Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Pacientes del hospital Primero de Mayo relatan maltratos que sufrieron ahí

Pacientes del hospital Primero de Mayo del Instituto Salvadoreño del Seguro Social denunciaron malos tratos y tardanza en la atención cuando buscaron asistencia de emergencia o para tener a sus hijos, hay casos desde 2009.

Madres relatan maltrato en el Hospital Primero de Mayo

Dos madres relatan una serie de malos tratos que ellas y muchas otras mujeres viven cuando asisten al Hospital Primero de Mayo a dar a luz a sus...

Parir en el hospital Primero de Mayo, del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) para algunas mujeres se convirtió en un trauma, en una mala experiencia que no quieren volver a repetir. Siete de ellas compartieron sus testimonios, con la condición de reservar sus identidades. Las denuncias datan desde 2009 hasta 2015.

Uno de los casos más recientes es el de una joven de 33 años, se trataba de su segundo parto. Ella ya había escuchado decenas de malos comentarios sobre la atención en ese centro asistencial, pero cuando tuvo su primer bebé, todo le fue bien.

Sin embargo, ese panorama cambió el 31 de octubre de este año cuando la ingresaron para un parto vaginal, esa fue la recomendación, que semanas antes le dieron los médicos, su primer hijo lo tuvo por cesárea.

Su estancia se prolongó por cinco días y terminó pariendo a su bebé a través de una cirugía bajo anestesia general. El parto se le complicó.

 En ese periodo, a parte de su vivencia personal, pudo observar una serie de deficiencias y lo que ella llama maltrato, falta y tardanza en la atención.

“Vi mujeres muriéndose del dolor, queriendo que las llegaran a revisar los médicos, vi a dos mamás pariendo en las camas porque no les hacían caso cuando se quejaban”, comentó mientras amamanta a su bebé.

Dice que a ella le tocó estar pendiente de algunas mujeres, que les pedía a las enfermeras que fueran a revisarlas, pero ante el desdén, dos tuvieron los niños en las camillas, en condiciones no higiénicas y otra en el baño.

“Para las enfermeras es como que las mamás están haciendo un show con los dolores, porque así las tratan a todas”, comentó la derechohabiente de 33 años.

Estar en ese ambiente la puso preocupada, cuando llegó a seis de dilatación, los médicos le dijeron que ya no iban a esperar más, que le harían cesárea.

Poco tiempo después relató que sintió deseos de defecar, pero los médicos ya no le quisieron hacer el tacto vaginal para ver cuánto había dilatado para tener el bebé vía vaginal y la pasaron a sala de partos.

“Al final se complicó el parto, pues resulta que ya el niño estaba total (listo para salir vía vaginal), entonces el niño estaba bien abajo, tuvieron que cortar más, yo perdí más cantidad de sangre, me tuvieron que poner anestesia general”, comentó la joven con lágrimas en sus ojos.

En el proceso le dio taquicardia (aumento en el ritmo del corazón); en ese momento sentí que me iba a morir, me decían respire ya con el oxígeno, relata.

Debido a lo complicado que fue el parto, la dejaron en reposo, es decir que no podía levantarse ni para ir hacer sus necesidades fisiológicas, por ello le dejaron “el pato”, pero terminó orinándose en la cama y por más que suplicó que la cambiaran, dice que pasaron varias horas antes que lo hicieran, igual ocurrió en una segunda ocasión.

En resumen, la derechohabiente dice que la atención que recibió y presenció en esos cinco días fue pésima, que en labor de parto etiquetan y comparan a las madres... ¡mire, mejor la de la camilla tal pujó antes que usted, mejor apúrese! Esas son las frases que recuerda.

Una paciente que tuvo su parto en la Primero de Mayo, en 2013, aún tiene fresca la frase que una enfermera le dijo “cuando lo estaba haciendo no le dolió”.

Otra mujer relata:_“Mi caso fue hace ya bastante tiempo, en marzo de 2013, pero no importa porque le puede pasar a otra mamita”.

“Pues era el parto de mi última hija, estaba podálica o sea sentada. Ya estaba en la sala de operaciones y el médico que me iba a intervenir solo rajó, no leyó mi expediente y cuando ya llegó con mi hija se topó con la sorpresa, y lo peor es que lo gritó”, narró la paciente.

Otras dos madres denunciaron que cuando llegaron a la consulta de Emergencia, uno de los médicos que las atendió les habló de una manera no adecuada.

Rosa, una de ellas, expresó que en 2010, llevaba sus controles en la Primero de Mayo a causa de su sobre peso; en una de esas ocasiones consultó por que la presión arterial le subió.

“En la consulta, el médico, antes de hacerme el tacto vaginal me dijo: le puedo hacer una pregunta ¡es cierto que las personas con sobre peso son más calientes!, en ese momento me salí y pedí pasar con otro doctor”, manifestó la joven de 29 años.

