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Payín Imendia "Soy independiente e irreverente por genética"

Conversación con un candidato no partidario. De Paolo Lüers

Payín Imendia "Soy independiente e irreverente por genética"

Payín Imendia "Soy independiente e irreverente por genética"

Payín Imendia \"Soy independiente e irreverente por genética\"

Se llama Efraín Imendia, pero todo el mundo lo conoce como Payín. Es uno de los solamente cuatro candidatos no partidarios que están recogiendo firmas de la ciudadanía para poder competir como independientes en las elecciones de diputados. Publicista de profesión y larga trayectoria, poeta y humorista de vocación. Es obvio que difícilmente cabría dentro de un partido. Corre por diputado, porque quiere retar y abrir el sistema electoral que hasta ahora no ha permitido que ciudadanos independientes lleguen a la Asamblea.

Estás tratando de lanzarte como diputado independiente. ¿Por qué diputado, y por qué independiente?

Diputado, porque pienso que gran parte de las soluciones —y problemas— del país están en la Asamblea. Independiente, porque gran parte de los problemas del país se deben a que todo se rige por líneas partidistas. Nunca se sabe si los diputados defienden el interés del electorado, del partido o a saber de quién.

Ahora estás buscando las 12 mil firmas que necesitas para que el Tribunal te inscriba. Para lograr que la gente te dé su firma, tendrás que explicar la diferencia entre un diputado independiente y un diputado tránsfuga. Porque todos los "independientes" que hemos visto desfilar por la Asamblea, llegaron con un partido y terminaron abandonándolo. Y la gente tiene mal sabor de esto. ¿Cómo les explicas la diferencia?

Como precandidato independiente, me afecta mucho esta confusión, porque los tránsfugas se han apoderado de la palabra independiente. Pero el independiente es aquel que comienza desde cero, sin ningún partido. El tránsfuga se hizo elegir por un partido y luego se salió. Es un engaño, una inmoralidad. Yo como independiente soy transparente. Entro sin línea de partido, sin amarres, políticamente virgen. No dependo de nadie, solo de mis votantes. Los tránsfugas afectan mi candidatura, porque confunden a la gente.

¿Cuál es tu motivación? ¿Realmente estás con la ilusión que como independiente puedes llegar a ser diputado, o más bien estás retando a un sistema que en la práctica no permite a diputados independientes, a menos que sean tránsfugas y lleguen con engaño?

A mí los partidos siempre me han causado ronchas, no soy hombre de partido. Me considero un librepensador. Pero ojo: que sea independiente no significa que sea neutro. Ser independiente no significa que no tomas partido en temas. Yo soy independiente, y mi línea clara es: me resisto a la agenda del FMLN de ir a un Socialismo del siglo XXI. Esto en la Asamblea me pondría en una alianza con todos los que no quieren que el país vaya a este lado. Pero por esto tampoco me voy a meter en ARENA y supeditarme a disciplina en otros puntos que no comparto con ellos.

Otros que piensan parecido tomaron la decisión de meterse en ARENA, para enfrentarse al FMLN, pero al mismo tiempo para renovar a este partido. ¿Por qué insistes en la vía más difícil, que es la candidatura independiente?

No me gusta ir por lo fácil. Quiero abrir una brecha, quiero abrir el sistema para ciudadanos independientes. Siempre el sistema ha estado cerrado y no permitía la participación de independientes. La ley está hecha de la manera que hace imposible que un candidato no partidario llegue a la Asamblea. En la reforma de 1983, cuando querían descabezar el poder de los militares sobre el Consejo Central de Elecciones, surgió el artícu lo 208, que yo llamo el artículo de la trampa. Para quebrar el control de los militares, crearon el Tribunal Supremo Electoral y lo convirtieron en el patrimonio y el feudo de los partidos políticos. En este país, después de 50 años de control de los militares de las elecciones, esto pasó a control de los partidos políticos.

Para mí, meterme a llegar a la Asamblea es un medio, y el fin es abrir la brecha, y abrir la brecha significa desafiar la Ley Electoral para que la cambien y le quiten todos los vicios de inconstitucionalidad. Esta ley va contra el espíritu de la Constitución que es: Todos los ciudadanos somos iguales ante la ley.

