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Pandilleros cobraron "renta" en evento donde niño habló con el Papa

El Papa Francisco llamó a los jóvenes a tener cuidado con las pandillas en El Salvador

El niño salvadoreño conversó con el Papa

El niño salvadoreño conversó con el Papa

El niño salvadoreño conversó con el Papa

Mientras el niño salvadoreño Gerardo Ernesto Mancía hablaba con el papa Francisco, en la única calle de acceso a la colonia La Campanera, en Soyapango, varios pandilleros detenían a los vehículos que ingresaban al lugar para exigirles el pago de una especie de peaje, mientras otros observaban los movimientos de las personas, informó la agencia AFP.

Las personas que llegaban iban a presenciar el evento histórico de la platica entre el pontífice y el pequeño salvadoreño. Entre estos visitantes hubo periodistas nacionales e internacionales.

"¡Cuidado con las maras!" le advirtió el papa Francisco al joven estudiante salvadoreño Gerardo, quien lo escuchó este jueves en una videoconferencia desde un barrio de Soyapango, en la periferia de San Salvador, que controla una violenta pandilla.

"Quiero agradecerle desde El Salvador por estar aquí en la escuela de La Campanera y en toda Latinoamérica", fueron las primeras palabras que le dijo a Francisco el joven de 15 años, a quien acompañaron una treintena de estudiantes que emocionados vieron y escucharon al papa argentino en una computadora portátil.

El prelado agradeció el saludo de Gerardo y lo animó a estudiar, hacer deporte y empaparse de cultura para abrirse espacio en la vida, pero luego le advirtió: "¡cuidado con las maras!".

El Salvador vive una ola de violencia causada principalmente por las pandillas juveniles conocidas como maras. Del 1 de enero al 6 de julio de este año, el país registró 1.910 homicidios, en su mayoría atribuidos a esas bandas, según fuentes oficiales.

"Así como existen puentes que los unen a ustedes, también existen comunicaciones para destruirlos. Estén bien alertas cuando hay grupos que buscan la destrucción, que buscan la guerra, que no saben trabajar en equipo", le señaló el papa Francisco al adolescente, que muy atento asintió mientras apretaba un micrófono en la mano.

El papa lo animó a que, junto a sus compañeros de escuela y en su comunidad, trabaje en equipo para aprender.

"Trabajen fuerte y sé que lo están haciendo bien y muy bien apoyados, el Ministerio de Educación sé que los apoya. Sigan adelante por este camino de trabajar en equipo y defenderse de aquellos que quieren atomizarlos y quitarles esa fuerza del grupo", concluyó Francisco en su mensaje, que duró minuto y medio.

Tras la conversación, Gerardo, de aspecto infantil por su baja estatura y cuerpo delgado, muy emocionado nada más alcanzó a decirle "gracias" e inmediatamente sus compañeros aplaudieron.

Conversar con el Papa fue "algo extraordinario", aseguró Gerardo, al decir que está convencido de que "se puede hacer cosas buenas en la vida" y que sueña con graduarse de la carrera de hotelería en una universidad.

"Antes hacia cositas malas, me portaba mal, no le hacía caso a nadie, pero hoy veo mi vida con un mejor futuro. Hablar con el papa fue emocionante, me puse nervioso, pero lo que me dijo estuvo bien y le voy a hacer caso", dijo a la AFP el joven que estudia noveno grado.

Cecilia de Nolasco, directora de la escuela de La Campanera, reconoce la superación académica de Gerardo que es parte de la banda musical de esa institución.

La escuela atiende a 300 niños y jovenes, que reciben sus clases rodedados de casas de ladrillo en donde son notorios los grafitis en paredes de la pandilla Barrio 18 que domina en el lugar, considerado como peligroso por la policía.

Pero sobre su presencia constante los jóvenes estudiantes guardan silencio.

Gerardo, que ha crecido en el lugar, pudo hablar con el Francisco gracias a sus buenas notas y a que es parte de un programa de la Fundación Fútbol Forever, dirigida por el argentino Alejandro Guttman, quien recientemente se reunió con el Papa para explicarle la iniciativa.

Esa organización trabaja con unos 4.000 jovenes de escuelas públicas en Soyapango y Tonacatepeque, entre cuyos límites se encuentra La Campanera, y busca que los jóvenes practiquen el fútbol para alejarlos de la violencia.

Los participantes combinan la práctica del fútbol con talleres vocacionales dirigidos a fomentar el razonamiento crítico que les permita conocer los valores morales y de practicarlos en sus hogares y comunidades.

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