El día del parto el médico que la atendió le indicó un lavado, le colocaron la solución, el procedimiento se supone duraría diez minutos, pero la residente de medicina que llegó hacer el cambio dejó cerrado el dispositivo por donde pasa el líquido.

Luego del tener a su hijo, en un centro privado le tuvieron que volverle a suturar la herida porque se lo hicieron mal.

El viernes 27 de noviembre, vía correo electrónico, se solicitó una entrevista a las autoridades del Seguro Social, sobre las denuncias a través del área de prensa, pero no se obtuvo respuesta.

¡Qué no oíste que te dije que te acostaras en esta!

“Mi primera mala experiencia fue en el 2012 con el nacimiento de mi primer bebé, la enfermera asistente en mi parto no paraba de molestarme con expresiones de tipo: “Hoy aguante!, ¡así como te gusto, sácalo!, ¡qué niño más llorón, igual a la mamá!”. Se supone que el parto es el momento más bello, pero gracias a ella lo recuerdo como algo feo”, así comienza a narrar su historia, Claudia.

Luego manifestó que tras lo vivido, al darse cuenta de su segundo embarazo sintió temor. Durante los nueve meses de gestación se preguntaba cómo le iría en el Seguro Social.

“Mi bebé nació el 8 de julio de este año y pues gracias a Dios toda la labor la pase en mi casa, pero cuando llegue allá (al hospital) ya no soportaba (los dolores) y lo peor ya no podía dar ni un paso.

Me atendió la peor doctora que me pudo atender, ella me pidió que me recostara en una camilla y yo me recosté en la que tenía más próxima porque ya no soportaba, entonces me grito ¡Qué no oíste que dije que en esta!, yo le dije es que ya no aguantó; ¡ pues si querés que te ayude hace lo que te digo sino ahí aguanta hasta que alguien te atienda.

Después de eso una enfermera le dijo: ¿doctora ella cómo está?; ya viene total llévensela, estaba a punto de tener a mi bebé”, narró.

Y entonces, ¿qué esperas?, ¡Levántate pues!

“El personal es un poco grosero, uno llega ahí con dolores, no es que lo van a llevar chineado a uno, pero son pesados como el hecho de decirle a las pacientes ¡cuando lo estabas haciendo no te dolió!”, manifestó Julia, quien ya es madre de un segundo hijo.

“Cuando me tocó que me llevaran al niño, en el hospital Primero de Mayo, y tenía que levantarme, yo asumí que la doctora me estaba haciendo el comentario de que sí podía levantarme ya, pero en ese momento dijo: ¡y entonces qué esperas, levántese pues!”, recordó.

Ella expresó que en ese momento se sintió súper mal de ánimos. “Yo siento que no es un trato profesional el que le dan a las mujeres”, manifestó la señora.

Debido a lo que vivió en julio de 2009, su segundo parto, en noviembre de este año, lo tuvo en un hospital público, donde dice que la trataron adecuadamente y no recibió ningún mal trato de parte del personal.

“Para mí fue lo más traumante que pude haber tenido”, agregó.

Entre las indignaciones que tiene es que cuando llegó con los dolores, se tardaron varias horas para pasarla a sala de parto, que por ello el bebé se quedó sin líquido amniótico, que tuvieron que reanimar al bebé, todo porque se tardaron mucho en sacarlo y que para poderlo sacar le hicieron dos incisiones, una horizontal y otra vertical.

Joven dice que no le limpiaban ni le cambiaban la bata

Teresa dice que no tuvo a su hijo en el hospital Primero de Mayo por la mala experiencia que vivió cuando presentó amenaza de parto. Su historia se remonta a abril de 2013. Era su primer parto.

“Estaba en mi octavo mes de embarazo y empecé a dilatar, de la unidad de salud me mandaron de emergencia, desde que llegué nadie me atendía y yo preocupada porque me dijeron que estaba dilatada”, narró.

La doctora de la unidad de salud le había dicho que debían atrasar el parto porque los pulmones del niño no estaban listos.

Luego de varias horas de espera, le pusieron la bata y la pasaron a sala de partos “si usted va a tener a su bebé, lo va a tener ahorita, vamos a intentar que sea natural”, escuchó la joven, entonces de 24 años.

Le inyectaron un medicamento que le paró las contracciones, la tranquilidad le volvió, pero le duró poco.

Los médicos le indicaron reposo absoluto, es decir, solo podía levantarse para ir hacer sus necesidades fisiológicas, pero hubo ocasiones en que no la limpiaban ni le cambiaban la bata, aunque la tuviera llena de sangre. Cuando su madre la vio en ese estado la trasladó a un hospital privado donde le detectaron perdida de líquido amniótico y el bebé estaba entrando en sufrimiento fetal, además tenía estrechez pélvica, no podía tener a mi hijo vía vaginal. “Créame, llegué a pensar en poner una demanda, pero aquí es por gusto”, comentó.

La enfermera asistente en mi parto no paraba de molestarme con expresiones de tipo: "¡hoy aguantate!, ¡así como te gustó sácalo!", Paciente.
Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación