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Nacen 200 bebés grandes en Maternidad

El peso de estos infantes osciló entre 8.13 y 12.7 libras En Maternidad, los bebés macrosómicos (grandes) representan el 1.5 por ciento de todos los partos atendidos entre enero y noviembre Estos pacientes pueden presentar complicaciones a la hora d

Irma Zavala sostiene a su hijo de un poco menos de un mes de nacido. Fotos EDH / mauricio cáceres

Irma Zavala sostiene a su hijo de un poco menos de un mes de nacido. Fotos EDH / mauricio cáceres

Irma Zavala sostiene a su hijo de un poco menos de un mes de nacido. Fotos EDH / mauricio cáceres

Fernando es uno de los 200 niños que este año nació en el hospital nacional de Maternidad, en San Salvador, con un peso arriba de los cuatro mil gramos, ocho libras y media.

A estos bebés se les llama macrosómicos, que significa cuerpo grande. Los partos de este tipo representan únicamente el 1.5 por ciento de todos los nacimientos en ese centro sanitario.

Fernando llegó al mundo a las 40 semanas de gestación con un peso de 4,466 gramos (9.8 libras) y una talla de 56 centímetros. Nació vía vaginal.

Su madre, Irma Jannett Zavala, una mujer de 1.58 centímetros de estatura, relata que en los primeros siete días cuando lo llevaron a inscripción infantil pesó 10 libras y media.

Ya casi con un mes de vida, su familia ha tenido que desechar varios mamelucos y cambiar de talla de pañales porque los de recién nacido ya no le quedan.

Jorge Pleitez, neonatólogo de Maternidad, dijo que la tasa de los niños macrosómicos es de 19 por mil, es decir que por cada mil bebés nacidos vivos hay 19 recién nacidos grandes.

Este año, la niña más grande atendida en el hospital pesó 5,665 gramos (12.4 libras) con una talla de 55 centímetros. Su madre procedía de La Libertad. Su estatura es de un metro con 59 centímetros y se trataba de su tercer parto. La infante llegó al mundo vía cesárea.

El jefe de Perinatología de Maternidad, Antonio Ortiz, manifestó que es hasta el séptimo mes de embarazo cuando se puede identificar que se está gestando un niño macrosómico, pero se manifiesta en toda su magnitud casi al final del periodo.

Ortiz expresó que la macrosomía es prevenible porque en la mayoría de los casos es producto de malos hábitos alimenticios de la mujer en el embarazo.

Esto puede ocurrir en aquella mujer que tiende a comer en cantidades copiosas carbohidratos; desafortunadamente son los más ávidos a pedir durante el embarazo por todos los cambios fisiológicos que se dan, añadió Ortiz.

El perinatólogo explicó que si la madre no lleva un buen control en su dieta generará un mal manejo de los carbohidratos y consecuentemente una diabetes gestacional y posiblemente un niño grande.

Irma llevó su control prenatal en la unidad de salud de Zacatecoluca; ella recuerda que el médico solo le decía que el bebé estaba gordo y que sería un niño grande, pero jamás se imaginó qué tanto.

Antes de estar embarazada Irma pesaba 140 libras, en el último control prenatal llegó a las 170. "En los primeros meses comía mucho francés, plátanos y frutas, también sopas", comentó.

En un tiempo de comida consumía de cuatro a cinco panes francés y todas las mañanas comía dos tajadas de plátanos.

En su familia no hay antecedentes de diabetes ni tampoco hay personas "grandes".

Fue hasta el 24 de octubre cuando llegó a Maternidad que los especialistas la pesaron y le midieron el estómago; fue cuando supo que sería madre de un varón robusto.

El 25 de octubre inició el proceso de parto, en todo ese tiempo la frecuencia cardíaca de Fernando estuvo monitorizada, sus latidos se iban y venían. Fue hasta las 7:20 de la noche de ese día que parió, el recién nacido fue llevado a cuidados mínimos para examinarlo.

Ocho horas después Irma tenía a su niño grande entre los brazos. "No me imaginé que fuera a ser tan grande. Se notaba la diferencia con el resto de los niños. Las doctoras y las señoras de la limpieza estaban bien admiradas", comentó Irma.

El año pasado, Maternidad registró 228 partos de macrosómicos. El de mayor peso fue una niña con más de 12 libras, su madre, una mujer de 26 años originaria de Guatemala.

Ella fue referida para Maternidad debido al tamaño y peso del infante. También atendieron a una santaneca que dio a luz a un niño de 5,578 gramos (12.2 libras).

De acuerdo con Pleitez, el mayor porcentaje de macrosómicos atendidos en Maternidad ronda entre los 4,000 y 4,300 gramos. Los casos de cinco mil gramos se consideran excepcionales.

