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Pacientes del Rosales cubren parte del tratamiento con donativo

Afectados por la escasez piden a las autoridades de Salud abastecer los hospitales porque de ello dependen muchas vidas

Paciente recibe tratamiento de quimioterapia en el Servicio de Hematooncología del hospital nacional Rosales. Foto EDH / archivofoto edh / archivo

Paciente recibe tratamiento de quimioterapia en el Servicio de Hematooncología del hospital nacional Rosales. Foto EDH / archivo

Paciente recibe tratamiento de quimioterapia en el Servicio de Hematooncología del hospital nacional Rosales. Foto EDH / archivofoto edh / archivo

Son las 9:45 de la mañana, Fátima Guadalupe Lovos esperaba en una cama del Servicio de Hematooncología que le colocaran la quimioterapia correspondiente al segundo ciclo, su esperanza descansaba en un donativo. 
El medicamento que necesita para la terapia contra la leucemia lleva varios meses agotado. Fátima fue hospitalizada el lunes, pero su ingreso estaba programado para el uno de julio.
“Ese día vine, pero me dijeron que no había medicamento, me fui para la casa, me dijeron que regresará el siguiente martes y tampoco; me dieron la receta, pregunté cuánto valía y no, no alcanzamos a comprarla”, comentó la joven, madre de una niña de cinco años.
Lovos manifestó que requiere de dos frascos para la quimioterapia y cada uno vale $160, los centavos que su esposo gana en los trabajos agrícola no le alcanzan para los gastos de la niña y los de ella.
“En lugar de destinar dinero para otros gastos, las autoridades deberían de poner medicamento en los hospitales porque mucha gente de eso se está muriendo y uno no alcanza a comprarlos”, se lamentó.
Los médicos del Rosales le dijeron que habían conseguido un donativo y ayer iniciaría su tratamiento. Ella necesitará cuatro frascos más para el resto de sesiones. Si quiere ayudarla puede llamarle al 6201-5779.
Mariana Castro fue otra de las pacientes que recibe el tratamiento contra la leucemia por un donativo que los médicos consiguieron.
“Cuando vine me dijeron que no había medicina, nosotros no lo podíamos comprar por la escasez de dinero, solo mi esposo trabaja”, dijo la señora. Recuerda que llegó con la fe puesta en Dios, la ingresaron y luego llegó un doctor a dejarle los frascos.

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