¿Entonces, das la razón a la Sala de lo Constitucional que emitió sentencias para abrir el sistema electoral?

Totalmente. La Sala es el último salvavidas que tenemos en este mar agitado que es El Salvador. Están abriendo ese espacio para que podamos avanzar a la democracia. Se dieron cuenta que la Constitución estaba siendo violada por la manera como la Asamblea legislaba sobre las elecciones.

La Sala abrió este espacio con su sentencia sobre el voto por cara y las candidaturas no partidarias. La Asamblea, luego de mucha resistencia de todos los partidos, adapta la ley electoral a esta sentencia, pero en el caso de las candidaturas independientes, pone los obstáculos tan altos que es casi imposible que un candidato no partidario llegue a la Asamblea. ¿Aun así te animas?

¡Es que por esto me animo! La sala abre una pequeña brecha, yo me meto en ella y hago la fuerza necesaria para abrirla más, para abrir el sistema. Reto al sistema. El principal tapón que hay que remover es este: la ley no permite al candidato no partidario tener vigilantes en las urnas. Yo puedo tener 1 millón de dólares para la campaña más cachimbona, ser el más bonito de todos, estar arriba en las encuestas —y todavía puedo perder—, porque se gana y pierde en las urnas. La Sala de lo Constitucional tiene que volver a pronunciarse y resolver este tapón. En estos días voy a presentar una demanda en este sentido. (La presentó el jueves pasado).

¿Cuáles son los otros obstáculos que la ley impone a los independientes?

Te obligan a presentar firmas, en el caso del departamento de San Salvador 12 mil. Ahí comienzan los vicios de inconstitucionalidad. Los candidatos partidarios no tienen que ir a recoger firmas. Se cobijan en el hecho que el partido, para inscribirse, ya presentó 50 mil firmas. Qué galán: ellos con 50 mil firmas que presentan una vez cobijan a 84 candidatos cada tres años —y yo tengo que presentar cada vez 12 mil firmas—. Segundo obstáculo: mientras recojo las firmas, no puedo solicitar donaciones, ni puedo hablar en público sobre mi propuesta política. Los partidos reciben donaciones todo el tiempo y difunden sus propuestas permanentemente. Entonces, al candidato menos conocido, además le ponen hándicap. Para que la gente me dé su firma, me tienen que conocer, y esto requiere fondos y la difusión de mi planteamiento. Corro, pero con los pies atados. Voy contra la corriente incluso para poder inscribirme.

¿Apuestas al voto cruzado, que permitiría a cada ciudadano votar por Payín y también por los candidatos de otros partidos?

El voto cruzado para mí es clave para los diputados independientes. Una vez que la Sala abre esta brecha, las candidaturas no partidarias se vuelven factibles. Pero repito mi pregunta: ¿Quién cuida mis votos? Alguien tiene que proteger los votos para los independientes. Solo si la Sala permite vigilantes para los independientes, El Salvador puede dar un paso hacia el perfeccionamiento de la democracia.

Vamos a los contenidos. ¿Cuáles son los temas que vas a defender e impulsar en la Asamblea?

Al cortísimo plazo: revisar las leyes para permitirnos resolver el problema número uno: el concepto de la renta. La renta ya no es solo de los mareros. Hay colonias donde los vecinos están rentando a sus vecinos haciéndose pasar por mareros. Ya hay una cultura de la renta que está creando mucha violencia, donde todos están disputando los feudos de las rentas.

A corto plazo hay que usar con más eficiencia la represión del delito. Ahí un diputado tal vez no puede cambiar mucho, igual que en el mejoramiento de las cárceles. Pero el diputado, si no tiene amarres partidarios, puede usar su curul para impulsar el debate e influir en la opinión pública. A mediano plazo, hay que librar una batalla en la psiquis de la niñez, a través de programas de educación, para realmente rescatar los valores y principios morales en la niñez. Hay que entrar en una disputa de la psiquis de los niños entre 5 y 15 años. Y para que estos programas tengan credibilidad, hay que abrir oportunidades a los jóvenes. Tiene que estar acompañado de programas de transformación de los barrios marginales. Yo soy voluntario en la Fundación San Andrés, que trabaja con jóvenes en alto riesgo en el Valle de San Andrés. Hay que lanzar programas no solo de prevención, sino también de reinserción para miembros de pandillas. Hay que redefinir las prioridades del gasto social en esta dirección, y esto tendrá impacto en cuanto a seguridad, pero solamente cuando el Estado deja de ser tan ideologizado. Por esto urgen diputados no partidarios.