Antonio Ramos, padre de Fernando, expresó estar contento y orgulloso de tener un hijo sano, bonito y grande.

"A ella le veía el estómago bien grande, pero nunca me imaginé que (el infante) iba a ser así, hasta el día que fui a traerlo (al hospital), lo vi y me dio risa".

Ramos añadió que a ellos no les han hablado de ningún riesgo en la salud de su hijo por haber nacido con ese peso, lo único que les indicaron es que sería un poco comelón y se diferenciaría del resto de los niños porque era más gordo.

De acuerdo con Ortiz y Pleitez, la clasificación de macrosomía es internacional. Se le llama así a los infantes que llegan al mundo con un peso arriba de los cuatro mil gramos (8.13 libras).

Para los especialistas en el país el término debería aplicarse a recién nacidos con un peso a partir de los 3,700 gramos (8.2 libras) porque nuestra población es más pequeña que los norteamericanos y europeos.

¿Por qué nacen grandes?

Ortiz manifestó que la macrosomía tiene varios orígenes, una de ellas es genética, es decir, hijos de padres grandes, pero la primera causa es el elevado consumo de azúcar del bebé en útero originado por una diabetes gestacional, intolerancia a los carbohidratos y por una mala nutrición de la madre.

Ortiz comentó que la mayoría de los partos de este tipo en el hospital son hijos de madre diabéticas y que a pesar de que una buena cantidad las tienen en control procrean niños macrosómicos, pero no necesariamente por una falla en el tratamiento, sino por que llegaron tarde a recibir atención.

"Una vez se formó un macrosómico ya no se puede hacer nada. Desde el punto de vista perinatal es un fracaso. Si tenemos un niño macrosómico fracasamos porque no pudimos evitar que ese niño creciera tanto, ya sea porque no hicimos diagnóstico de diabetes, porque no tuvimos un buen control nutricional o porque no pudimos controlar los malos hábitos alimenticios", acotó el especialista.

Entre los factores que determinan que están ante un bebé grande se encuentra el aumento en el peso de la embarazada de más de una libra por semana o más de cuatro al mes, incremento del tamaño uterino, abundante líquido amniótico y en el ultrasonido se identifica un bebé anatómicamente normal, pero su abdomen y hombros son más grandes que el resto del cuerpo.

¿Los riesgos?

El jefe de Perinatología informó que este tipo de embarazos se considera de alto riesgo y el lineamiento es procurar un parto vaginal inducido antes de que el infante tenga un peso extremadamente grande, pero la mayoría nace por cesárea.

En este caso se hace una incisión más amplia de la común, por lo que después del parto la matriz tarda más tiempo en contraerse y puede producirse una hemorragia en la madre.

En el caso del neonato, Pleitez expresó que al nacer los niños pueden presentar problemas de salud porque en el vientre han tenido un alto consumo de carbohidratos.

Entre las dificultades se encuentra la hipoglucemia, baja de azúcar en las primeras horas de vida, distrés respiratorio (cansados al momento de nacer) y aumento de la bilirrubina.

Además en el momento del parto, si es por vía vaginal pueden tener falta de oxígeno, convulsionar y sufrir parálisis infantil y traumas a nivel de los hombros y lesionarse uno de los brazos.

El neonatólogo dijo que estos pacientes se observan por 24 horas en la nursería del hospital y se les realiza una serie de exámenes para conocer el parámetro de la glucosa y descartar otros complicaciones.

Ortiz indicó que la macrosomía, más que un problema a corto plazo puede ser un problema a largo plazo.

Estos pacientes tienen un riesgo aumentado, cuatro veces mayor que la población general de ser diabéticos en su vida adulta, de tener hipertensión, obesidad y síndrome metabólico.

"Culturalmente es difícil tratar el tema, ya que las madres tienden a considerar un hijo gordo como saludable. También es un orgullo decir que tienen un hijo con un peso arriba de ocho libras y media o nueve; sin embargo es un niño que tiene una enfermedad, es un obeso al nacer", comentó el especialista.

En otros países el nacimiento de niños de 10 libras y más también ha sido noticia este año.

En agosto se dio a conocer el nacimiento de un niño de 6.6 kilos con una talla de 62 centímetros en Ciudad Juárez, México. El infante es catalogado como el tercer bebé más grande del mundo y el más grande de México.

En julio se publicó la noticia sobre el parto de una niña con un peso de 13.7 libras y una talla de 57.5 centímetros que es considerada la más grande en la historia de Alemania. En agosto, en España, los medios de comunicación publicaron el caso del bebé más grande nacido por parto natural. La niña pesó 13.10 libras.

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