto se está gastando, quizá solo algunos de los militantes del FMLN se lo creen ya; al no estar de acuerdo con algunos procedimientos y denunciar actos de corrupción que deben investigarse lo convierten a uno en el gran traidor, ellos si pueden aliarse con el diablo, pero a uno no lo quieren dejar ni oler el azufre.

¿Cómo se ve El Salvador en el panorama regional en cuanto a combate a la corrupción?

Como dicen: "no creas en lo que dicen sino en lo que hacen". Hay (en actual gobierno) una Secretaría de Transparencia y Anticorrupción, pero esa secretaría paradójicamente el único funcionario que salió a la defensa de Sigfrido Reyes fue el secretario de anticorrupción; y si uno analiza el comportamiento de esa secretaría que le pusieron ese mote de participación, que no sé si la "P" signifique propaganda. Y si es transparencia o apariencia, es una institución bastante desprestigiada por lo que hace. Yo he planteado públicamente los comportamientos del secretario por lo que se incomoda conmigo y hace esa serie de ataques porque le pedimos cuentas de una empresa de la que él fue socio y que está ganando consultarías con la Secretaría de Transparencia y en otras instituciones de gobierno. Una secretaría de anticorrupción debe ser intachable.

¿La Fiscalía qué tan posicionada está en el combate a la corrupción?

Es una institución que debería actuar de oficio y no esperar que le ordenen abrir una investigación. La Fiscalía tiene en sus manos un caso como El Chaparral, ojalá que lo resuelva, no es posible que quede impune que los salvadoreños que tanto dinero nos falta hayamos pagado $128 millones por un hoyo; hay que investigar que pasó en los gobiernos de ARENA, de Saca, el gobierno de Mauricio Funes y el actual de Sánchez Cerén, no puede ser que seamos los salvadoreños los únicos virginales y puros en Centroamérica que no pasa nada y que ahí nadie cae.

¿El tema económico qué salidas muestra en este atasco que planteaba sumado a la crisis de inseguridad?

Un elemento importante es el técnico. Creo que nos falta encontrar las mejores salidas técnicas para reactivar la economía, para fortalecer las finanzas públicas y para impulsar un crecimiento más sostenido, el país tiene potencial para hacerlo, pero eso no va salir de un plan quinquenal. Una solución técnica tiene que ver con definir cuál es la apuesta productiva estratégica y cómo articular los demás sectores a esa apuesta que debe tener un enfoque integral, territorial e intersectorial, y que permita aprovechar el principal potencial que tenemos que es la posición geográfica, la que otros países vecinos están sacando provecho. También, debe haber medidas técnicas para abordar la debilidad de las finanzas públicas que a pesar que no crecemos tenemos algunos márgenes para ver el lado de ingresos y gastos.

¿Es un asunto meramente técnico?

No, debe haber también una salida política, porque si no se encuentra seguimos entrampados y a nadie le conviene que el país no se mueva. No estamos congelados, si no estancados, y el agua estancada termina pudriéndose; no hay mucho tiempo porque con ese deterioro permanente ese estancamiento se va agudizando y lo vemos a diario.

¿Qué opinión le merece aunado a la credibilidad internacional casos como CEL-Enel que aún pende en los tribunales luego de que se había previsto un arreglo negociado en Washington?

Eso lo hemos escuchado aquí también, está afectando mucho. Hay preocupación porque primero no se respeta un acuerdo y luego cuando no hay argumentos sólidos para sentar en el banquillo de los acusados, entre ellos gente que yo conozco muy bien, como don Jorge Simán, que está ahí ¿Por que cometió una falta o porque es uno de los directores del Faro y este es crítico? Él es una persona honesta y buena, al que conozco, cuando sabemos que hay otra gente que merecería ser procesada e investigada; vemos ahí una doble persecución con causas jurídicas que no son sólidas, por un lado, y no respetar el estado de derecho y los acuerdos, la segunda. Sí son esos mecanismos una persecución política. Hay una doble situación ahí que está afectando mucho la atracción de inversiones que tanto se necesitan.

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