¿Tú como diputado serías tan independiente que, cuando viene una buena propuesta, por ejemplo del FMLN, la apoyarías?

Totalmente. Esa es la naturaleza del independiente, ser librepensador. Mi oposición ahora sería contra la cúpula roja porque ella no ha permitido que se desarrolle un partido democrático de izquierda con pensamientos válidos. Pero en la izquierda salvadoreña hay gente muy bien preparada, con muy buenos pensamientos. ¿Y por qué yo no los voy a apoyar? Yo soy libre para hacerlo, porque no hay un partido que me ordene oponerme por gusto. Esta es la ventaja del independiente. Si de repente Gallegos viene con una cosa buena, yo lo voy a apoyar.

Veamos el otro lado, la derecha. Yo te he visto de activista en la famosa remontada de ARENA entre primera y segunda vuelta presidencial. Con ciudadanos independientes te metiste a empujar esta remontada. ¿Esto no te ha motivado a incorporarte en ARENA?

No, jamás. En ARENA tengo muy buenos amigos, tengo conocidos, y tengo gente que no la soporto, porque no le han hecho ningún bien al país. Además, no quiero estar en ningún partido, porque su verticalidad va en contra de la democracia. De todos modos, el país está lleno de militantes, lo que hace falta son independientes y libres pensadores.

Si ARENA sigue en su línea de defensa de la institucionalidad, ¿tú lo apoyarías en la Asamblea?

Totalmente. Nosotros hemos perdido carácter y la virtud de defender principios. Hay que rescatar este carácter. Empieza con rescatar la institucionalidad. Si no tenemos instituciones fuertes y creíbles, no podemos resolver el problema de las maras. Si ARENA está en esta línea y da chance a los jóvenes que están entrando a su partido, pueden contar con el diputado Payín. Si solo están usando a los jóvenes, así como el FMLN está usando a Bukele jr., no cuenten conmigo. Esta es la belleza de ser independiente.

Necesitamos humor en la política. Yo votaría por ti solamente para escuchar tu primer discurso en el Salón Azul?.

Yo soy el lépero ilustrado de este país. Por más serio un problema —y nuestros problemas son muy serios—, yo siempre los voy a abordar con una dosis de humor. Si yo llego a la Asamblea, a lo mejor dentro de un año entre todos me defenestran, porque soy muy irónico. Para mí, la ironía es el género literario más culto. Ni modo, yo soy irreverente por genética. Imagínate, al escuchar las mamarrachadas que se echan en la Asamblea, ¿cómo no voy a tratar de resaltar lo tragicómico de la clase política? Yo no puedo domesticar mi discurso solo para adaptarme a cosas que no estoy de acuerdo. No acepto las falacias.

Vas a usar el derecho a la palabra en la Asamblea para desenmascarar las falacias de los discursos de los partidos?

Claro. Sobre todo cuando detrás de estas falacias hay corrupción. La corrupción está hasta el tuétano de los huesos de la patria.

Para terminar: ¿cuántas firmas te faltan de las 12 mil que tienes que presentar?

Voy a presentar 15 mil y me faltan unas 8 mil. No es fácil, mucho menos sin recursos. Hay mucho temor en la gente de dar su número de DUI. Pero lo voy a lograr.

Mucha gente piensa que al dar su firma para tu candidatura, pierden el derecho de votar por un partido.

Quien me da la firma, solo lo hace para darme la oportunidad de competir. Luego puede votar libremente. Incluso militantes de los partidos me pueden dar su firma. Ahora no estoy pidiendo el voto, sino la firma para poder competir.

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