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Niño lleva 2 años en terapia tras explotarle un mortero

El infante perdió parte del segundo, tercero y cuarto dedos. Los cirujanos le rescataron el pulgar

Maycol, de cinco años, dibuja con la mano izquierda tras su rehabilitación. foto edh / douglas urquilla

Maycol, de cinco años, dibuja con la mano izquierda tras su rehabilitación. foto edh / douglas urquilla

Maycol, de cinco años, dibuja con la mano izquierda tras su rehabilitación. foto edh / douglas urquilla

"Mami, ¿así me va a quedar la manita?" es la pregunta que en ocasiones hace Maycol, un niño de cinco años.

"No, le digo, primero Dios que no", le responde Rebeca Elizabeth, su madre.

El niño tiene amputado parte de los cuatro dedos de la mano izquierda. Un mortero número cinco le explotó la noche del 24 de diciembre de 2011.

Recién acaban de salir de la consulta con la cirujana plástica en el hospital Bloom. "La doctora dice que todo está bien, que los movimientos los tiene bien y los tendones también", comentó Rebeca.

El tratamiento y proceso de recuperación le ha llevado a Maycol dos años; aún no ha finalizado. Cada mes asiste a terapia física en el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral ( ISRI). Ahí hace ejercicios para que pueda usar la mano. Las tareas son hacer torres, escribir, entre otro tipo de movimientos.

En 2011, cuando faltaban pocos minutos para la medianoche del 24 de diciembre, Rebeca y su esposo escucharon una explosión. Ellos estaban en la habitación.

Cuando llegaron a la sala vieron a su hijo con la mano destrozada, sangrando. Agarraron un trapo, lo envolvieron y trasladaron a su hijo a la unidad de salud del barrio San Jacinto, en San Salvador, y luego al Bloom. En la sala de Emergencia del centro médico lo recibieron con los dedos destrozados. Sufrió amputación de una parte del segundo, tercero y cuarto dedos; el pulgar le quedó colgando.

"Cuando venimos a ver ya la manita estaba destruida por completo, los tendones le colgaban, no era la manita de él", recuerda la madre de Maycol.

Ese día entró a sala de operaciones, le colocaron un injerto de piel de cerdo y el siguiente día, los especialistas trataron de salvarle los miembros.

"Los médicos dijeron que solo un milagro de Dios, porque no era la manita de él. El dedo gordo le colgaba, de los otros solo los puros tendones traía", relata Rebeca.

Maycol fue sometido a tres operaciones para salvarle el pulgar y reconstruirle el resto de los dedos dañados.

"Se logró rescatar el pulgar y el índice... y ya puede agarrar con su mano", comentó Patricia de Calderón, jefa de Cirugía Plástica.

De Calderón indicó que en estos casos lo que buscan es dejar la mano funcional, reconstruyéndola con los tejidos y tendones que llegan. El niño estuvo un mes ingresado.

Rebeca dice desconocer cómo llegó ese mortero a las manos de su hijo.

Ella confiesa que por unos momentos creyó que su hijo menor perdería la mano, que se la amputarían toda.

"Yo le pedía a Dios, cada día, que me curara al niño, que todo saliera bien, que la cirugía siguiera su proceso normal. Era doloroso verlo y escucharlo llorando cuando lo curaban", dijo.

Dos años después, a escasas dos semanas de las festividades manda un mensaje.

"A las madres les digo que tengan cuidado, y que si van a reventar pólvora que estén pendientes de sus hijos porque en el momento es alegría, pero la alegría después se convierte en llanto", acotó.

El Ministerio de Salud reporta en lo que va de la temporada 11 quemados por pólvora; uno de ellos falleció.

Previo al registro del Minsal, en el Bloom atendieron a un niño de seis años con la mano izquierda destrozada. Le explotó una vara de cohete. Es un caso similar al de Maycol.

El paciente perdió por completo un dedo y sufrió amputación de dos más. Los médicos le realizaron una cirugía en la que le salvaron el pulgar y recobraron la función del miembro.

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