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Pacientes del Seguro en el pasillo a la espera de camas

Los pasillos de las Salas de Emergencias del MQ y hospital General se han convertido en una especie de hospitalización debido a la falta de camas en los servicios para ser ingresados

Dos señoras permanecen acostadas en camillas ubicadas cerca de la bodega de la Emergencia, otra joven está en una silla. Foto EDH

Dos señoras permanecen acostadas en camillas ubicadas cerca de la bodega de la Emergencia, otra joven está en una silla. Foto EDH

Dos señoras permanecen acostadas en camillas ubicadas cerca de la bodega de la Emergencia, otra joven está en una silla. Foto EDH

La falta de camas en los servicios de hospitalización, que ha provocado saturación en las salas de Emergencias, no es exclusivo de los hospitales Rosales y Zacamil. Esta situación se replica en el Hospital Médico Quirúrgico (MQ) y General del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS).

Los derechohabientes obligadamente deben esperar días en camillas acomodados en los pasillos de la unidad de Emergencia por un cupo para poder ser ingresados en los servicios correspondientes.

Es jueves, ya pasan unos minutos de las 9:00 de la mañana. La Sala de Emergencia del MQ luce saturada, las estadísticas de los médicos hablan de 26 pacientes ingresados en camillas distribuidas en los pasillos del área; tres de ellos permanecen sentados. En la Sala de Observación hay 33 personas más.

Algunos de los que están al paso tratan de descansar. Se tapan los ojos con las sábanas proporcionadas por la institución y otras que les han llevado sus familiares porque las luces pasan encendidas las 24 horas. Hay quienes logran descansar, otros no.

Es bien incómodo y difícil estar así por todo el ajetreo que hay, expresa Leticia Gómez, una mujer con lupus.

Ese día, ella cumplió tres días de estar ingresada en el pasillo que conduce al área de Observación. Llegó el martes pasado con neumonía.

"Aquí pasan con camillas a cada rato. Los médicos y enfermeras deben estar atendiendo toda la noche a los pacientes", comentó Gómez.

Ella y su médico consideran que no es adecuado permanecer en esas condiciones porque su sistema de defensa es bajo debido al lupus.

Dada esa situación y a que no encontraron un cupo en los servicios de hospitalización, el médico prefirió darle de alta ese día. Gómez quedó con tratamiento ambulatorio y en caso de no tener mejorías debería regresar a la Emergencia para ser ingresada, le recomendó el especialista.

En otro pequeño espacio entre el área de Preparación y la Sala de Yesos se encuentra sentada en un canapé Gloria Jiménez. Usa una mascarilla para protegerse de cualquier infección.

Ella fue trasplantada hace cinco años, llegó la a primeras horas de la tarde del lunes con una infección en las vías urinarias.

"No hay espacio en ninguna parte. Por ser una paciente trasplantada debería estar en un área más estéril, no en un pasillo donde pasan varias personas con diferentes tipos de enfermedades", explicó la joven.

Además del riesgo que representa dijo que es incomodo estar en esas condiciones porque no se puede descansar. Por ahí pasan a cada rato los médicos, enfermeras, pacientes y otro personal del ISSS.

En otra zona cerca de donde hay un rótulo que dice "bodega" está Silvia Salazar, de 60 años. Tiene neumonía.

"¡No hay camas. Ni modo, hay que resignarse!", externa la mujer mientras está recostada. "Aquí no son los mismos cuidados que en la sala", repite la señora.

Historias como las de ellas se replican en la Sala de Emergencias del Médico Quirúrgico. Hay pacientes con problemas renales, con cáncer, gastroenteritis, diabetes, leucemia y otros esperando una cama en los servicios de hospitalización.

Los médicos y enfermeras asignados al área hablan de que el problema persiste desde hace algunos años, pero se complicó a partir de los últimos cuatro meses de 2012.

Al día se atienden de 300 a 350 pacientes. El 60 por ciento de ellos es de medicina y el 40 por ciento, quirúrgico, según datos de la Emergencia del MQ.

De ese total se ingresa solo entre el 10 al 15 por ciento porque no hay camas disponibles en las áreas de hospitalización, lamenta uno de los especialistas.

En Observación hay 33 camas, todas están llenas y así pasan. Al quedar un cupo libre ingresan al enfermo que esté más delicado.

En esa zona, los pacientes deberían permanecer menos de 48 horas, pero la realidad es otra; permanecen ahí hasta 15 días, relatan los médicos.

Dada la falta de espacio para poner más pacientes en los pasillos, el consultorio de Medicina de la Emergencia fue habilitado con dos camillas.

Ahí se encuentra Isabel Chiquillo, un hombre con insuficiencia renal crónica. Asegura que lleva seis días esperando un cupo para ser ingresado. Él acudió a la Emergencia con fiebre y una bacteria que le encontraron en la sangre.

El día que llegó lo ubicaron en una camilla del pasillo cerca de Preparación, luego lo pasaron para el consultorio de Medicina. Ese espacio pequeño lo comparte con otro enfermo. "No han conseguido camas, dicen. Hasta el lomo se me ha pelado. Quisiera estar aunque sea en una cama en Observación", comentó.

Dijo que ahí no se puede descansar ni dormir, que se escapa a caer del canapé.

Parte de esas camillas son las que los doctores usan en los consultorios para realizar el examen físico a los usuarios.

Cuando el número de pacientes supera los espacios disponibles en los pasillos se acomodan 10 canapés más en la sala de Emergencia, por lo que quitan las sillas, expusieron.

"El promedio de pacientes que se ingresan es por arriba de la capacidad que tenemos. Esa es la realidad, no hay espacios suficientes. Tenemos pacientes que incluso deben esperar sentados por largo tiempo por una cama", se escucha decir a otro médico de la Emergencia.

La misma historia se vive en el hospital General. Alrededor de las 10:00 de la mañana del mismo jueves, 17 pacientes permanecían en canapés ubicados al lado de la pared de los pasillos. Esa cifra suele aumentar. A diario reciben más de 500 personas.

Se trató de tener una posición oficial sobre el tema, pero las autoridades del ISSS no respondieron a una solicitud realizada el jueves pasado a través del área de Prensa. El viernes se envió otro correo, pero tampoco fue contestado, como en otras ocasiones en las que se les ha solicitado información.

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